Kaelen miraba detenidamente al híbrido que intentaba liberarse de las cadenas.
—Así que este es el ejemplar que Dren capturó en Korynthia.
Lyara se acercó mientras leía el informe enviado por Zaleska.
—Es mitad valen y mitad varkai. Según Zaleska, controla a esa águila, pero menciona que el otro híbrido es hemaryn-varkai y que este es el más peligroso. De los otros ocho se desconoce su paradero.
Kaelen se acercó al híbrido.
—Vienes de Draeven, ¿no es así? ¿Allá hay más como tú?
El híbrido se negó a responder. En su lugar, sus movimientos se volvieron más agresivos y soltó gruñidos debido a que no lo dejaban libre.
—Se niega a hablar.
Miró a Lyara.
—¿Tienes noticias de Dren?
Lyara negó con la cabeza.
—Lo último que tengo es que estaba inspeccionando en Korynthia.
—Dile que se dirija a Draeven. Tal vez averigüe algo.
Un varkai ingresó de repente.
—Majestad, noticias de Valacryn. La princesa Seraphine y el príncipe Alaryk desaparecieron y creen que podrían llegar a Morvakar.
—Parece que a todos les gusta causar problemas. Alerta a los guardias. Si ven hemaryns, pregunten sus identidades. Si se niegan a responder, tráiganlos frente a mí.
El mensajero asintió y se retiró del lugar.
—Encierren al híbrido hasta que hable. Y también a su águila. Es peligroso si él la controla. Córtenle las alas.
Nadie intentó disimular su sorpresa al escuchar las palabras del monarca. Solo su hermana Lyara fue capaz de mantener la calma y asintió levemente ante la orden de su hermano.
El híbrido, quien solo había emitido gruñidos y movimientos bruscos hasta ese momento, al escuchar aquellas palabras abrió los ojos lo más que pudo y miró al monarca de Morvakar esperando encontrar algún atisbo de mentira en su rostro. Pero solo vio una expresión inexpresiva que parecía decirle:
«No me das lo que quiero, entonces te quito lo que quieres».
El híbrido se alertó aún más cuando vio a los guardias llevarse a su águila mientras esta emitía un graznido penetrante que comenzaba a volverlo loco.
Sentía los ojos picarle y un nudo formarse en su garganta cuando por fin emitió una palabra, o más bien un grito.
—¡No! ¡A ella no!
Levantó las manos.
—Puedes cortarme las manos si quieres, pero no sus alas.
Kaelen sabía que, híbrido o no, a fin de cuentas era un varkai. Y sabía que, aunque el chico no lo demostrara, aquella ave era quizás su única familia.
—Pero... no quiero tus manos.
El híbrido no pudo evitar presionar los labios.
Le estaba pidiendo que hablara.
Hablar o ver a su querida amiga alada despedirse del cielo.
Kaelen pudo ver que eso era realmente lo que le importaba.
El joven híbrido agachó la cabeza y dejó caer las manos.
—Q-que... ¿qué quiere saber?
Kaelen respondió con firmeza, mirando hacia abajo, donde se encontraba el híbrido.
—Háblame del hemaryn-varkai.
*
—Odio decirlo, pero buena técnica.
Lyara miró a Kaelen con intriga.
—No ibas a cortar... las alas del águila, ¿verdad?
Kaelen se detuvo un segundo y miró a su hermana con una pizca de indignación.
—¿Me crees un monstruo? ¿Cómo podría? Como dijiste, era una táctica y funcionó. Incluso si no hubiera hablado, no podría hacerle eso al ave.
Retomó el camino hacia el salón principal para sentarse frente a su escritorio y tomar los escritos que le habían dejado.
—Es un varkai después de todo. Era evidente que hablaría. Envía el testimonio a Valacryn y Solmara.
—¿Con quién crees que hablas? Ya lo hice. Hablando de Solmara, nuestros exploradores dijeron que una tropa de Aurelion ingresó de manera agresiva a un pueblo del norte de Velkyn.
—¿Y nuestros soldados? Deberían estar custodiando el límite.
—Eso hacían, pero conoces a Aurelion.
—Hacer eso solo pone en riesgo el acuerdo de paz y tierras compartidas que se firmó entre Morvakar y Solmara. ¿Acaso no ve las consecuencias?
—Eso no es lo peor.
—¿Hay algo más?
—Aurelion está haciendo eso porque tiene la tarea de identificar híbridos y llevarlos a una especie de campo de concentración en Solmara, y estoy segura de que no es nada bueno.
—Quiere acabar con ellos. Valacryn quiere alejar a los híbridos y Solmara quiere matarlos. ¿Por qué no me sorprende?
Kaelen se quedó pensativo ante la situación en Solmara, pero aunque quisiera intervenir, no podría. No era su territorio.
—¿Y qué quiere Morvakar?
Kaelen no respondió la pregunta de su hermana.
—Te conozco, Kaelen. No quieres matarlos.
—Pero lo haré si ellos hacen algo en Morvakar.
—¿Por qué no... reformamos a ese híbrido que tenemos actualmente en la celda? Tú mismo lo dijiste, es un varkai, y si su vínculo con su águila es real, como vimos, no estamos frente a un monstruo, sino frente a un joven que fue guiado por el camino equivocado y cuya naturaleza ha sido marginada por el desconocimiento de todos.
—Hablas de educar a un híbrido.
—¿Por qué no?
—¿Puedo dejarte esa tarea?
—Esperaba que así fuera.
—Espero cambios. Si no es así... el híbrido vuelve a la celda.
—Bien.
*
Por otro lado, cruzando el Mar de Sombras, en Korynthia para ser más precisos, Dren se encontraba en el puerto de Elaris, vestido como un pescador, esperando la llegada de la siguiente embarcación que, según sus fuentes, podría tratarse de un cargamento de híbridos.
Había estado allí bastante tiempo estudiando el movimiento de todo para evitar levantar sospechas de que el general del ejército de Morvakar estaba vigilando la zona. Debía mantener un perfil bajo.
Fue entonces cuando un barco llegó.
Dren vio que quien aparentaba ser el capitán del barco era un valen. Desde un inicio se veía sospechoso. Miraba de lado a lado y, en repetidas ocasiones, observaba detrás de sí como si se asegurara de que nada ni nadie estuviera detrás suyo.
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Editado: 11.06.2026