—No recuerdo con certeza lo que ocurrió durante esa época —respondió dejándose caer en el respaldo de la silla—. Si mal no recuerdo, yo tenía 19 años entonces y recién comenzaba como el aprendiz de mi padre.
Cerró los ojos durante unos segundos intentando recordar algo de aquellos años, pero la verdad era que en ese tiempo el apenas había comenzado a moverse dentro del conglomerado y la presidencia pertenecía a su padre, por lo que, a pesar de que había sido llevado a varias reuniones importantes, la mayoría de las decisiones se tomaban en salas a las que él no tenía el acceso.
—Bueno —murmuró Dae desde el sofá e inclinándose ligeramente hacia adelante mientras apoyaba sus codos sobre las rodillas—, en realidad da igual si recuerdas o no algo, después podremos averiguarlo en el sistema. Pero el hecho de que no recuerdes todo, también coincide con lo que hemos encontrado.
Jaemin frunció el ceño, confundido por las palabras del agente.
—¿Encajar con qué?
Durante unos segundos, Dae no le respondió. Parecía como si estuviera organizando todas las ideas para poder plantearle la situación.
—Con la posibilidad de que lo que ocurrió hace cinco años no haya sido exactamente una crisis —dijo finalmente
—¿Cómo que no fue una crisis?
El peli azul dejó escapar una exhalación profunda.
—A ver, no digo que no haya existido —aclaró—. Hubo demasiadas perdidas reales, inversiones fallidas, empresas que estuvieron a punto de declararse en bancarrota.
—Y nosotros casi fuimos parte de esas empresas —dijo, interrumpiendo al chico.
—Exactamente, ¿y cómo hizo Moon para recuperarse?
La pregunta quedó suspendida en el aire unos segundos.
Jaemin entrecerró los ojos, quería darle a Dae una respuesta obvia, sin embargo, tenía que ser claro con él y explicar lo que sabía. Sus dedos comenzaron a tamborilear con suavidad sobre el descansabrazo de la silla mientras escogía las palabras correctas.
—Sé que hubo una reestructuración interna —respondió finalmente—. Se vendieron varios activos secundarios, se renegociaron contratos con algunos inversionistas... y también varios proyectos lograron salir adelante en ese momento —hizo una pequeña pausa—. No fue algo sencillo.
Dae lo observó con atención.
—No, no lo fue —dijo con calma—. Pero tampoco les costó tanto como a otras empresas —señaló el agente.
—Te juro que no te estoy entendiendo nada —dijo Jaemin, con el ceño fruncido y soltando un suspiro cansado.
—Imagínate yo —soltó esta vez Seung-min.
Jaemin soltó una risa y observó como Dae le alborotaba los cabellos a su hermano.
Okay, eso es... extraño, pensó, siendo consciente que el agente no se comportaba de tal manera ni con él.
—Voy a comenzar explicándote todo lo que hemos encontrado junto con mi equipo —comenzó Dae, cruzó los brazos sobre su pecho y se reclinó un poco contra el respaldo del sofá—. Hace unos días, Woo comenzó a revisar los registros financieros de Inmobiliarias Lee, al principio todo era algo normal; adquisiciones de terrenos, inversiones inmobiliarias agresivas, proyectos de expansión...
—Lo normal si estamos hablando de una empresa que intenta crecer más rápido de lo que debería —interrumpió—. Ellos siempre han tenido esa fama.
—Sí, pero mientras revisaba los registros encontró algo que no tenía ningún sentido —hizo una pequeña pausa y lo miró fijamente—. Hace cinco años, justo durante la crisis financiera, los ingresos de la empresa tuvieron un incremento repentino —Jaemin arqueó ligeramente una ceja—. Más de cien mil millones de wones.
Jaemin dejó de mover los dedos sobre la silla.
—Eso es imposible —murmuró—. Los Lee no tienen el respaldo suficiente para ese incremento.
—Y eso es lo mismo que nosotros pensamos —Dae lo miró durante unos segundos más y enseguida soltó un suspiro—. Gracias a una comparación que hizo mi compañero Ji-Hoon sobre los reportes financieros que los Lee entregaron al gobierno con los informes que presentaron a otro grupo, y también con los que Moon tiene archivados, nos dimos cuenta de que no coinciden.
Jaemin se inclinó ligeramente hacia adelante, concentrando toda su atención en el agente.
—Eso no tiene ningún sentido —dijo con voz baja—. Si tuvieron un ingreso de tal magnitud, tendría que aparecer de una u otra forma en todos los informes —se detuvo por un momento e hizo una mueca—. ¿Seguro que revisaron bien? Normalmente se distribuyen esos tipos de incrementos durante varios periodos o en diferentes conceptos.
—Los revisamos —respondió Dae, sus ojos azules lo miraban con seriedad. Sabe de lo que habla—. Hay modificaciones pequeñas en las cifras de las sucursales y de la empresa madre, son pequeños ajustes que justifican ligeros aumentos del ingreso... pero no hay ninguno que se acerque a esa cantidad.
Jaemin permaneció callado, procesando la información que Dae le estaba dando.
—Mira, no dudo de tu capacidad o la de tus compañeros, pero te escuchas bastante seguro de lo que dices ¿alguno de ustedes sabe cómo se maneja este ámbito?
El peli azul lo miró con una ceja enarcada.
—Es que... todo lo que dices suena a que ni siquiera los Lee saben de esto, ¿eso es lo que intentas decirme? —el agente asintió despacio.
—Tenemos gente especializada dentro de la SOU, pero al ser un tema de confidencialidad que pactamos con usted, no podemos distribuir esto con las demás áreas —entrecerró lo ojos y siguió escuchándolo—. No somos expertos, pero si tenemos a alguien que conoce muy bien el tema de los conglomerados.
¿Tienen a alguien? ¿Qué significa eso?
No era que desconfiara de Dae, de hecho, era la única persona en la que confiaba llegados a ese momento. Pero ¿decir que los Lee estaban ignorando una cantidad exuberante de dinero en su cuenta bancaria? Eso si era algo poco creíble.
—Y es... —comenzó, instando al chico de ojos azules a responder.