Ecd

03---Arco: Prólogo

03

Hoy hay un pequeño desfile en Costa Dorada. Desde la plaza principal hasta la playa (cinco cuadras).

Javier y Sofía (junto con otros policías) están haciendo de guardias.

—Qué recuerdos me da el desfile de las flores.

—Yo creo que nunca vine— responde Javier.

—¿Qué? ¿No tenías amigos y no salías de tu casa?— se burla Sofia.

Javier se queda callado. Mira al suelo.

Sofía se pone nerviosa.

—Era nomás un chiste… no sabía… perdón.

Javier se empieza a reír despacio. Mira a Sofía.

—Te estoy jodiendo. Mirá tu cara. Eso te pasa por no saber hacer chistes.

—¡Pero si seguí las reglas que me dijiste!.

Javier se para de reir —¿Reglas que te dije?.

Javier se vuelve a reír —¿En qué momento te dije “usa el pasado oscuro de las personas” para hacerles un chiste?.

Sofía frunce el ceño.

—¡Dijiste que estaba bien si eran mis amigos!.

Javier se frena.

Pero antes de poder decir algo.

—¡Ayuda!.

¡Un robo!.

Sofía intenta analizar al ladrón:

—Antenas, color de piel roja, cola.

—¡Tardas mucho!— se queja Javier mientras corre directo al ladrón.

---

Javier y el ladrón corren entre la multitud. Las personas no se hacen a un lado por lo que ambos tienen dificultades.

—¡Soy policía! ¡Muevancen!.

Nadie le hace caso. Algunos lo empujan. El ladrón está cerca de escapar.

Javier recibe una llamada de Sofía desde su comunicador:

—¿Por qué no estás yendo por la calle? hay menos personas.

Javier mira a su costado. Es verdad. Esquiva a pocas personas y se mete en la calle.

Los bailarines no son un estorbo para Javier. Corre a máxima potencia. Se pone al mismo nivel que el ladrón.

—Ví que tenía cola. Es muy probable que ese sea un punto débil.

—¡No quiero agarrarle la cola a alguien que no conozco!.

Los bailarines lo miran raro.

—¡Entonces adelantate más sin que te vea! esperalo al final del tumulto.

—... Buen pl…— Javier se queda sin aire.

Se calma. Mira que el ladrón aún no se fue tan lejos. Toma posición de carrera. Corre a toda velocidad.

Las flores de distintos colores adornan todo el suelo. Javier tiene un par en su cabeza. Está esperando a su presa.

Apenas el ladrón sale, Javier lo taclea. La mochila robada cae al suelo, lejos de ambos.

El ladrón se para rápidamente. Saca un anillo.

—No tenías que hacerte el héroe.

El anillo se activa. Forma garras de energía en ambas manos del ladrón.

Arremete rápido contra el policía. Javier lo esquiva por poco. En un movimiento rápido con sus pies, el ladrón logra darle un rodillazo en el estómago.

Javier cae al suelo, sin aire. Sus lentes se le cayeron.

—¿Eh? ¿Un policía “ojos rojos”?.

Javier recobra el aliento. Se levanta.

El ladrón intenta golpearlo con las garras mágicas, pero Javier se las ingenia para esquivarlo.

En un descuido, la cola del ladrón le queda al alcance a Javier. El policía agarra la cola del asaltante.

Al ladrón no le sucede nada. Logra lastimar a Javier con sus garras.

Javier aprovecha para agarrarlo de las manos. Le da un cabezazo. Ve que está desorientado.

—Me había olvidado que— saca su arma sónica.

Un impulso sónico sale disparado directo a la cabeza del malo. Lo noquea al instante.

Javier se da cuenta de que pierde sangre. Mira al ladrón. Piensa:

—No creo que a alguien le moleste si…

Javier mira alrededor. Todo el mundo le está mirando. Algunos graban. Algunos lo ven con miedo.

Javier hace pose de héroe —¡Jejeje! tranquilos, ya resolví la situación.

Sofía llega. Esposa al ladrón. Ve a Javier.

—Estas… sangrando mucho.

Javier se ríe en pose de héroe. Cae al suelo.

—Qué idiota— dice un policia.

Los otros policías sueltan risas.

Sofía los ve. Emana energía aterradora.

—Uno, dos, tres… ¡diez! ¿Por qué no ayudaron?.

Los policías la miran. Nadie responde. Se dispersan.

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De noche en el hospital cercano a la plaza central. Javier se despierta. Sofía está en una silla al lado, dormida.

Javier mira las vendas en su abdomen. Ve a Sofía. Ella deja caer una libreta. Javier se asoma para ver.

—¡¿Eh?!.

Era una lista de chistes oscuros sobre cómo casi muere Javier.

Sofía se despierta. Mira con una leve calma a Javier. Esboza una cálida sonrisa.

—Que bien que hayas despertado…

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Esa noche, en su casa, Javier no pudo dormir pensando en las cosas perturbadoras que leyó.

03

Hoy hay un pequeño desfile en Costa Dorada. Desde la plaza principal hasta la playa (cinco cuadras).

Javier y Sofía (junto con otros policías) están haciendo de guardias.

—Qué recuerdos me da el desfile de las flores.

—Yo creo que nunca vine— responde Javier.

—¿Qué? ¿No tenías amigos y no salías de tu casa?— se burla Sofia.

Javier se queda callado. Mira al suelo.

Sofía se pone nerviosa.

—Era nomás un chiste… no sabía… perdón.

Javier se empieza a reír despacio. Mira a Sofía.

—Te estoy jodiendo. Mirá tu cara. Eso te pasa por no saber hacer chistes.

—¡Pero si seguí las reglas que me dijiste!.

Javier se para de reir —¿Reglas que te dije?.

Javier se vuelve a reír —¿En qué momento te dije “usa el pasado oscuro de las personas” para hacerles un chiste?.

Sofía frunce el ceño.

—¡Dijiste que estaba bien si eran mis amigos!.

Javier se frena.

Pero antes de poder decir algo.

—¡Ayuda!.

¡Un robo!.

Sofía intenta analizar al ladrón:

—Antenas, color de piel roja, cola.



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En el texto hay: magia, comedia situacional, drama ligero

Editado: 15.03.2026

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