Dusk 'till Dawn

Capítulo 22. Sombras del Pasado

—¿No dijiste que estaban aquí?

—Así es —habló Sun-Hi—. Quizás bajaron a la cafetería, Jaemin le pidió al agente que llevara al niño.

—¿Quizás? Tus suposiciones no nos vienen demasiado bien en este momento.

—Pues es lo que hay, Ryu. No puedo darles más.

¿Ryu?

—Tendrás que hacerlo Sun-Hi. Esos agentes de la SOU están llegando más lejos de que creíamos —Ryu hizo una pausa—. Además, el jefe ahora tiene un nuevo objetivo con todo esto.

—¿De qué se trata?

Ryu rechistó y enseguida se escucharon un par de pasos acercarse al lugar donde estaban. Miró con seriedad a Seung-min y se llevó el dedo índice a los labios, indicándole que guardara silencio.

—Eres bastante curiosa, ¿sabes? —La sombra del hombre se acercaba cada vez más. Mierda, mierda—. Solo te diré que es un muerto viviente. Alguien que creíamos muerto hace un par de años.

Dae frunció el ceño. ¿De quién están hablando?

—Eso no me dice nada, Ryu.

El nombre volvió a llegar a sus oídos y esta vez lo obligó a cerrar los ojos con fuerza; los recuerdos estaban volviendo a él.

Hilos rojos sujetando extremidades, un charco de sangre que pintaba el azulejo blanco de la habitación.

¿Lo ves Kang? Incluso muertos siguen estando bajo nuestro control.

Esa voz es…

—Pues es mejor, no tienes por qué saberlo todo, Sun-Hi —los pasos se alejaron al mismo tiempo que la respiración de Dae se aceleraba.

No, no puede ser él.

—El jefe cree que su aparición puede acelerar las cosas o empeorarlas —continuó Ryu con calma—. Todo depende si sus recuerdos siguen y si esa defensa se mantiene impecable. Aunque bueno, si me baso en el encuentro que tuvimos, quizás no debamos preocuparnos demasiado.

Entonces si es él. Es quien atacó el departamento de Jaemin aquella noche.

—¿Y se supone que debemos estar alertas por un simple encuentro que tuviste con él?

—Hablar contigo es demasiado cansado —los pasos comenzaron a alejarse—. No espero que comprendas lo que he dicho, pero escucha con atención lo que te voy a decir ahora: la próxima vez que un informe tuyo sobre Moon, su agente o el niño, llegue tarde, la que pagará las consecuencias serás tú.

El silencio invadió el lugar después de las palabras del chico.

—Y no tienes idea de lo encantado que estaré por controlarte una vez que la orden sea ejecutada.

—Tú, maldito…

—No, yo no Sun-Hi, serás tú por no cumplir las órdenes.

Pronto, el dolor de cabeza lo golpeó de lleno, así como los recuerdos, pero hubo uno que se coló por completo.

¿Por qué les haces todo esto? —preguntó con el arma aún en mano.

Los ojos azules de Ryu se posaron sobre los suyos y pronto una gran sonrisa se dibujó en su rostro.

¿Por qué no hacerlo? Es divertido ver como todo el control que pretenden tener en vida, desaparece una vez que mueren.

Retrocedió un par de pasos y le apuntó con el arma.

Tener control sobre ellos, inclusive muertos, es más satisfactorio que en vida, ¿no lo crees?

Negó con frenesí, la respiración descontrolada.

Un día lo entenderás... o puede que un día tú seas parte de todos mis títeres.

El recuerdo se quebró en cuanto la voz de Ryu volvió a sonar en la habitación.

—Si no das informes pronto, mi gente tendrá que intervenir —hubo una ligera pausa—. La investigación de la SOU no seguirá, me encargaré de ponerle fin de una forma u otra. Y cuando menos lo esperen, tendremos a uno de sus integrantes en nuestro poder.

¿Qué?, sus ojos se abrieron de par en par.

La respiración se le aceleró y se dejó caer en el suelo. Un movimiento que no fue demasiado brusco, pero que no pasaba desapercibido.

Mierda.

—¿Qué fue eso? —preguntó Ryu.

Los pasos volvieron a acercarse al escritorio. Sus ojos pasaron de Seung-min a la sombra que se acercaba cada vez más. El sonido de las pisadas se apagó de golpe, quedando solo su corazón.

Bum.

Bum.

Bum.

Demasiado fuerte, demasiado sonoro, como si estuviera gritando dentro de su cabeza.

Seung-min, no pueden encontrarlo.

Pero es Ryu. Ryu…

Piensa Dae, piensa, se presionó, pero su cabeza no podía pensar en otra cosa que no fuera Ryu y esos recuerdos tan horribles. Seung-min intentó acercarse a él y le negó rápidamente con la cabeza.

La sombra del chico se alargó sobre el suelo hasta tocar el borde del escritorio donde estaban escondidos. Contuvo la respiración; un segundo, dos, tres.

—Deja de alucinar y mejor vete ahora, Ryu —dijo Sun-Hi.

Se giró hacia Seung-min; tenía la mandíbula apretada a más no poder y unas gotas de sudor resbalaban por su rostro. Dae se inclinó ligeramente hacia un lado y pudo observar la punta de los zapatos del chico al otro lado del escritorio. Tan cerca que le bastaría con inclinarse un poco más para verlos.

—¿Te preocupa que Jaemin me vea aquí?

—Me preocupa que estés en este lugar sin los permisos asignados, si te llegan a encontrar no me haré responsable.

Hubo un leve crujido después, como si Ryu hubiera apoyado su mano sobre el escritorio. Dae cerró los ojos con fuerza, estaba sudando frío y mordiendo su labio inferior con persistencia; conteniendo el ataque de pánico.

El chico soltó una risa y después el peso sobre el escritorio desapareció.

—Eres tan poco convincente Sun-Hi —dijo, comenzando a caminar hacia la puerta—. Pero ya he perdido suficiente tiempo aquí.

Los pasos se alejaron y pronto el sonido de la puerta al abrirse rompió el silencio.

—Recuerda lo que te dije —añadió—. No me hagas volver antes de lo previsto.

Entonces la puerta se cerró y el silencio volvió a caer sobre la oficina. Dae tardó varios segundos en darse cuenta de que estaba conteniendo el aire y cuando por fin logró respirar, lo hizo con dificultad. El aire le quemó los pulmones. Se llevó la mano al pecho en un intento fallido de regular su respiración, pero su corazón seguía golpeando con violencia contra sus costillas.



#596 en Detective
#5616 en Novela romántica

En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 11.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.