Dusk 'till Dawn

Capítulo 14. El ruido bajo la calma

Una brisa fresca le golpeó el rostro en cuanto estuvo frente al edificio. El corporativo de los Min se elevaba impotente, silencioso y limpio hasta lo inhumano. Woo tomó una inhalación profunda, intentando que la incomodidad en su interior se apaciguara un momento, pero todo intento fue en vano.

Atravesó la recepción sin hablar con nadie y tomó el ascensor hasta el piso veinticinco. Dio una mirada rápida hacia afuera e hizo un gesto de molestia en cuanto se percató de la mirada desagradable de los vigilantes, dejando en claro lo poco bienvenido que era en ese lugar.

Al llegar al piso, caminó por el pasillo hasta detenerse frente a la puerta de la oficina principal. Abrió y entonces lo vio; Hwan, su hermanastro menor, revisando documentos con una postura rígida y expresión imparcial.

—Llegas tarde —fue su saludo.

Woo apretó ligeramente la mandíbula.

—El tráfico está imposible.

—Vives a diez minutos —respondió Hwan.

Woo chasqueó la lengua. El silencio se instaló entre ambos, ese mismo silencio de siempre, uno tan pesado que parecía llenar toda la oficina.

Unos segundos después, Hwan se giró por fin. Sus ojos oscuros lo recorrieron con la misma precisión que los ojos de Bong Seon solían juzgarlo. Woo tragó saliva por el vago recuerdo.

—KD me avisó —dijo sin rastro de emoción—. Pero, sinceramente, prefiero que seas tu quien me lo pida.

Una ligera sonrisa atravesó el rostro de su hermanastro. Woo arrugó la nariz y se acercó a la silla frente al escritorio.

—Sabes a lo que vengo, no tengo tiempo que perder —soltó mientras tomaba asiento.

—Y yo no te daré información si no la pides como es debido.

Maldito, pensó.

—Hwan...

—Woong.

Sus miradas se encontraron. La expresión de diversión en el rostro de Hwan lo irritó de inmediato.

—Llámame así de nuevo y... —Hwan enarcó una ceja ante lo que estaba diciendo y, con un gesto sutil, señaló la esquina derecha detrás de él.

Woo se tensó de inmediato. Ahora comprendía por qué había llamado a Dae con su nombre clave de la unidad.

—Tienes que estar bromeando —habló lo más bajo que pudo. Hwan lo miró fijamente y negó despacio.

—Es tu culpa —Woo abrió los ojos, ofendido—. ¿Te recuerdo el escándalo que armaste con ella la última vez?

Woo rodó los ojos, pero sonrió ante el recuerdo de la escena que armó con Myeong en la recepción frente a Bong Seon.

—Además, tiene sus sospechas de que tú y yo nos llevamos bien —Woo se sorprendió por el tono que utilizó su hermanastro, había en él un matiz inesperado, esperanza.

—En tus sueños Hwan —soltó con indiferencia—. Entonces, ¿no tienes nada?

—No puedo enviarte la información directamente desde aquí —giró el monitor y le mostró la pantalla—. Pero creo que con ver esto tendrás suficiente.

Leyó todo lo más rápido que pudo, sorprendido al ver la información que tenía; movimientos financieros antiguos, empresas fantasmas ligadas a los Lee, todo tenía un patrón, era algo grande.

—Esto es lo único que tengo —el pelinegro se acomodó los lentes—. Es superficial, pero creo que hay más.

Woo lo miró con intriga.

¿Acaso era posible que hubiera más?

—Es solo una sospecha —continuó—, pero los Lee nunca me han dado confianza.

—¿Y cómo piensas que voy a manejar la información? —Hwan lo miró con fastidio—. Yo sé que soy todo un genio, pero tengo mis límites, ¿sabes?

—Si fueras tan genial estarías a cargo y...

El pelinegro se cayó de inmediato. Woo bajó su mirada hacia la pantalla y sonrió de lado.

—Si... tienes razón, Hwan —se levantó de la silla y metió las manos en los bolsillos de la chaqueta negra—. Trataré de rastrear lo que me has mostrado.

Se giró y comenzó a caminar hacia la puerta. Escuchó el sonido de la silla arrastrándose, Hwan se había levantado.

—Woo, no era mi intención —dijo con voz nerviosa.

—Tranquilo —respondió, girándose para dedicarle una sonrisa amplia—. Me voy, no quiero causarte problemas.

Una vez en el elevador se dejó caer en la pared metálica. Echó la cabeza hacía atrás, cerró los ojos y soltó un suspiro cansado.

Y decías que ya no te afectaba..., se regañó a sí mismo.

—Es tan... idiota como su madre —dijo, liberando un poco el enojo que el comentario de Hwan le había causado. Pero, a pesar de ello, no podía evitar sentirse lastimado por sus palabras.

El tintineo del elevador le indicó que había llegado a la recepción, salió y, lo más rápido que pudo, abandonó edificio. Lo que menos quería era que la madre de Hwan lo viera ahí y se armara un escándalo lo suficientemente grande como para aparecer en las noticias.

Comenzó a caminar por la calle a paso ligero. No quería llegar a su departamento, odiaba estar solo, y mucho más después de un encuentro con Hwan. Al cabo de unos segundos, su auricular emitió un pitido, de inmediato atendió.

¿Qué ocurrió? —la voz de Dae se escuchó del otro lado de la línea.

—Tiene información, pero no me la puede enviar directamente —comenzó a hablar—. La bruja de Bong Seon lo tiene muy vigilado después de mi última aparición y...

Eso ya lo sé Woo. Hwan me acaba de enviar un archivo encriptado por medio del canal que uso para comunicarlos —se detuvo en seco al escucharlo—. ¿Qué paso entre los dos?

—¿Por qué supones que pasó algo? —cuestionó, volviendo a caminar, pero cambiando la dirección en la que iba.

En el mensaje, Hwan preguntaba sobre cómo estabas, lo cual es algo raro teniendo en cuenta que se acaban de ver.

—Maldito chismoso —murmuró Woo, pasándose la mano por los rizos—. ¿No le molestará? —preguntó, alentando el paso, atento a la respuesta.

Sabe que tengo trabajo además de cuidarlo.

—En diez minutos estoy ahí.

Perfecto.

La comunicación se cortó y Woo apresuró el pasó.



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#5616 en Novela romántica

En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 11.05.2026

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