Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 15: UN AMIGO LLEGA EN EL MOMENTO INDICADO

Dos días habían pasado.

Darian miraba a Séraphine, quien seguía recostada en aquella cama.

—Si te digo que no me voy a morir, ¿dejarás de verme?

Dijo Séraphine.

—Si me hubieras dicho que estabas consciente, lo habría hecho.

Séraphine abrió los ojos.

—Quería descansar y también darle más tiempo a Alaryk de poder alimentarse. Por cierto, ¿dónde está?

—No deberías preocuparte por él. Se acopló sin problemas.

—Qué bueno... Ayúdame, quiero ponerme de pie.

Darian le ofreció la mano a Séraphine y ella la tomó.

Salieron de la cabaña de la sanadora. Antes de salir por completo, Darian cubrió a Séraphine con una capa.

—Gracias.

—¿Ya se encuentra mejor, princesa?

Séraphine miró al varkai mayor que vestía telas blancas.

—Myron, es el líder del pueblo.

Mencionó Darian.

—Le agradezco lo que hizo por mí. Siento haber sido una molestia.

—No es problema. Imagino que seguirán su viaje.

—Así es.

—Y, si no le molesta, ¿a dónde va?

—Busco a los híbridos.

—Ya veo. Le recomiendo que desista de esa tarea y regrese a casa.

—Agradezco el consejo, pero es una tarea que debo realizar.

El líder asintió.

—¡Hermana!

Alaryk corrió hacia ella.

—¿Te sientes mejor?

Séraphine asintió en respuesta.

—Sí.

—Si esa es su decisión, entonces son libres de irse cuando deseen.

—Gracias.

—Eirian, dales algunos alimentos para que se lleven para el viaje.

—Sí, señor.

Eirian les entregó una bolsa con comida y agua, la cual cargó Darian.

Mientras, Séraphine estaba con la sanadora, quien realizaba su última evaluación.

—Escúchame, deben cuidarse más. El siguiente pueblo está tras la montaña y, si algo les sucede, será complicado.

—Sí, gracias. Sinceramente espero no volver a descompensarme.

—Ten... Son algunas hierbas medicinales para el dolor, en caso de que las necesites.

—En serio lo agradezco.

Séraphine recibía las hierbas; sin embargo, de repente se escucharon unos gritos.

Séraphine salió de la cabaña y lo que vio fue un oso grizzly agresivo atacando.

—¡Alaryk!

Llamó con miedo de que algo le sucediera a su hermano pequeño.

No avanzó mucho cuando una pantera la tumbó en el suelo de repente.

Sintió su corazón detenerse. Vio su reflejo en el ojo del animal, pero antes de que este la atacara, ella llevó la mano a la cabeza del animal y activó su habilidad para intentar controlar la mente del animal. Este fue cediendo poco a poco hasta que ella pudo levantarse. Ese control no duró mucho; el animal se alejó y Séraphine se puso a correr.

Alrededor todo era caos. El grizzly estaba sembrando destrucción. Al ser un pueblo pequeño, solo contaban con tres varkai con vínculos con lobos y dos con vínculos con águilas, siendo uno de ellos el líder.

En medio de la persecución, Séraphine vio a la híbrida de cabello bicolor.

Esta también la notó. Le dedicó una sonrisa cínica y se acercó a ella con un arma en mano. La atacó, pero no esperaba que Séraphine frenara el ataque con su daga.

Activó su habilidad de control mental, pero no funcionó. La híbrida notó aquello y se rio al ver la cara de sorpresa de Séraphine.

—¿Crees poder controlarme?

La híbrida cambió el color de sus ojos a un verde intenso. Estaba usando el vínculo para llamar a su pantera. Séraphine, sin más, soltó un golpe en el rostro de la híbrida, alejándola de ella.

Tomó una postura de pelea y, con la daga en mano, Séraphine miró directamente a la híbrida, que la veía molesta por el golpe.

—Si tocaste a mi hermano, te mato.

La híbrida la miró. Sus ojos regresaron a su tono café natural.

—Quizás ya lo hice... ¿Cómo saberlo? Mi pantera comió mucho.

Séraphine presionó la daga en su mano, mirando fijamente a la híbrida.

*

—Que tengan buen viaje.

—Gracias.

Respondió Darian.

—Darian, iré por Séraphine.

Dijo Alaryk.

—Bien.

Darian terminaba de guardar las cosas.

Sin embargo, notó algo. El lobo de Eirian estaba inquieto. Eirian también estaba alerta.

—¿Sucede algo?

Preguntó Darian.

—Mi lobo siente algo...

Eirian llevó su mano a su arma.

Darian hizo lo mismo.

Parecía que solo había silencio, cuando en realidad estaban equivocados. Aquel silencio fue reemplazado por la aparición brusca de un oso grizzly. Y tras el animal aparecía el híbrido que había atacado a Darian cuando él estaba en Korynthia. Darian, sin pensarlo, se fue contra el híbrido.

Este solo reaccionó a los ataques de Darian, esquivando cada uno de ellos.

Por la parte de Eirian, su lobo había sufrido el ataque del grizzly. Eirian llamó a los otros para ayudarlos, pero al ver que también había una pantera atacando por el otro lado, dividió entre los rastreadores del pueblo la tarea de doblegar al grizzly.

Darian era hábil en batalla, pero en ese momento parecía que la espada le pesaba, provocando un temblor en su mano, y sus movimientos también eran más lentos. La respiración agitada le jugaba en contra, a la vez que sus emociones lo traicionaban. Se sentía humillado por aquel híbrido que lo había desarmado en Korynthia y ahora usaba su espada con empuñadura dorada en contra de sí mismo.

Había jurado eliminarlo, pero no parecía ser capaz de ello.

El híbrido pateó para alejar a Darian. Aquella patada lo tiró al suelo. Antes de que Darian se levantara, el híbrido lo evitó, poniendo su pie en su tórax, dejándolo sin aire por un momento.

Darian forcejeó.

—Qué patético intento. Pero debo admitir que admiro tus ganas de matarme.

Darian se sorprendió por las palabras del híbrido. Aquel híbrido se reía de él. Para Darian era algo unilateral, pero aparentemente aquel híbrido lo recordaba y no solo eso, se divertía con el intento de Darian por matarlo.

—Maldito demonio.




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