En Velkyn, Aurelion mostraba una orden de Solmara a un guardia varkai que le permitía a él y a su ejército entrar en la región que pertenecía a Morvakar.
—Llévasela a Kaelen. Sé que no pondrá objeción.
Dicho esto, miró a sus soldados.
—Revisen bien. Debe haber algún híbrido en esta parte.
—¡Sí, señor!
Los soldados se fueron desplazando por la zona.
—¡General!
—¿Qué haces aquí, Theron?
—Vine. Solmara no tiene amenaza alguna, entonces creí que debía venir aquí.
Aurelion suspiró cansado.
—Solo no seas una molestia. Ve con el grupo de allá. Si encuentras un híbrido, lo traes frente a mí.
—Sí.
El joven se fue con el grupo que se adentraba por el bosque.
Aurelion se acercó a un soldado.
—¿Qué información tienes sobre el híbrido?
—Ninguna, señor. No se ha notificado a un híbrido con las características que usted refiere.
—En cuanto tengas algo, dímelo. Si escucho que sale de tu boca para otra persona, estás muerto.
—Sí, señor.
*
Dos días habían pasado desde que Theron se encontraba dando el recorrido por la zona de Velkyn. El joven valen había esperado que esta tarea le permitiera mostrar su valía ante su tío, el general del ejército de Solmara, y su padre, el rey de Solmara. Pero no sabía a qué se enfrentaba.
—Príncipe Theron, parece que allá hay algo.
—Vamos.
Dijo con voz de mando y se adentraron hacia una parte del bosque, frondoso; cualquier cosa podría estar escondida ahí.
Theron, sin embargo, esperaba resultados rápidos y, sin más, usó su habilidad, Solis. Al ver sus ojos resplandecer en un dorado intenso, los guardias se debatieron entre sí si decirle algo al príncipe de Solmara, ya que notaron las claras intenciones de Theron de quemar los alrededores del bosque para lograr encontrar un híbrido.
—Príncipe, no debería hacer eso.
Cuestionó uno de los soldados presentes.
—¿Por qué me cuestionas?
Dijo Theron, mirándolo seriamente.
—Es solo un bosque, crecerá. Además, esta zona no está habitada por varkais...
Cuando iba a lanzar la energía concentrada en la palma de su mano, una energía similar a la suya fue contra él. Theron se quitó a tiempo para evitar ser golpeado por aquella energía, al igual que los soldados.
Theron se puso de pie notablemente molesto.
—¡¿Quién fue?!, ¿quién usó Solis contra mí?
Nadie respondió. Nuevamente alguien los atacó con Solis. Theron y sus soldados desenfundaron sus armas y bloquearon los ataques, pero entonces, de repente, uno de los soldados fue arrastrado entre toda la vegetación del bosque, siendo sus gritos lo último que se escuchó de él. Luego otro y otro.
Theron no entendía qué estaba pasando, pero antes de que algo más pasara decidió quemar las plantas de su alrededor, revelando entonces una boa de unos cuatro metros. El animal los miraba atento y, atrás de ella, había alguien parado, a punto de enviar otra vez su ataque de Solis hacia ellos.
—Un híbrido.
Los soldados se posicionaron alrededor de Theron.
—Atrapen al híbrido.
Los soldados asintieron ante la orden y comenzaron a correr tras el híbrido. Este, al verlos, comenzó a correr.
Theron quería capturarlo, pero la boa se interpuso rodeándolo, apretando; comenzaba a quitarle el aire.
Los guardias dejaron de ver al híbrido y rodearon a la boa. Ellos comenzaron a atacarla, mientras esta solo podía amenazar con morderlos, mas no podía hacer más. Y nuevamente recibieron los ataques de Solis. Theron vio que el híbrido había regresado. Sin más, aprovechó el momento en que la boa aflojó un poco el agarre y liberó su mano para apuntar en dirección a la cabeza de la boa y realizar Ignis, una variante de Solis, energía concentrada que hacía más que solo quemar superficialmente; esta podía destruir y dejar cenizas inmediatamente.
Y así fue. El cuerpo de la boa cayó y, mientras Theron caminaba en dirección al híbrido, pasó al lado de la cabeza ya pulverizada de la boa por el ataque de Theron. Tomó su espada y los guardias corrieron tras el híbrido que, al ver a su boa caer al suelo, comenzó a correr. Sin embargo, fue inútil; esta fue capturada. Se removía y fue llevada hacia Theron. Cuando Theron quitó la capucha de la cabeza del híbrido y también la tela que cubría la mitad inferior de su rostro, lo que vio fue que era una mujer, de pelo semiondulado, una parte rubia y la otra pelirroja, mirada fruncida y el rostro algo sucio.
—Hay que llevarla al campamento con el general.
La híbrida comenzó a removerse de manera violenta, pero no podía usar sus manos y su boa había muerto, dejándola en una clara desventaja.
Durante la noche, mientras todos dormían, él se quedó frente a la híbrida.
Ella lo miraba, pero él no. Theron estaba más concentrado tallando un pedazo de madera.
Hasta que ella decidió hablar.
—¿Por qué no me matan?
Theron levantó la vista para verificar si la voz era de ella. Pero luego volvió a su asunto con aquella madera.
—Porque eres un premio para el general. Él decidirá qué hacer contigo.
—Entonces, ¿puedes irte? Me gustaría descansar.
—Hazlo.
—Me incomoda tu presencia.
—Es mutuo.
Ella se removió intentando buscar una posición cómoda. Ninguno de los dos durmió.
Al amanecer caminaron hacia el campamento. La híbrida parecía débil; estaba pálida y somnolienta. Terminó cayéndose.
—Oye, ¡ponte de pie!
Un soldado la empujó con el pie, tironeó de las cadenas con las que la tenía prisionera, pero ella no obedeció. Theron se acercó y la vio.
—Denle agua. Así no puede caminar.
—Pero, príncipe, alimentar a un híbrido...
—Quiero que llegue viva. El general tiene que verla.
El soldado obedeció y le dieron agua. Ella abrió los ojos e intentó ponerse de pie, pero le costaba, volviendo a caer.
Theron se acercó y cargó a la híbrida.
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Editado: 21.07.2026