Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 4: VALEN-HEMARYN-VARKAI

Darian llegó al puerto de Valacryn. Indicó a sus hombres, o a lo que quedaba de ellos, que llevaran el "paquete" directamente al castillo de su Majestad.

Cuando se presentó frente a Vlad con una reverencia, explicó los detalles de su misión.

—Majestad, lo que le traigo en este contenedor es... un híbrido.

Ciertamente, Vlad no parecía sorprendido. Solo asintió con la cabeza, indicando que abrieran el contenedor.

Los hombres de Darian lo abrieron y todos vieron al joven que salía de él. Era un muchacho de aspecto cansado, delgado, algo sucio y con la mirada apagada.

Vlad mantuvo su postura relajada y habló:

—Así que este es el híbrido del que habló Radu en sus escritos.

—Así es.

Vlad observó al híbrido y le preguntó:

—¿De dónde vienes?

El híbrido lo miró fijamente sin pronunciar una sola palabra. En su lugar, sonrió. Cuando Vlad vio que sus ojos brillaban con un color jade, comprendió de inmediato lo que Radu había descrito en sus escritos.

Aquel híbrido valen-varkai poseía una de las habilidades de los varkai: la capacidad de llamar al animal con el que compartía un vínculo.

—¡Guardias, alerta!

Todos desenfundaron sus armas y, sin previo aviso, un águila rompió el cristal de una de las ventanas del castillo.

Darian derribó al híbrido antes de que el águila pudiera sujetarlo para llevárselo.

Todos alzaron sus armas contra el animal.

El águila batió las alas con violencia, lanzando zarpazos contra los soldados más cercanos mientras otros intentaban inmovilizarla. Sin embargo, fue Vlad quien, haciendo uso de su don, petrificó al ave, provocando que cayera al suelo mientras chillaba sin poder moverse.

Al ver aquello, el híbrido intentó controlar al águila, pero no lo consiguió.

Vlad, que hasta entonces había permanecido sentado en su trono, se puso de pie.

El silencio regresó a la sala mientras avanzaba lentamente hacia el híbrido.

—No lo intentes. Eres mitad valen y mitad varkai, por lo que no eres inmune al poder de un hemaryn. Pero tengo entendido que el otro híbrido que iba contigo es mitad hemaryn y mitad varkai. Es de él de quien más debemos cuidarnos, ¿no es así?

—No lo encontrarán.

Una sonrisa cansada apareció en el rostro del híbrido.

—Y si lo hacen... será demasiado tarde.

Fueron las primeras palabras que pronunció desde que había llegado.

—Lo haré. Y tú me mostrarás dónde está.

Vlad puso una mano sobre la frente del híbrido, mirándolo directamente a los ojos.

El joven no pudo hacer nada para evitar que Vlad entrara en su mente.

Sentía como si le estuvieran abriendo la cabeza y revolviendo entre sus recuerdos. Su respiración comenzó a acelerarse mientras todos eran testigos de las habilidades del monarca de los hemaryn. Aquella habilidad le permitía leer las mentes de otros individuos hasta el punto de no solo acceder a sus pensamientos, sino también controlar sus cuerpos, tal como había hecho con el águila que aún yacía petrificada en el suelo.

Al obtener la información necesaria, Vlad soltó al híbrido.

La cabeza del joven golpeó directamente el suelo.

Estaba inconsciente.

—Vienen de Draeven. Su objetivo era llegar a Nordhal. Y no eran dos, eran diez, pero se dispersaron al llegar al puerto de Korynthia. Debemos encontrar al hemaryn-varkai. Él es el peligroso.

—Majestad, ¿qué haremos con el híbrido?

Vlad no respondió de inmediato.

Observó al joven inconsciente a sus pies y luego a los hombres reunidos en la sala.

—Llévenlo a Morvakar. Kaelen debe verlo.

El guardia asintió.

Vlad volvió la mirada hacia la ventana destrozada.

—Y encuentren al hemaryn-varkai.

La sala quedó en silencio.

—Porque él es el verdadero peligro.

—Sí. Necesito más soldados. El otro híbrido acabó con varios de los nuestros.

—Solicita los que consideres necesarios.

  • *

Vlad salió de la sala, pero fue interceptado casi de inmediato por su hija.

Séraphine comenzó a bombardearlo con preguntas.

—¿Puedo verlo? ¿Padre, es verdad lo que dijiste?

—Sí. Pero necesito que hagas algo.

—Claro.

—Mantente alejada. Si llegas a ver a alguien actuar de manera sospechosa, notifícalo. No actúes por tu cuenta.

—Creí que me pedirías que me uniera a la misión.

—Darian ya lo hace.

—Y falló.

—No falló.

—¿Eso es todo?

—Sí.

—Bien.

Séraphine se marchó sin añadir nada más y fue directamente en busca de Darian.

—¿Es el híbrido?

—Así es.

—¿Cómo es? En el mensaje del maestro Radu lo describía como un varkai común... pero con rasgos de valen.

—"Hola, Darian. Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste a una misión peligrosa de la que probablemente no regresarías con vida. Gracias por preocuparte por mí. De verdad lo aprecio. Afortunadamente me encuentro bien, gracias por preguntar".

Séraphine puso los ojos en blanco ante el tono exageradamente ofendido de Darian.

—Sí, estás vivo. Qué bueno. Ahora responde.

—¿Por qué te interesa tanto cómo luce?

—Solo curiosidad. No es importante, pero quiero verlo.

Darian soltó un suspiro.

—Está bien. Ahí está.

Abrió el contenedor.

En su interior permanecía el híbrido, aún inconsciente. A un lado yacía el águila petrificada por el poder de Vlad.

Séraphine observó al joven con atención.

Entonces lo vio.

Su cabello.

La mitad era oscura, como la de un varkai.

La otra mitad era rubia, como la de los valen.

Aquello no la sorprendió.

La perturbó.

Se quedó inmóvil durante unos segundos antes de apartarse lentamente del contenedor.

Sin decir una sola palabra, se dio media vuelta y se marchó.

Darian la observó alejarse con el ceño ligeramente fruncido, sin comprender qué había provocado aquella reacción.

*




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