Dynasty Of The Damned

CAPÍTULO 17: DIME LO QUE QUIERO SABER

—Cuando los encuentre, los voy a encerrar en sus habitaciones hasta que sean ancianos. ¡Mocosos problemáticos!

Tropezó. Llevaba días caminando, intentando mantener un ritmo hasta poder encontrar a sus sobrinos.

—Estoy cansado, maldición. Necesito sentarme...

Zaleska vio cabañas y de inmediato fue para allá. A medida que avanzaba, se dio cuenta de que aquellas cabañas estaban destrozadas.

—¿Qué sucedió aquí?

Dijo mirando alrededor.

Enseguida activó su habilidad, una habilidad que le permitía escuchar pensamientos.

Decenas de voces inundaron su cabeza al mismo tiempo.

Hambre.
Dolor.
Miedo.

Entonces, una frase destacó entre todas.

"Y dijo que un valen se llevó a la princesa y al príncipe de Valacryn."

Inmediatamente, caminó entre los escombros con el fin de ubicar al dueño de aquella voz.

Fue ahí cuando vio un grupo de cinco jóvenes varkai.

—Tú. Repite exactamente lo que acabas de pensar.

Los jóvenes lo miraron.

—Usted es...

—¡Que repitas lo que dijiste! ¿Qué valen se llevó a esos mocosos?

—Me lo dijo la sanadora de este pueblo.

—¿Hacia dónde?

—No lo sé... No tengo suficiente información.

—¿Quién es usted?

Habló Eirian, quien se acercaba con comida a los jóvenes.

—Me llamo Zaleska Draevenor.

Tomó una bocanada de aire.

—Busco a los mocosos, príncipes de Valacryn. Son mis sobrinos.

—Bueno, yo...

—¿Tú sabes dónde están?

—No, pero sí dónde los dejé.

—¿Y el valen? ¿Cómo luce ese valen?

Dijo en un bombardeo de preguntas.

—No podría describirlo. Ya no lo recuerdo muy bien.

—Tú no, pero tu mente sí tiene esa información. Quédate quieto.

—¡¿Qué hace?!

Sin más, Zaleska puso la mano en la frente de Eirian y activó su habilidad para leer mentes.

Cerró los ojos.

Decenas de recuerdos pasaron frente a él.

El ataque.
La pantera.
El grizzly.
Séraphine.
Alaryk.
Un joven valen.
Una explosión de luz.

Cuando lo soltó, Eirian cayó de rodillas, pero los jóvenes varkai lo sujetaron.

—Eso no fue muy ético de su parte, señor...

Argumentó Kaelor.

—No sabes nada, niño... Pero al fin tengo la información que necesito de esos dos... y... y...

El cuerpo de Zaleska comenzó a balancearse hasta que cayó al suelo del cansancio.

—Hay que llevarlo con la sanadora.

Koen y Kaelor lo llevaron a la cabaña de la sanadora, mientras que Rhydan, Ulric y Rhaegor intentaban que Eirian cobrara consciencia.

*

—¿A dónde nos dirigimos?

Preguntó Séraphine con tono aburrido para luego agitar sus manos, que estaban encadenadas.

—Todavía no puedo creer que Darian perdiera contra este sujeto.

Dijo Alaryk.

—Siento decepcionarlos, príncipe Alaryk.

Dijo Darian al final de la fila de cadenas.

—No te disculpes, Darian. No estábamos al cien por ciento... mientras que él sí.

Dijo Séraphine.

—Y aún no me respondes, ¿a dónde vamos?

—A un puerto.

—Oye, genio, ¿es tu primera vez en Velkyn? Aquí no hay un puerto propio, más que el que está hasta el este, en la frontera con Solmara, y siempre está resguardado por el ejército de Solmara.

Dijo Séraphine con obviedad.

—Ya me las arreglaré, princesa.

Dijo mientras caminaban.

—Respóndeme algo. ¿Cuánto te pagaron por nosotros? Te puedo dar el doble si nos liberas.

—Tentadora oferta, princesa, pero no es el rey de Valacryn con quien quiero hacer tratos.

—¿Eres consciente de que aún hay dos híbridos sueltos por Velkyn? En estas condiciones somos carne fresca.

—Creo que puedo con ellos.

—Al menos podemos comer... Mi hermano está cansado y no podemos más.

Eryx volteó y vio a los agotados, cabizbajos. Parecía que se habían roto en algún momento.

Los llevó a un sitio con sombra y ahí les repartió agua y comida, que ellos comieron a gusto.

Mientras, Eryx jugaba con su daga, tallando un pedazo de madera.

—¿Crees que podrás?

Dijo Alaryk en un susurro.

—Eso espero. Parece distraído, será fácil hipnotizarlo.

Dijo Séraphine en un susurro mientras observaba a Eryx.

—Lo intentaré. Darian, necesito que me ayudes a someterlo una vez lo tenga bajo mi control.

Darian asintió.

—¡Terminé! Ya podemos seguir.

Eryx se puso de pie y se acercó a ellos para ayudarlos a ponerse de pie.

Séraphine aprovechó para activar su habilidad, pero fueron interrumpidos por un ataque de Lumen hacia ellos.

—¿Qué fue...?

Séraphine miró de dónde provino aquel poder.

—Son soldados de Solmara.

Dijo Eryx para liberarlos rápidamente, ya que, atados, solo serían una carga y no podía terminar en prisión. Nunca lo habían capturado y no sería la primera vez.

—¡Corran! ¡Corran!

Más ataques se hicieron presentes mientras ellos corrían hacia la misma dirección.

Los ataques se hacían más rápidos y los pasos también se acercaban más y más. Lograron salir del bosque como tal; sin embargo, habían llegado al borde de una colina empinada, y la bajada parecía ser lo más riesgoso.

En ese momento, Darian tomó la mano de Séraphine y se lanzaron por la bajada, donde terminaron rodando colina abajo. Alaryk no corrió la misma suerte, ya que terminó al final y fue atrapado por un soldado valen.

Eryx, al verlo, contraatacó con la misma habilidad, apuntando al rostro del soldado, quien, por protegerse, terminó soltando a Alaryk, que al mismo tiempo ejercía fuerza para liberarse. En el acto, le quitó la capucha de la cabeza a Alaryk, mientras este terminó cayendo por la colina.

Eryx trató de alcanzarlo. Cuando por fin lo logró, notó que Alaryk estaba inconsciente y su piel comenzaba a ponerse roja, así que lo cubrió con la capucha y lo cargó.

Por otro lado, Séraphine se levantó ni bien se habían detenido.




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