Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 9: AMIGO O ENEMIGO

Ulric Morvain era el nombre que Lyara le había dado a aquel híbrido que, hacía cerca de un mes, había llegado a Morvakar. El hecho de saber que no tenían un nombre en concreto, según las palabras del mismo híbrido, hizo que pensaran en uno para él.

Primero recibió lecciones de Lyara hasta que ella consideró apropiado que saliera y tuviera enseñanzas propias de un varkai.

Sin embargo, esto fue recibido con hostilidad por muchos varkai, demostrando incluso su molestia por el apellido que eligieron para él. Morvain era el apellido que Kaedor había integrado para aquellos niños varkai que quedaron huérfanos tras la Guerra de los Tres Pilares, motivo por el que seguramente pensaron:

"¿Por qué el híbrido lleva un apellido como ese? No lo merece."

Ulric era quien solía escuchar esos comentarios directamente, ya que nadie se molestaba en disimularlos. Pero también notó que no todos los varkai eran así.

Falk Ravenskar, el maestro de vuelo, no lo trataba diferente a otros varkai. Le enseñó a mejorar su vínculo con Sky, pudiendo ver lo que ella veía mientras volaba. Ulric quedó fascinado con aquella habilidad, ya que solía observar a Sky elevarse en lo alto y se preguntaba qué se sentiría ser libre como ella. Le alegraba que Sky pudiera serlo, ya que él no podía... hasta ahora.

—Concéntrate, Ulric.

—Es un poco complicado, va muy rápido.

—Es verdad, pero recuerda que ella puede ver de todas formas. Solo tienes que conectar más con ella.

—¡Sí!

—Escucha su voz y habla con ella. Debe haber una armonía entre los dos para que esto funcione.

—Sí.

Tras el entrenamiento, Ulric solía comer solo. Acariciaba a Sky y miraba alrededor, pensando que Morvakar era hermoso, independientemente de cómo lo miraran o de lo que dijeran de él. Para Ulric no había mucha diferencia; incluso cuando estaba en Draeven lo miraban de esa forma, así que ¿qué podía afectarle?

Mientras llevaba un pedazo de fruta a su boca, levantó la mano en la que Sky estaba posada. Ella se elevó y comenzó a volar alrededor. Ulric activó el vínculo de visión, se giró y habló:

—¿No le cansa vigilarme casi todos los días?

Dijo mientras Sky volvía a su lado.

—Has mejorado. ¿Usas el vínculo porque crees que te vigilamos?

Dijo Rhaegor, pero Ulric negó con la cabeza.

—Lo hago porque me gusta ver lo que ella ve estando arriba.

—Lo entiendo. A mí también me gusta ver lo que ve Hunter. Solo como advertencia, no hagas nada que provoque desconfianza. Aún estás a prueba.

Un lobo apareció. Era negro, de ojos ámbar brillantes.

—Lo sé. Pero no tengo intención de hacer nada. Me gusta Morvakar, hablo en serio.

—¿En serio? ¿Aunque te miren como un monstruo?

—Usted no lo hace, ni su hermano. Tampoco Su Majestad ni la maestra Lyara. Con eso me basta. En Draeven todos me miraban como un monstruo.

—Como en Solmara.

—¿Solmara?

—La Nación del Sol.

Rhaegor apuntó a una de las montañas al sur.

—¿Ves esa montaña? Es la más alta. Se llama Montaña Astral. Está en Velkyn. Más allá de ella está Solmara, y para ellos los hemaryn y los varkai somos monstruos.

Ulric se quedó mirando aquella montaña.

—Me dijeron que eres mitad valen.

Dijo Rhaegor mientras dirigía la mirada hacia los mechones rubios de Ulric.

Ulric asintió.

—Pero no puedo controlar mi lado valen como mi lado varkai.

Dijo antes de concentrar una esfera de luz en la palma de su mano, del tamaño de una bellota.

—Es todo lo que puedo hacer como valen.

Rhaegor asintió.

—El hecho de que puedas manifestar ambas habilidades ya es asombroso. Hay varkai que no pueden tener un vínculo, valen que no pueden controlar la luz y hemaryn sin habilidades. Pero tú puedes, y tienes dos dones completamente distintos. Eso te hace especial y, por ende, digno de temer.

—Yo no pedí ninguno de esos.

—Lo sé, pero es lo que eres.

Dicho eso, Rhaegor montó en su lobo Hunter y se fue.

Ulric se quedó mirando cómo el príncipe se perdía en la distancia.

—¿Ahora eres amigo de los varkai?

Se sobresaltó por la repentina presencia de alguien que no veía desde hacía tiempo.

—¿Cómo llegaste aquí?

—En barco, al igual que tú. Pero no me adentré entre los habitantes hasta que vi una cara conocida, Ulric.

Se rio de manera cínica y tomó asiento al lado de Ulric.

—¿Ahora bailas y cantas sus canciones en festividades varkai? Seguro que sí. Hasta te dieron un nombre y un apellido.

Dijo mientras revolvía el cabello de Ulric, pero este apartó su mano de golpe.

—Vete. No deberías estar aquí.

—Ni tú ni yo. Somos monstruos, ¿lo olvidas? Tengo a Valacryn y Morvakar buscándome, el "peligroso hemaryn-varkai". Podría darle la orden a Kaos y atacar toda esta...

—¡No! ¡No te atrevas!

El híbrido lo miró y borró todo rastro de gracia de su rostro.

—¿No? ¿Por qué no? En cuanto haga que Kaos aparezca, todos atacarán.

—Lo harán porque tú atacarás primero. No harán nada si no obligas a Kaos a actuar según tu voluntad. Ellos no quieren eso.

—¿Ellos?

—Kaos y también Sky. Aprendí a escuchar su voz y ver con sus ojos. Sky no quiere que ataquemos. Solo quiere volar, y estoy seguro de que Kaos tampoco quiere atacar ni ser atacado. Le duele.

—¿Y qué? Kaos no me dice nada, así que puedo hacer que haga lo que quiera.

—Su Majestad tenía razón. Nosotros elegimos el título que los demás nos darán en base a nuestras acciones.

El híbrido no evitó reírse.

—¿Su Majestad? ¿Ya eres esclavo de alguien otra vez? Yo te liberé. Si quieres llamar a alguien Su Majestad, que sea a mí.

—¿Me liberaste? ¿Y por qué dejaste que me capturaran en Korynthia?

—Tú dejaste que te capturaran.

—Y de seguir contigo ahora estaría muerto. Vete o... avisaré a los guardias.

—Eres muy tonto si crees que eso funcionará. Solo harás que confirmen lo que piensan de nosotros.




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