Dusk 'till Dawn

Capítulo 11. La huella de lo ausente

—¿Lograste comunicarte con ella?

Se levantó del banco de la barra y caminó hasta la cocina, dispuesto a rellenar su taza de café. Era su sexto café en el día; uno más y estaba seguro de que no dormiría en lo absoluto. Aunque, si tenía que ser sincero, eso era ya algo común en su vida.

No responde, he intentado comunicarme con ella todo el día y la única respuesta que tengo es el buzón —la voz de Woo resonó desde la tableta.

—Revisa la información de la Casa Azul, ¿cuál es su estatus actual?

Recargó ligeramente su cadera en la barra y miró por el ventanal. El sol comenzaba a ocultarse, la oscuridad se hacía presente en el salón y de pronto deseó poder regresar a su propio departamento, al menos así podría ser él mismo sin tener que hacerse cargo de alguien.

Fuera de servicio debido a una solicitud de vacaciones —una ligera pausa que abrió paso a un sonido de tecleo—. ¿Desde hace un mes?

La voz de Woo sonó incrédula, seguramente acababa de encontrar ese dato, y eso solo hizo que se cuestionara qué tan bien había buscado la primera vez.

—Woo, ¿estás seguro de que investigaste bien la primera vez? —preguntó, llevándose la taza a los labios.

¿Estás cuestionando mi efectividad?

—Dímelo tu.

El dato se me escapo, ¿okay? —soltó un suspiro—. ¿Puedes al menos ponerte frente a la cámara? Siento que estoy hablando a la nada Dae.

Rodó los ojos y volvió al banco. Su vista se quedó fija en los papeles extendidos sobre la barra: todos referentes a la investigación.

—En vista de que no tenemos respuesta de ella, procedemos con la visita domiciliaria. Encárgate de informar a Ji-Hoon y Taeyang y acordemos una fecha para asistir.

Levantó la vista y vio a Woo. Su sorpresa fue inmediata al notar el aspecto que tenía su amigo: el cabello rizado completamente alborotado y unas ojeras que se le marcaban más de lo normal.

—¿Qué carajos te pasó?

Esto es tu culpa —enarcó una ceja, ofendido—. No puedo dejar de pensar en cómo me voy a presentar en esa casa para obtener información de los Lee.

Observó cómo se restregaba el rostro con las manos. Estaba inquieto y desesperado; viniendo de Woo, no era buena señal.

—¿Y si solo hablas con Hwan? —el pelirrojo hizo una mueca—. Entonces ve y habla con BongSeon.

¿Quieres qué la mate? —respondió Woo en tono seco; Dae se puso serio—. Es broma, Dae. Pero sabes perfectamente que ella y yo no nos podemos ver.

—Entonces tu única opción es Hwan —Woo soltó un quejido y echó la cabeza atrás—. Admítelo, es quién tiene acceso a toda la información empresarial de los Min, es quien nos puede ayudar.

Está bien —Dae sonrió levemente y volvió a beber—. Mañana me reuniré con él. ¿Puedes usar tu canal para acordar todo? —asintió y enseguida mandó el mensaje.

—Regresando al tema de la investigación —Woo asintió y enseguida Dae abrió en su laptop un archivo—. La secretaria de Jaemin me proporcionó la plantilla laboral de Moon Industries. Localiza el perfil de Ye-Jun y compáralo con el de la Casa Azul y el que aparece en línea.

El pelirrojo asintió y, en un par de minutos, una imagen apareció en la pantalla: la comparación de cada perfil encontrado de Choi Ye-Jun.

Sus ojos repasaron dato por dato, buscando alguna irregularidad, algo que le indicara que había más que una simple infiltración.

La única diferencia que veo son las fechas registradas —asintió ante la observación de Woo. Era lo mismo que él le había dicho a Jaemin—. Pero ¿por qué modificarlas?

Se pasó los dedos por el cabello azulado y suspiró.

¿Por qué modificar las fechas?

Algo no encaja en todo esto —Dae lo miró con intriga, instándolo a seguir—. Primero, Ji-Hoon hizo la observación de que el proceso de ingreso a la Casa Azul lleva demasiado tiempo como para que alguien entre con una diferencia de días, además de que no hay ningún expediente de postulación, el cual deberían de tener. Esto solo indica que alguien debió de ingresarla saltándose todos los filtros. Y ahora, tenemos que hay un cambio en las fechas de salida de Moon Industries.

Dae se quedó en silencio, pensativo. Todo lo que Woo había dicho tenía sentido. Pero algo seguía inquietando su mente; ¿por qué hacerlo de ese modo?

Estaba seguro de que la Choi Ye-Jun que Jaemin le había descrito en la mañana no había sido la responsable de ese ataque. Las confesiones del chico no concordaban con la información que tenían. Su mente le decía que las probabilidades de que la información hubiese sido manipulada eran demasiado bajas, por lo que no le quedaba otra respuesta:

—¿Y si no es ella?

¿A qué te refieres?

—Esta mañana interrogué a Jaemin sobre Ye-Jun, y hubo algo que me llamó la atención —repasó las notas que había hecho de sus respuestas y asintió para sí —. Dijo que Ye-Jun renunció hace casi un año y que después estaba desesperada por encontrar trabajo.

Entonces, ¿por qué renunciar? —miró a Woo, quien había parpadeado un par de veces, tratando de procesar la información.

—Yo me estaba preguntando lo mismo, pero lo más extraño fue cuando dijo que él le ofreció algún otro trabajo en Moon y la chica se negó rotundamente.

Eso quiere decir que no quería que se le relacionara con Moon —asintió ante la suposición de si amigo—. ¿Tenemos algún antecedente sobre conflictos?

—Ninguno registrado —admitió Dae—. Espera, aquí nos hacen faltan piezas.

Se levantó del banco, tomó la tableta donde estaba en videollamada con Woo y se dirigió a la oficina de Jaemin. Tras un par de golpes en la puesta, escuchó la voz del chico permitiendo su entrada.

—Perdón por la interrupción tan repentina —Jaemin negó con calma y lo miró con atención—. Usted mencionó que Ye-Jun estaba desesperada por encontrar trabajo debido a su madre, ¿cierto? —el chico asintió—. ¿Qué tipo de enfermedad tiene su madre?



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En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 23.04.2026

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