Hacía diez días que Darian había partido a Korynthia para realizar la misión que se le había encomendado. Sin embargo, la situación no avanzaba como esperaba. No había rastro alguno de aquello sobre lo que habían sido notificados, hasta que le informaron que uno de los heridos había despertado.
Fue a verlo con la esperanza de obtener información valiosa, y no lo decepcionaron. Aquel hemaryn postrado en cama habló.
—No lo sospeché. Creí que era un chico normal, algo rebelde. Llegó desde Draeven y, como siempre, solicitamos que se identificara, pero no lo hizo. Le dije que debía esperar y llamé a un telépata. Cuando intentó leer su mente, me dijo que no podía. Nunca he conocido a un hemaryn o criatura alguna capaz de resistirse al poder de un telépata. El chico nos miró y, frente a mis ojos, vi cómo sus ojos cambiaron. Luego llamó a un enorme oso grizzly y, de un zarpazo, mató al telépata. Intenté huir, pero logró alcanzarme y me dio un golpe que me rompió las costillas. Era un hemaryn porque lo vi usar la hipnosis, pero también tenía habilidades de varkai.
—¿Alguna idea de dónde pudo haber ido?
—No. Bueno... no lo sé. Solo sé que era un rastreador, al menos por su lado hemaryn. Si estaba usando esa habilidad, imagino que buscaba a alguien.
Darian no comprendía a qué se enfrentaba. Escribió una carta y fue a la oficina central de mensajería.
—Necesito enviar un mensaje directo a Valacryn. Es confidencial.
No hacían falta muchos detalles para que lo obedecieran. El uniforme que Darian llevaba denotaba su pertenencia al ejército principal de Valacryn, por lo cual nadie en la mensajería lo cuestionó, y enviaron su mensaje. Mientras tanto, se encargaría de buscar a aquel individuo.
Terminó recurriendo a la Academia de Sabios que existía allí.
Buscaba información sobre algo similar, pero todo parecía resumirse en una sola cosa: la pureza de los hemaryn, valen y varkai, y cómo esta pureza significaba la manifestación completa de aquellas habilidades que los hacían especiales.
—Es raro ver a un guardia leyendo historia.
Darian fue interrumpido por un hombre de piel pálida, cabello negro peinado hacia atrás y una gran túnica negra en la que se apreciaba una insignia que denotaba su posición.
—Maestro Radu, fui enviado por su hermano desde Valacryn ha...
—Sí, ¿y qué descubriste? Espero que más que los otros.
—La verdad, no mucho. Esperaba encontrar respuestas aquí.
—Ese tipo de respuestas no se buscan en los libros, sino en aquellos que las han visto con sus propios ojos, pero prefieren ocultar la verdad.
—Me parece que encontrar a quienes tienen la respuesta que necesito será imposible.
—No si sabes dónde buscar.
—Por lo que usted dice, intuyo que sabe dónde puedo encontrar esa respuesta.
—Sí.
—¿Y podría decírmelo? Sería de mucha ayuda.
Radu se lo pensó. No estaba seguro de si sería prudente hacerlo o no. Sin embargo, de no hacerlo, solo retrasaría las posibilidades de contener aquello que recién comenzaba a representar una amenaza.
—Un híbrido.
—¿Un... híbrido?
—Criaturas nacidas de la unión de dos razas completamente distintas.
—Como la unión de un hemaryn y un varkai.
Radu asintió, fijando su vista en un punto distante, como si algún recuerdo golpeara su mente.
—¿Ha conocido alguno?
—Solo un par. Eran bebés nacidos de una madre hemaryn y un progenitor desconocido. Sin embargo, la corte de aquel entonces determinó que la existencia de dichos menores era una aberración. Pero también consideró necesario estudiar lo que no se conoce. Así que decidieron matar a uno de los niños y criar al otro para estudiarlo.
—¿Y qué descubrieron?
—Lo expusieron a las habilidades de un telépata y este no pudo leer su mente. Intentaron usar la hipnosis, y el resultado fue el mismo. Sin embargo, el pequeño híbrido desarrolló sus habilidades hemaryn como cualquier otro. Contenerlo fue difícil. Se planteó la hipótesis de que, con el tiempo, existía la posibilidad de que desarrollara habilidades de su otra mitad, pero la corte decidió que el híbrido era inestable y un peligro que no podíamos controlar. Finalmente, se decidió acabar con su vida.
—¿Lo mataron?
—Sí.
Darian permaneció en silencio unos segundos.
—Pero si lo que llegó a Korynthia se trata de un híbrido, significa que existen muchos más cuya existencia desconocemos y que podrían causar el mismo daño.
Radu asintió y guardó las manos dentro de las mangas de su túnica.
—No sé más que eso. Espero que puedan controlarlo.
Dicho eso, se marchó.
Darian, por su parte, decidió que quizá debían partir hacia Draeven.
—Partiremos a Draeven. Alisten todo.
Su pequeño grupo obedeció, pero entonces Darian, al ser un rastreador, sintió la esencia vital de un individuo desconocido cerca de ellos.
Buscó con la mirada, pero no encontró nada.
Aquello lo inquietó.
Pensó que quizás el estrés de la misión lo estaba volviendo paranoico. De haber mantenido activo su don unos segundos más, tal vez habría podido evitar lo que estaba a punto de ocurrir.
Un enorme grizzly apareció de forma violenta, atacando agresivamente a todos en el puerto. Detrás de él se encontraba un joven de cabello oscuro y tez clara. Su apariencia era similar al estereotipo de un hemaryn, pero sus ojos brillaban como los de un varkai.
Intentaron paralizarlo con hipnosis, pero fue inútil.
Fue entonces cuando Darian comprendió que se trataba de un híbrido.
—¡No usen sus dones! ¡No le afectan!
Tomó su arma y fue a enfrentar al híbrido. Sin embargo, mientras estuviera bajo la protección de su grizzly y contará con los dones de un hemaryn, aquel individuo era prácticamente indestructible.
Después de doblegar a toda la tropa de Darian, este quedó tendido en el suelo, intentando respirar entre jadeos. Aquel hombre tenía razón. El híbrido parecía un hemaryn cualquiera.
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Editado: 11.06.2026