Dusk 'till Dawn

Capítulo 30. Puntos débiles

31 de julio de 2025

01:53 hrs.

La habitación se encontraba sumida en una oscuridad casi absoluta, la única fuente de luz provenía de la lampara que yacía sobre el escritorio y que lograba contornear a la perfección su silueta caminando hacia la silla principal.

—¿Tienes buenas noticias?

—Excelentes, diría yo —se sentó de lado sobre el regazo del hombre, restregándose descaradamente contra él y provocando un sonido de satisfacción que le extendió la sonrisa que tenía en el rostro.

El hombre lo sujetó por las caderas para detener sus movimientos y enseguida acercó su rostro al suyo, ambas respiraciones alteradas por la tensión del momento, pero expresando esa necesidad que ambos ya sabían que pronto saciarían.

—No es el momento Ryu —pronunció con la voz ronca.

—Sorprendentemente siempre que se trata de tu querido chico, nunca es el momento —comentó con un tono de molestia

Los dedos del hombre se enterraron un poco más sobre sus caderas.

—No confundas obsesión con paciencia —comenzó mientras le sobaba lentamente la pierna—. Además... —se acercó la respiración del otro rozó su oído y l provocó un escalofrío de satisfacción—, más tarde podremos ocuparnos de esto —dio un pequeño respingo en su lugar cuando sintió la mano del otro colocarse en su entrepierna, el calor le subió hasta las mejillas y los ojos le brillaron de excitación.

—Perfecto —se giró hacia él y atrapó sus labios en un beso desesperado que logró arrancarle un gemido e incrementar la ya notable excitación en su entrepierna. Al separarse, mordió ligeramente su labio inferior y sonrió satisfecho—. En lo que concierne a tu chico, confirmamos que ya está enterado de la situación del rubio, se le vio salir de las instalaciones de la SOU hace tres horas aproximadamente.

—¿No era que todo eso fue hace tres días?

—Claramente, pero eso también es una buena noticia para nosotros —el hombre enarcó una ceja, curioso por lo que estaba diciendo—. Gracias a la investigación que hizo Lim sobre el rubio, descubrimos que tenía cierto antecedente con el midazolam, uno de los medicamentos implementados en la nueva droga, y tal parece que la combinación con la escopolamina logró alterar su sistema, por lo que ahora se encuentra fuera de servicio.

Se levantó y comenzó a caminar alrededor del hombre, sintiendo la intensa mirada café recorrerlo por completo.

—Así que tenemos dos cosas —se detuvo frente al escritorio, apoyando la palma derecha sobre la superficie e inclinándose hacia él—; la droga está funcionando tal y como se esperaba y, tenemos a un agente menos.

—Y un agente menos, significa menor estabilidad para Kang —Ryu sonrió en cuanto lo escuchó y asintió despacio.

Se sentó sobre el escritorio, con la mirada aún fija en el hombre e inclinó la cabeza ligeramente.

—Definitivamente no ha cambiado nada en todo este tiempo —dijo con tono burlón—. Me sorprende la manera en que puede llegar a soportar el dolor propio durante años si así lo requiere, pero en cuanto las personas a su alrededor comienzan a verse afectadas... su estabilidad se desvanece.

Soltó una carcajada al final, echando la cabeza así atrás y recordando la miseria del peliazul en cada encargo que les hacían.

—¿Quién será el siguiente? —preguntó con la mirada afilada, esperando la indicación para destruir a quien fuera.

—Si el rubio ya está mal, hay una persona que puede estar igual o peor en estos momentos —comenzó el castaño. Ryu lo miró con el ceño fruncido, no estará pensando en ir por el jefe ¿o sí?, pensó de inmediato—. Pero no te adelantes tanto Ryu, aún no es el turno del jefe.

¡Pero que romántico!

—Definitivamente me encanta la manera en la que piensas —alagó con una sonrisa en el rostro.

—El militar es una de las personas más allegadas al rubio, el será nuestro siguiente objetivo.

Ryu soltó una carcajada descompuesta y errática que logró sonar más peligrosa que divertida.

—Y exactamente, ¿qué haremos con él?

El castaño tamborileo los dedos sobre la madera del escritorio y sonrió ligeramente cuando la puerta de la oficina fue abierta.

—¿Y ella que tiene que ver en todo esto? —preguntó al ver a Ye-Rin entrar.

Ryu la observó detenidamente, llevaba la vestimenta de siempre; jeans negros ajustados, una blusa blanca que se le ceñía al torso y una chaqueta negra desgastada. Algo que la hacía pasar como una civil cualquiera pero que lograba disfrazar lo que de verdad hacia allá afuera.

—Es que al parecer no puedes hacer nada bien y necesitas ayuda —soltó con diversión la chica. Ryu arrugó la nariz e hizo una mueca amarga, la chica solo le levantó el dedo medio como respuesta.

—¿Terminaron? —preguntó el castaño.

Ryu se enderezó ligeramente pero no dejó de ver a su compañera de campo. Si bien no le caía mal, había veces en que no se soportaban mutuamente debido a las diferencias de ideas que tenían.

—Sigo sin comprender del todo, ¿qué tiene que ver ella con todo esto? —se giró hacia el hombre mientras señalaba con el pulgar a Ye-Rin—. No me digas que quieres que seduzca al militar —dijo con burla en su tono mientras escaneaba de arriba a abajo a la chica.

—Algo por el estilo —sus ojos se abrieron de par en par al escuchar la respuesta del hombre.

—Oye Woonie —dijo con un puchero—, de verdad no estoy entendiendo nada.

—Lim Ye-Rin jamás existió —comenzó.

—Jun-Woo... —lo interrumpió ella.

—Su verdadero nombre es Han Soo-jin —Jun-Woo se levantó de la silla y caminó hacia la chica, colocó su dedo índice bajo su mentón y la obligó a mirarlo con sutileza—. Hace cuatro años se le declaró muerta durante el incidente de la bomba que ocurrió en Daejeon.

—Espera, espera —se bajó del escritorio y se acercó curioso hacia la chica, se inclinó ligeramente hacia abajo y la observó desde abajo, con un deje de diversión e incredulidad—, ¿de verdad es ella?



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En el texto hay: thriller, accion, slowburn

Editado: 14.07.2026

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