05
En la comisaría central de la policía de Costa Dorada, está sucediendo algo.
—Javier, la capitana te llama— avisa un policía humanotauro.
Javier lo mira mientras toma a sorbos su taza de café —Gracias, Tar…
—Si te despiden, ¿me puedo quedar con tu escritorio?— se burla Sofía que se encuentra en frente.
Javier sorbe su taza de café.
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La capitana ve entrar al policía.
—Sacate los lentes.
Javier se frena —Capitana, me gustaría no hacerlo.
—Ya te dije que me llames Laura. No me interesa el color de tus ojos, al menos tu piel no está cubierta de escamas como la mía.
Javier se quita lentamente sus lentes de sol. Tiene grandes ojeras como si fuese un mapache.
—El color de tus ojos no son por lo único que usas esas cosas ¿no?.
Javier se ríe intranquilo —Tal vez me pasé un poco anoche… pasa que fue el cumpleaños de un amigo y…
—Recibí el informe detallado del accidente en el supermercado.
Javier se congeló completamente.
—¿Supermercado?— se hace el tonto.
—Hay un puesto en.
—No gracias— responde rápido Javier.
—... El capitán Adriel.
—No, gracias.
—... El Escuadrón.
—No, gracias.
—De.
—No, gracias.
—Contención.
—No, gracias.
—Mágica.
—No, gracias.
—...
—No, thank you.
—¡Basta!— lo para Laura.
Se levanta de su silla. De su nariz comienza a salir humo.
—Prestame atención.
Javier suspira. —La escucho…
—El Escuadrón de Contención Mágica es una muy buena oportunidad para que puedas aprovechar tus dotes atléticos.
—... Creo que entiendo… pero prefiero estar tranquilo donde estoy ahora. Perdón.
Laura lo mira. Suspira.
—Está bien. No puedo obligarte. Pero que sepas que están interesados en reclutarte.
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Sofía y Tar están mirando la situación por la ventana de la oficina.
Un oficial con distinto uniforme se acerca a los dos.
—Hola.
Sofía y Tar lo miran. Sofia mira que tiene las iniciales ECM en su uniforme.
—Che, Tar ¿éste no es uno que apareció en la tele?— pregunta Sofía.
—No recuerdo haberlo visto. Por ahí es nuevo.
—Creo que es de mal educación no saludar cuando alguien los saluda ¿no?— plantea aquel oficial mientras sonríe.
—¿Vos quién sos?— pregunta Tar.
—Me llamo Nikolao… Vine a buscar a un tal Javier ¿saben dónde está?.
—Depende— menciona Sofía.
Nikolao parece impacientarse —¿Depende?.
—Mejor me presento bien. Soy parte del Escuadrón de Contención Mágica. Y si, salí en la tele. Mi capitán está interesado en ese tal Javier… Solo quería conocerlo.
Sofía y Tar se miran. Sofía se levanta.
—Javier es… un ojos rojos— menciona la oficial, mirando fijamente a Nikolao.
Nikolao comienza a reír de manera nerviosa.
—De verdad— dice Tar.
Nikolao comienza a golpear el escritorio mientras se ríe. Los mira a ambos. Se levanta.
Pone cara de asqueado —Hagan como que nunca estuve acá.
El agente se va refunfuñando.
—Bla, bla, bla ¿no crees que últimamente todo gira alrededor de Javier?.
—¿Como si fuese el protagonista de una historia?.
—Si, algo así.
—Ni idea. Tal vez solo le llegó su momento.
—¿Qué significa eso?.
—Oh… en mi pueblo, cada que a alguien le comienza a ir bien, decíamos que los dioses le estaban dando su momento. Tal vez como ustedes siempre están juntos, podes distinguirlo mejor.
Sofia hace una pose pensativa —Tiene sentido.
Sofía y Tar escuchan que se abre la puerta de la oficina. Javier salió. Camina hacia ellos muy contento.
Ambos pensaron:
—¿Los dioses le están dando su momento?.
Uno de los oficiales deja caer su lapicera. Javier la pisa y se resbala. En su intento de no perder el equilibro, apoya su cuerpo en el escritorio.
—...
—...
No sucede nada raro.
—Que suerte que no se rompió— recalca Javier.
—...
—...
No pasó nada.
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Tal vez si es su momento.