Dusk 'till Dawn

Çapítulo 4. Fachada y Verdad

La oficina se encontraba en completo silencio. Jaemin se había presentado aquella mañana, tal y como se lo prometió a su padre el día anterior. Puntual, con su traje impecable y esa expresión serena que solía usar como máscara.

Pero por dentro... todo se agitaba con fuerza.

Llevaba rato revisando el mismo informe por tercera vez sin lograr que la información se retuviera. El leve sonido del reloj en la pared marcaba cada segundo que pasaba, volviéndolo insoportable.

Los agentes llegarían pronto y justo de eso se comenzaba a lamentar. No estaba del todo seguro de querer hablar en esos instantes, pero algo le decía que entre más pronto lo hiciera, menos tortuoso sería después.

Cruzó una pierna sobre la otra en un intento de relajarse en su silla de cuero. Falló. Su respiración era pareja, controlada como todo en él, pero la rigidez de sus manos delataba lo contrario.

De pronto, la puerta se abrió, puntual. Su asistente hizo una breve reverencia.

—Señor Moon, los agentes de la SOU han llegado.

—Hazlos pasar, por favor —respondió con voz firme y retomando su postura.

Al instante entraron dos hombres vestidos de negro. El primero, con un porte marcial y mirada afilada como navaja, lo reconoció, era el que se había presentado un día antes en el hospital. El segundo, pelirrojo y de piel clara, se mostraba más distendido, con una sonrisa educada y su postura menos rígida.

—Señor Moon, gracias por recibirnos —saludó el de cabello negro azulado.

—Agente Kang, ¿cierto? —dijo, levantándose para estrechar su mano. El agente asintió sin más. Enseguida dirigió su mirada al otro—. ¿Y usted es?

—Woo, Min Woo. Especialista computacional de la unidad. Un placer.

Se acomodaron en las sillas frente a él. Jaemin los observaba con una gran cautela mientras hablaban. Kang era serio, metódico, directo al grano. Preguntaba solo lo necesario, sin adornar nada. En cambio, Min se encargaba de tomar nota con rapidez sin apartar la vista de él ni un solo segundo.

—¿Puede contarnos con exactitud cómo comenzó todo el día del secuestro? —pidió Kang.

Asintió. El ambiente comenzó a sentirse tenso.

—La reunión que se celebró fue a causa de la reciente postulación de mi padre para la presidencia del país. Quería conocer de cerca a los ministros y familiarizarse con el ambiente político. Cosa que realmente ustedes y yo, sabemos que no era así —ambos chicos asintieron. Era claro que agentes de la SOU sabían a la perfección los motivos de esa reunión y la pregunta era simple acto protocolario—. Tan solo nos encontrábamos nosotros dos y otros tres ministros, cada uno con seguridad determinada. Todo ocurrió muy rápido. Eran infiltrados en la seguridad y, después de un cierto tiempo en la reunión, actuaron y todo se volvió un desastre. El resto ustedes lo saben.

La entrevista se extendió durante casi cuarenta minutos Cada palabra totalmente medida. Cada gesto registrado por los agentes.

—Eso es todo por ahora. Agradecemos su colaboración —mencionó Kang, cerrando la carpeta con eficiencia.

—¿Y si recuerdo algo más?

—Puede comunicarse con el agente a cargo —intervino Min con una ligera sonrisa —. O, sí lo prefiere, podemos regresar para una segunda visita.

Jaemin asintió despacio, su vista fija en el agente de cabello azulado.

Ambos hombres se levantaron. Kang inclinó apenas la cabeza antes de darse la media vuelta. Min lo siguió de cerca.

Un par de segundos después la puerta se cerró, y por fin se dejó caer contra el respaldo.

Había algo en toda esa situación que lo inquietaba. Algo que lo hacía mantenerse al filo. Y que, sin querer, lo mantenía despierto.

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—¿Y bien? —preguntó Woo apenas estuvieron en el pasillo.

Dae no respondió de inmediato. Caminaba con las manos en los bolsillos, su mirada clavada al frente.

—Es sumamente reservado. Extremadamente autocontrolado —dijo al fin—. No me gusta.

—¿No te gusta que sea reservado o no te gusta él? —bromeó Woo, arqueando una ceja.

—No me gusta que controle demasiado lo que muestra y lo que no. No hubo ningún gesto fuera de lugar. Es como si hubiera ensayado cada palabra.

Pero estoy seguro de que todo es una fachada, pensó, recordando lo sucedido en el hospital.

—Eso no es raro, claro, considerando de quién estamos hablando. El heredero Moon no puede darse el lujo de mostrar grietas. Su padre lo tiene en la cuerda floja.

Y que lo digas.

Estaba seguro de que el Moon Jaemin que vio en aquella camilla, actuando tan indefenso ante su padre, era su verdadero ser. Aquello había sido totalmente diferente a lo que habían presenciado hace unos instantes. Algo no le cuadraba.

Se detuvieron frente al ascensor y presionaron el botón.

—Lo sé. Pero hay algo que no termina de convencerme. No creo que el secuestro haya sido por simple dinero o por lo que él represente.

—¿Sospechas que está ocultando algo?

Giró apenas la cabeza.

—Es más que eso. Sospecho que él no sabe nada. Alguien lo está utilizando.

El ascensor llegó con un leve “ding”, pero antes de entrar Dae dirigió una rápida mirada a su costado.

Alguien los estaba siguiendo.

—¿Qué dices? —preguntó Woo.

Dae negó con un movimiento breve y entró al ascensor. No podía alertar a Woo sin pruebas algunas. Se limitaría a mantenerse alerta.

—Es solo una corazonada. Necesitamos investigar más a fondo.

—¿Acaso estás sugiriendo seguimiento encubierto?

—Es una opción. En realidad, la más viable. Pero antes de que eso suceda quiero que vuelva a declarar. Esta vez en la sede. Donde podamos leerlo mucho mejor.

Donde no pueda controlar cada gesto.

—Tendrás que convencer al jefe.

—Pan comido. —Sonrió de lado. Woo se la devolvió. Ambos sabían que lo lograrían —. Necesitamos obtener la verdad detrás de todo esto.



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En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 23.04.2026

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