Dusk 'till Dawn

Capítulo 6. Voces Encadenadas

Esto tiene que ser una maldita broma.

El hombre que lo había empujado al interior del auto lo jaló nuevamente, obligando a que saliera de este a la fuerza. La venda que le habían colocado no fue retirada, por lo que no tenía referencia del lugar en el que se encontraba. Solo podía guiarse por el eco de sus pasos mientras subían las escaleras, luego en los pasillos donde el olor a desinfectante barato y perfume caro delataban un hotel de lujo alquilado a la fuerza.

Un clic metálico selló la puerta detrás de él. Encerrado.

—¿Qué es esta manera de tratar a nuestro invitado de lujo? —la voz rasposa quebró el silencio.

Alguien le retiró por fin la venda. Jaemin parpadeó varias veces hasta que pudo tolerar la luz de la habitación.

—Disculparás el atrevimiento —agregó otra voz, joven y aguda, demasiado para su gusto—, pero nuestras solicitudes parecieron no llamar tu atención. Nos vimos obligados a insistir.

Cuando sus ojos lograron enfocar, comprendió todo.

Típico de esta familia.

—Lee Ji-hyuk y Lee Jiyu. Vaya sorpresa —escupió con incredulidad.

La habitación era elegante, aunque no lo suficiente como para que fuese propiedad de ellos. Un disfraz de grandeza. Padre e hija estaban sentados frente a él, con guardaespaldas a ambos lados. Otros dos se encargaban de custodiar la puerta.

En conclusión: no tenía escapatoria.

—Te trajimos aquí para hablar de negocios, Jaemin —dijo Jiyu con descaro.

Jaemin arqueó una ceja, molesto.

—Moon Jaemin para ti, niña —su mirada la recorrió de arriba abajo con desdén—. ¿Acaso no le enseñó modales a su hija, señor Lee? ¿O la grosería ya viene de familia?

—Jiyu, compórtate —ordenó el hombre mayor —. Habrá de disculparla, pero sinceramente prefiero evitar las formalidades en situaciones como esta.

Jaemin se inclinó hacia adelante, los codos apoyados en las rodillas, las manos atadas inquietas.

—Vaya al grano. ¿Por qué estoy aquí?

—Jaemin —comenzó Ji-hyuk—, no malinterpretes nuestros métodos tomando esto como una amenaza. Llámalo una propuesta... enfática.

Jaemin contuvo la risa. No era la violencia o la amenaza lo que le molestaba, sino el teatro disfrazado de reunión.

Sabía a la perfección con quién trataba. Los Lee: arruinados, ambiciosos, arrogantes. Por eso congeniaban tan bien con su padre. Eran tal para cual.

—Una propuesta nunca se fuerza —replicó, su mandíbula completamente tensa.

—Únicamente queremos que nuestra entrada al conglomerado esté garantizada —intervino Jiyu—. Tu aprobación allanará nuestro camino. En cambio, si la rechazas será complicado para nosotros.

Él suspiró, recargándose en el respaldo del sillón. La puerta seguía cerrada. La esperanza de que el agente de la SOU y su compañero aparecieran comenzaba a desvanecerse. Aunque una parte de él se aferraba al grito que había alcanzado a escuchar antes de que el auto arrancara.

De verdad esperaba no estarse equivocando.

—¿Saben qué es lo más interesante de ustedes? —los miró con desprecio—. Su desesperación. Son tan patéticos que, al ser incapaces de llegar por méritos propios, recurren a amenazas vacías.

—Somos pragmáticos —replicó Jiyu, clavándole la mirada—. No tan románticos como lo fue tu madre, pero tampoco con arrogancia como tu padre.

El golpe fue certero. Jaemin apenas parpadeó, pero la sangre comenzó a hervir bajo su piel.

—No quiero que vuelvas a mencionar a mi madre —gruñó con voz grave.

Ji-hyuk levantó una mano, una señal para que su hija se detuviera y en un intento de contener la tensión.

—Tú y yo sabemos cómo funciona este mundo. La reputación familiar es un arma, no un escudo que puedas usar a tu antojo. Si no nos respaldas, este no será nuestro último intento.

—Si que les hace falta dignidad.

—Nos falta tu firma —la chica deslizó un conjunto de papeles por la mesa de centro. Jaemin ni siquiera los tomó, sabía de qué se trataban—. Si lo haces, los beneficios serán grandes.

Jaemin ni siquiera se molestó en mirarlos.

—Con todo respeto, la ignorancia es algo que heredan los Lee, ¿verdad?

El rostro de la chica se crispó. Eso tan solo sacó una sonrisa de superioridad en Jaemin.

—Solo te está provocando, Jiyu.

—Escucha bien niña. Moon Industries no aceptará la adquisición de Inmobiliarias Lee. Entiendan de una vez que se encuentran por fuera de toda racionalidad financiera y su reputación es un lastre. Diversificar de esa manera sería un suicidio para la organización —hizo una pausa para retomar la seriedad en su expresión—. El mundo de las negociaciones es tanto complejo como delicado. Un conglomerado no puede hacer una diversificación tan arriesgada como incorporar a su estructura a una empresa que no sigue su filosofía.

El silencio tras sus palabras le supo a victoria.

—Mi respuesta final es no.

—Creo que no te das cuenta la posición que tienes aquí, ¿cierto? —su ceño se frunció al escuchar las palabras de la chica.

El guardaespaldas se movió en cuanto la chica le hizo una señal. Lo tomó de los brazos y lo estampó contra la pared. Un dolor agudo le recorrió la espalda. Antes de que pudiera incorporarse, tiró de su cabello obligándolo a arrodillarse.

Esto es humillante.

No solo era una humillación para su imagen, lo era para su orgullo y dignidad.

—Mi padre y yo no te trajimos aquí con intenciones de irnos con las manos vacías. Firmarás el contrato ahora mismo —espetó Jiyu, su voz convertida en látigo.

—Su obsesión por el poder es un asco —soltó con rudeza.

El rodillazo en la cara lo tomó por sorpresa. La sangre le inundó la boca, la visión se le nubló. El sonido de los tacones contra el mármol logró estremecerlo.

—Mi padre podrá ser un poco anticuado, pero digamos que yo prefiero utilizar métodos con mayor... impacto —susurró ella, disfrutando de la burla.



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En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 23.04.2026

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