Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 11: LO QUE NO SABEMOS

El tiempo solo pasaba y las noticias que le llegaban al gobernante de Valacryn no eran alentadoras.

—Espero que tu llegada a Valacryn sea con la intención de darme noticias.

Preguntó Vlad mientras tomaba asiento y la visita, que soltaba una risa sin gracia, hacía lo mismo.

—Lamento decepcionarte, hermano, pero es todo lo contrario.

Dijo Radu.

—Entonces dilo, no puede ser peor que los híbridos sueltos, mis hijos desaparecidos y que, al parecer, son mala influencia porque, según la carta que me llegó de Morvakar hace un día, los hijos de Kaelen también se fueron de ahí.

Dejó caer su peso sobre el espaldar de la silla, mientras con una mano frotaba su sien.

—Mmm, no lo sé. Si no te envié una carta fue porque este asunto merecía algo de discreción.

—Continúa.

—Hace un tiempo el general Dren Varek encontró un barco en el que traficaban niños, todos ellos híbridos.

—Niños. No solo jóvenes. ¿Por qué niños...?

—No lo sabemos, no recopilé mucha información de ellos, pero se tenía la idea de llevarlos a Morvakar. Sin embargo, lo que pasó fue una tragedia. El barco que llevaría a esos niños a Morvakar fue atacado, no hubo ni un solo sobreviviente.

—Imagino que esto va más dirigido hacia el atacante.

Radu asintió.

—Era un valen, desconocemos si era un híbrido o simplemente un valen puro. Pero estamos seguros de que era el encargado de transportar a esos niños a algún sitio, y como Dren interrumpió dicho transporte, el valen decidió acabar con "las pruebas". Pueden llamarme monstruo, pero yo no sería capaz de matar niños.

—Nadie que tenga algo de clemencia lo haría.

—Ni siquiera tu hermano.

Vlad miró a su hermano como si aquellas palabras le recordaran algo que sucedió en el pasado.

—¿Y Dren sigue en Korynthia?

Preguntó Vlad con la clara intención de cambiar de tema.

—No, partió a Draeven para ir directo al origen de los híbridos, sabemos que los otros vinieron de ahí, pero nada más. Si descubre algo espero me haga llegar las noticias. Pero a mí me hace pensar en que tiene que ver con Solmara.

—Un simple sanador que pertenece a la Academia de Sabios. No es precisamente algo que llamaría simple. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

Radu se acomodó en la silla.

—Los híbridos aparecen en Draeven.

—Y también en Korynthia.

—Exacto.

—¿Y?

—Pero no en Solmara.

Vlad frunció el ceño.

—Eso no demuestra nada.

—Tal vez no. Pero es extraño. Draeven está gobernada por un solmarense. Los híbridos aparecen fuera de Solmara, pero no dentro de ella.

—¿Quieres decir que Solmara podría estar detrás de los híbridos?

—No lo digo yo. Los hechos apuntan en esa dirección. No he recibido informes de híbridos en Solmara. En cambio, Korynthia ya sufrió ataques y Morvakar tuvo que permanecer en vigilia por culpa de ellos.

Vlad permaneció pensativo unos segundos.

—Puede que tengas razón, pero me cuesta creerlo. Los valen son estrictos con la pureza de su sangre. Recuerdo que nuestro padre decía que un valen preferiría morir antes que sentir algo por un hemaryn o un varkai.

—Quizás alguien decidió ignorar esa tradición.

—¿Y arriesgar todo Solmara por ello?

—No lo sé. Pero alguien está ocultando algo. Quizás alguien vio algo diferente, como Mircea y...

—El error de Mircea fue confiar en Solan, si no lo hubiera hecho, aún estaría viva.

—Quizás, aunque yo creo lo contrario. Por cierto, siento la ausencia que suele sentirse como una nube gris llena de negatividad. ¿Dónde está Zaleska?

—Lo envié a buscar a mis hijos. Aunque no fue el único que se ofreció para esa tarea.

—Y no hay avances.

Lo dijo como una afirmación.

Vlad apretó la mandíbula antes de responder.

—Para nada.

Radu observó el gesto.

—Por cierto, aún no me has dicho por qué los niños decidieron irse de Valacryn. Aunque, siendo sincero, no los culpo.

El gobernante permaneció inmóvil.

Finalmente habló.

—Séraphine descubrió que es una híbrida.

La sonrisa desapareció del rostro de Radu.

—Entiendo...

—Y Alaryk la siguió. Como siempre hace.

—Espero que Zaleska tenga alguna pista.

Vlad soltó una risa amarga.

—Yo espero encontrarlos antes que alguien más.

Radu levantó la vista.

—¿Crees que corren peligro?

—Acabas de contarme que alguien asesinó a un barco lleno de niños híbridos para borrar evidencias.

El silencio se instaló entre ambos.

—Séraphine no es una niña cualquiera —continuó Vlad—. Si las personas equivocadas descubren lo que es, no quiero imaginar lo que harán.

Radu entrelazó los dedos.

—Los encontraremos.

—Eso espero.

Por primera vez desde que comenzó la conversación, Vlad apartó la mirada.

—Porque cada día que pasa sin noticias me hace pensar en escenarios que preferiría no imaginar.

*

Caminando por las calles de Morvakar se encontraba Zaleska Draevenor, preguntándose por enésima vez por qué aceptó esta "misión", si así podría llamarse. Con cada paso que daba aumentaba su arrepentimiento. Odiaba caminar bajo el sol y, más que nada, tener que cubrirse de él, por eso en su juventud había evitado a muerte salir de las cuatro paredes de su alcoba.

—Ha pasado mucho tiempo, Zaleska.

Zaleska miró a Lyara, quien lo recibía con una sonrisa amable.

—¿Cómo has estado?

—Bien, ¿y tú?

Para Zaleska decir bien sería en parte mentira.

—Ocupado.

—Como siempre. Vamos, te llevaré al castillo.

Durante la caminata al castillo, Zaleska, quien caminaba atrás de Lyara, solo pudo observar su cabello largo y castaño. Siempre lo tenía largo y eso le gustaba.

Dentro del castillo, Zaleska pudo quitarse la capa que lo cubría del sol. Se sentó mientras Lyara traía bocadillos y algo de té, el cual él agradeció al tomar la taza en sus manos.




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