Ma había despertado muy temprano para poder estar lista a las nueve como Blake había dicho que iba estar en mi casa. Mi familia normalmente los fines de semana o cualquier día libre se levantan muy tarde y desayunan todos juntos luego, también los sábados sin falta vamos de picnic a almorzar, es una tradición, pero ahora la estoy rompiendo.
—¿Tan temprano despierta y ese milagro?.—Me preguntó Sam quien venía con su vista en el celular.
—Tengo que hacer un par de cosas.
La mayoría de la familia conoció a Blake ayer y todos les agradó, hasta a mis hermanitas. Sam no estaba, ni las novias de mis hermanos, pero siento que Sam tendría más preguntas y más curiosidad por él, no se si le agradará tanto.
Faltaba un minuto para las nueve, Asthon se levantó hace dos minutos y me miraba con curiosidad, él solo pensaba que me iría con Blake, además que tenía a mi pequeño sobrino en sus brazos.
Miré la hora en mi celular, las nueve en punto. Talvez no venga a la hora exacta y el timbre sonó. Me levanté para poder abrir e irme.
—Adiós.—Me despedí con la mano y estaba a punto de salir, pero Ashton se asomó por la puerta.
—¡Blake!.—Blake sonrio y saludo a mi hermano estrechando sus manos.—Él es Sam, nuestro otro hermano.
Sam miraba curioso a Blake.
—Blake es el novio de Ellie.—Mi hermano me miró sorprendido.
Pensé que nunca ibas a tener novio.
No es sorpresa para mi que toda mi familia pensara eso.
—¡Al fin!.—Exlamo el idiosta de Sam, Blake me miró curioso.—Un placer conocerte Blake, nunca te separes de mi hermana, ella es especial y...
—Nos vamos.—Arrastre a Blake hasta la salida.
—Adiós, no tengan sexo aún, Ellie estas muy joven para tener un hijo.—Sentí como mi rostro empezó a arder de vergüenza.
Par de idiotas.
Pensé, ellos me miraron muy ofendidos.
—¿No vas a entrar?.—Miré curiosa a Blake y luego voltee y vi un hermoso auto y de seguro muy costoso, estaba como nuevo.
Entre al lugar de copiloto y me sentí como en las nubes, el asiento era muy cómodo y tenía un olor muy agradable.
—¿A donde vamos?.—Pregunté una vez en carretera.
—A mi casa.—Tragué duro y asentí, mire al frente.—Tienes muchos hermanos.
Asentí con una mueca.
—Siete hermanos.—La curiosidad me entró.—¿Tienes hermanos?.—Lo miré, lo pensó un momento.
—No.—Fue una respuesta algo dura, deje de preguntar y me dedique a mirar el lindo paisaje.
Los dos no hablábamos y no decíamos nada, era incómodo el ambiente. Vi varias casas o mansiones a lo largo del camino, eran casa muy grandes.
Estaba concentrada en el paisaje, no me di cuenta que el auto se había detenido y que habíamos llegado. Baje del auto y voltee a ver, era sorprendente. Era una mansión muy grande, era como el triple de mi casa.
Seguí los pasos de Blake hasta la puerta de la casa, era hermosa.
—¿Vives aquí solo?.—Pregunté al entrar y no escuchar ningún ruido. Todo era tan cálido dentro de la casa.
—Si.—Estaba muy sorprendida, nunca había estado jamás en una casa así.—¿No vienes?.—Corrí hasta donde estaba.
Entramos a la sala de estar, era un lugar muy espacioso, tenía de todo. Nos sentamos en los cómodos y costosos sofás.
—Soy un ángel.—Aún estaba sorprendida por el lugar que no podía prestarle atención.
—¿Qué?.—Cuando escuche eso, inmediatamente mis ojos lo vieron.—¿Un ángel?.
Eso no era cierto, estaba jugando conmigo.
—¿Qué es lo que realmente quieres conmigo?.—Pregunté.
—Necesito volver, eres la única que puede hacer que yo vuelva a mi hogar.
Sus ojos estaban tristes y cansados, era como si se hubiera transformado en la persona que realmente era.
—¿Dondé están tus alas?—Se levantó del sofá y empezó a quitarse el abrigo.
No sabía que pensar, talvez era una broma.
Lo miré desconcertada, levantó su camisa y su cuerpo quedó ante mis ojos, tenía un cuerpo muy trabajado, pero estaba muy lastimado, tenía muchas cicatrices en su abdomen. Se dio la vuelta y pude ver dos cicatrices en su espalda.
¿Realmente es un ángel?. Me levanté de mi lugar y acerque mi mano a su espalda.
Toque el lugar de sus cicatrices, él se movió un poco.
—Estás helada.—Aparte mi mano de su espalda y suspire.
Eran reales.
—¿Eres un ángel realmente?.—Volvió a ponerse su camisa.
—Lo soy Eleanor.—Trague duro.
—¿Porqué estas aquí?, deberías estar en cielo saltando en las nubes.—Me senté en el sofá aún muy confundida.
—Hace quinientos años me desenterraron del cielo, cometí algo grave, me castigaron de la peor forma.—Suspiré.—La única peronas que me salvaría seria una mujer con un marca de nacimiento en forma de luna en su espalda.
—¿Cómo te voy a ayudar?, soy una simple mortal, no poseo nada para ayudarte.—Él negó.—No creo que sea la correcta.
—¿Viste algo más en mi cuerpo?.
Solo pensaba en que tuvo que pasar para llegar a tener tan dolorosas marcas en su cuerpo.
—Cicatrices, muchas.
—Solo tu has podido ver todas mis cicatrices, nadie más puede verlas, eres tú.—Mordí mi labio.—Tienes el don de ver el aura de las personas y saber lo que piensan, tus manos son curativas.
Miré mis manos algo ansiosa y negué.
—No lo son.—Blake tomo mis manos.
Sentí la energía en ellas, era algo extraño.
—Lo son, pero aún no has practicado lo suficiente.—Trgue duro.—Practiras ahora.
Se levantó y salió de la sala, mire mis manos.
Blake entró a la sala y traía consigo un cuchillo.