Ecd

04---Arco: Prólogo

04

En una cafetería que está a diez cuadras de la plaza central, entra Marcos.

—¡Por acá!— lo llama una chica.

Marcos camina y se sienta en frente.

—¿Qué vas a querer?.

—...Café ¿no?.

—Que gracioso… tranquilo, hermanito, yo se cual te va a gustar.

La hermana de Marcos llama a una moza y pide:

—Dame un “Ultra café verde de los altos elfos”, un “Aliento energizante del dios Patrix” y un “Destructor acaramelado”.

Marcos se queda inutil al escuchar los nombres.

La moza pregunta cortésmente:

—¿Algo para acompañar?.

Marcos mira a su hermana.

Ella responde —Tres porciones de pasta frola de frutilla.

La moza anota y los deja solos.

—Pará… ¿por qué tres?.

La hermana lo mira —Ah… es que venía Sofi también.

Marcos sonríe intranquilo —¿Por qué no me avisaste?.

Su hermana se le comienza a reír despacio —¿No te gusta acaso?.

—Yo… la rechacé.

---

Sofía entra y se va a sentar con los dos hermanos.

—Hola Angie.

—Holis.

—Marcos.

—Sofi…

---

Mientras los tres están tomando su café y hablando, entra un cliente, encapuchado, con lentes de sol.

Sofía lo mira. Su amiga se da cuenta.

—¿Es un ladrón?.

—Peor…

Suenan ruidos de confeti.

—Felicidades, es el cliente número mil. Se ganó un “Ultra doble Galen” totalmente gratis.

—¿De verdad?.

—De verdad ¿Cuál es su nombre?.

—Oh, es Javier.

—¡Todo el mundo aplauda a Javier por favor!.

La mayoría de los clientes le aplaudieron. Angela y Marcos también. Sofía también.

—Pará… ¿no es ese tu compañero?.

—Tal vez…

—El que es un… eso.

—Tal vez…

—No digas solamente eso, tonta.

—¿Es un qué?— pregunta Marcos.

—Un magia sucia.

—No digas eso en voz alta— le reta Angela.

—Tranqui, tranqui. Me deja hacerle ese tipo de chistes.

Marcos mira a Javier, un poco asustado.

—Ey… Marcos— le dice su hermana.

Marcos la ve.

—No lo mires así— finaliza Angela.

Marcos mira a su café.

—Perdón.

Javier recibe su pedido e intenta irse, pero se choca con una chica.

El bolso de la chica cae al suelo. Javier y la chica se agachan al mismo tiempo para intentar levantarlo. Se miran y se sonríen.

—¿Qué carajos acabo de presenciar?— exclama Sofia.

—¿Esas cosas pasan en la vida real?— le sigue Angela.

Ambas lo siguen con la mirada cuando sale de la cafetería.

Javier mira su celular mientras camina, en un momento se tropieza, al detenerse, en frente de él cae una maceta.

Javier no se da cuenta. Espera al semáforo, una abuelita se pone a su lado. La ayuda a cruzar. Un grupo de personas lo mira y se sienten conmovidos.

Cuando al fin logra llegar a la otra vereda, vuelve a sacar su celular.

Esquiva, sin ver, el cemento sin secar. Un vendedor de medias lo frena, justo a tiempo porque en pocos pasos al frente, cinco palomas hacen caca al mismo tiempo.

Logra que el vendedor se vaya, aunque parece que se están insultando.

Un ladrón roba el celular de una chica al final de la vereda y corre hacia los dos discutiendo.

Javier hace un movimiento con sus brazos golpeando y noqueando al ladrón.

El celular sale volando. Cae en su mano. La chica le agradece.

Javier, ahora sí, desaparece del rango visual de Sofia y Angela.

—¿Qué?.

—Ni idea.

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En la noche, Sofía entra en su ordenado departamento (a treinta cuadras de la plaza principal).

Camina hasta la sala, donde en la mesita ratona la espera un juego de estrategia holográfico.

Se sienta y comienza a planear. No puede concentrarse. Prende la tele.

—¿Qué?.

De la tele se escucha:

—Acá estamos con Javier. Fue el cliente un millón en comprar en el supermercado, llevando, todo lo que compró, gratis.

—Supongo que tuve un poco de suerte…

Sofia apaga la tele.

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Parece que el universo comienza a sonreírle a Javier.

04

En una cafetería que está a diez cuadras de la plaza central, entra Marcos.

—¡Por acá!— lo llama una chica.

Marcos camina y se sienta en frente.

—¿Qué vas a querer?.

—...Café ¿no?.

—Que gracioso… tranquilo, hermanito, yo se cual te va a gustar.

La hermana de Marcos llama a una moza y pide:

—Dame un “Ultra café verde de los altos elfos”, un “Aliento energizante del dios Patrix” y un “Destructor acaramelado”.

Marcos se queda inutil al escuchar los nombres.

La moza pregunta cortésmente:

—¿Algo para acompañar?.

Marcos mira a su hermana.

Ella responde —Tres porciones de pasta frola de frutilla.

La moza anota y los deja solos.

—Pará… ¿por qué tres?.

La hermana lo mira —Ah… es que venía Sofi también.

Marcos sonríe intranquilo —¿Por qué no me avisaste?.

Su hermana se le comienza a reír despacio —¿No te gusta acaso?.

—Yo… la rechacé.

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Sofía entra y se va a sentar con los dos hermanos.

—Hola Angie.

—Holis.

—Marcos.

—Sofi…

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Mientras los tres están tomando su café y hablando, entra un cliente, encapuchado, con lentes de sol.

Sofía lo mira. Su amiga se da cuenta.

—¿Es un ladrón?.

—Peor…

Suenan ruidos de confeti.

—Felicidades, es el cliente número mil. Se ganó un “Ultra doble Galen” totalmente gratis.

—¿De verdad?.

—De verdad ¿Cuál es su nombre?.

—Oh, es Javier.

—¡Todo el mundo aplauda a Javier por favor!.

La mayoría de los clientes le aplaudieron. Angela y Marcos también. Sofía también.



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En el texto hay: magia, comedia situacional, drama ligero

Editado: 15.03.2026

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