Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 16: UN POCO DEL PASADO EN EL PRESENTE

—¿Qué pasó aquí?

Cuestionó un joven de pelo castaño oscuro mirando alrededor.

—Esto es obra de Kaos.

Mencionó seguro de sí mismo el otro de pelo bicolor.

—¡¿Quién anda ahí?!

Apareció un varkai con su lobo, pero bajó un poco la guardia al ver que todos eran varkai. Sin embargo, su mirada se fijó en el único joven de cabello bicolor haciendo que frunciera el ceño y volviera a ponerse en guardia.

—Tú...

El varkai se fue contra el híbrido del grupo, pero este fue defendido por otro de los presentes.

—¿Qué pasó aquí?

Preguntó el mayor del grupo.

—Unos híbridos como él

dijo apuntando al joven de cabello bicolor

—Hicieron esto... ayer.

Los jóvenes miraron alrededor.

—Rhydan, Koen, ¿pueden examinar los alrededores?

—Sí, príncipe Kaelor.

El par se dividió para estudiar la zona.

—"Príncipe Kaelor..."

Repitió el varkai que los había recibido.

—Majestad, siento haber sido tan...

—No pasa nada. Esto... es verdaderamente una tragedia...

—Lo es.

Dijo Eirian mostrando un semblante triste.

—Ulric, que Sky vuele buscando a los híbridos.

—¡Sí!

Obedeció Ulric.

—Hermano... parece que el líder del pueblo murió.

Dijo Rhaegor, apuntando a un lado donde estaban los cadáveres. Uno de ellos resaltaba por la vestimenta que traía.

Kaelor vio la escena y no pudo evitar pensar en que quizás si hubieran llegado mas antes, hubiera ayudado a evitar una gran parte de esto.

—¿Cuál es tu nombre?

Preguntó Kaelor al varkai que se lamentaba por lo sucedido.

—Eirian, majestad.

—¿Cuántos más sobrevivieron, Eirian?

—No muchos... La mayoría están heridos.

—Rhaegor, Ulric, acompáñenme a ayudar a los heridos.

Ambos asintieron.

—Por aquí majestad.

Eirian los guió hasta una cabaña de amplio tamaño que a pesar de estar con clara evidencia de lo sucedido ayer a comparación de las otras, esa se había conservado como nueva.

Kaelor junto a su hermano y Ulric, se adentraron al refugio provisional donde tenían a los heridos.

—Nuestra sanadora.

Dijo Eirian, apuntando a la mujer mayor que se encargaba de vendar a un varkai, a pesar de que ella también tenía heridas en el cuerpo.

—¿Podemos ayudarla?

Preguntó Kaelor, acercándose de manera cuidadosa para no espantar a nadie.

La sanadora miró hacia atrás en respuesta a la voz del joven, pero al verlo sus ojos se abrieron con sorpresa, dejando sus manos inmóviles por un segundo.

Las palabras que iba a decir en respuesta al joven príncipe se quedaron atascadas y fueron reemplazadas por otras.

—Kaelen...

Pronunció mientras lo miraba.

Kaelor se sintió algo confuso por la mirada que le dedicaba la sanadora y más aún por llamarlo como su padre.

—Siento decirlo, pero soy Kaelor. Kaelen es mi padre.

La sanadora pareció regresar en sí y asintió en respuesta.

—Ah, sí. Una disculpa, príncipe. Usted es muy parecido a su padre.

Kaelor asintió con algo de incomodidad, pero era propio de él tener el control de la situación, así que rápidamente cambió la pregunta.

—Imagino que ha estado ocupada por lo que ocurrió. Nos gustaría ayudar.

La sanadora asintió.

—Esta medicina es para el dolor. Hay que dársela a los que están allá.

Señaló a los heridos que estaban recostados al fondo de la habitación.

Kaelor tomó la medicina y se la dio a Rhaegor y Ulric, quienes se fueron a donde estaban los heridos.

—¿Le gustaría que la ayudara?

La sanadora asintió, esta vez sin mirar a Kaelor.

Con cuidado, él fue vendando una de las heridas de aquel varkai que jadeaba de dolor, mientras la sanadora suturaba otra herida.

La noche llego sin aviso, habían perdido la noción del tiempo en aquella tarea, que cuando terminaron notaron las estrellas pintadas en el cielo.

—Hace frío... Se siente el invierno llegar.

Dijo Rhydan, frotando sus manos para calentarlas.

—Odio el frío.

Dijo Koen al mismo tiempo que soltó un fuerte estornudo.

—Maldito frío.

Koen se abrazó a sí mismo para entrar en calor. Dejó de quejarse cuando sintió una suave manta con calor que lo cubrió por la espalda.

— Gracias Oslo.

Agradeció a su grizzly por la cobija

—Ulric, ¿puedes encender una fogata?

Preguntó Rhaegor.

En respuesta, Ulric concentró energía solar en la palma de su mano y la expulsó hacia unas ramas que Rhydan y Koen juntaron ni bien Rhaegor lo solicitó.

—¡Qué bien!

Rhydan y Koen se sentaron alrededor.

—Es un híbrido varkai-valen.

Aseguró Eirian, quien se acercaba con leña con la misma intención, pero al ver a Ulric encender la fogata dejó la leña a un lado.

—Lo es, pero como vio, no tiene intención de atacar.

Mencionó Rhaegor.

—No lo sé... Ni siquiera sé por qué ustedes confían en él. Quizás solo espera a que se distraigan para apuñalarlos por la espalda.

Cuestionó Eirian a Rhaegor mientras miraba directamente a Ulric, quien no podía hacer más que bajar la mirada.

—Todos pueden apuñalarte, híbridos o no. La diferencia es quién decide hacerlo.

Ulric levantó la vista hacia Rhaegor, como si hubiera escuchado las mismas palabras, pero en otra persona.

Por otro lado, aquella respuesta había dejado a Eirian sin palabras para responder ante el comentario del príncipe menor.

Mientras tanto, Rhydan, quien miraba la fogata, al escuchar aquellas palabras solo recordó a Azhira y a los niños híbridos del barco.

Ese recuerdo hizo que Rhydan inmediatamente fijara su vista en Ulric.

—¡Ulric!

El joven se sobresaltó al escuchar su nombre y miró a Rhydan.

—Ulric, respóndeme algo. Al igual que tú, ¿otros híbridos eran enviados a Korynthia?

Ulric asintió sin quitar su vista de Rhydan.

—La carta de nuestro tío decía que los híbridos habían muerto.




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