Comentario extra: éste es el comienzo de un pequeño arco mas lineal, espero que lo disfruten :)
Otra cosa: ¿9am o 10am? ¿Cuál horario les parece mejor para la subida? Ahora sí, los dejo leer jej.
11
Hoy la ciudad está más movida que los demás días.
Multitudes de personas comienzan a caminar hacia la playa.
En un puesto de comida, en una pequeña banqueta, Javier está esperando.
Comienza a bostezar mientras mira a las personas caminar. Algunas están vestidas con las mismas remeras. Otros ya no tienen remera.
El sol es el único enemigo real. Javier se pone su gorra policial.
Sofía llega hacia él.
—Que raro te queda.
—Gracias.
—¿Eh?.
Sofía le da una botella de agua y una bolsa de papel con tres empanadas.
—En diez minutos comienza nuestro turno. ¿Estás listo?.
Javier la mira mientras come lentamente.
—¿Estás bien?— se preocupa Sofía.
—¿Por?.
—Porque estás mirando en donde estaba hace un minuto.
Sofia pasa su mano frente a los ojos de Javier, pero no recibe ninguna respuesta.
Javier en un movimiento torpe, tira al piso las demás empanadas. Se extiende para agarrarlas pero deja caer la botella de agua.
—Suerte que estaba cerrada ¿No? Tar.
Sofía lo mira aterrada —¡Ya estás alucinando!.
—No, estoy detrás tuyo— menciona Tar.
—Ey… ¿ya terminó tu turno?— pregunta Sofía.
—No, vine a buscar comida y agua para Jiso y para mi.
—¿Quién?.
—Mi compañero… el nuevo.
—Ah. El que parece robot.
Javier deja de comer. No se mueve.
Sofia lo ve. Le saca los anteojos lentamente. Los ojos de Javier están blancos.
Sofía se le rie.
—Que raro… pensé que, ya sabes, aguantaría el calor.
—¿De qué hablas? su piel es azul, obviamente no aguanta el calor.
—Cierto. Llevalo al puesto de emergencia antes de que se muera.
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En otra parte del festival, Marcos y su amigo entran.
—Después de tanto esfuerzo, al fin es el día— se emociona el amigo de Marcos.
—Ni mi hermana me creyó, dijo que nunca nos vió por la ciudad repartiendo paquetes.
—Nunca nadie ve lo que es importante.
Ambos se ríen juntos.
—Bueno, en teoría la primer banda toca en veinte minutos, pero es en el último escenario, por ende deberíamos de ir desde ahora— menciona su amigo.
—Yo te sigo.
Marcos y su amigo comienzan a caminar. Mirando los puestos de merchandising y los mapas del evento.
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Cerca del último escenario, Zang está caminando. Tiene un colgante con un carnet de Staff.
Unos niños se le acercan.
—Señor ¿Dónde están los baños?.
—¿Eh? ¡ah! cierto, estoy trabajando. Está por allá— señala a la izquierda con su dedo pero a la derecha con su cola.
—Señor…
—Perdón, perdón. Está por allá— vuelve a hacer lo mismo.
Todos se quedan en silencio. Cambia lentamente la dirección de su cola, apuntando ahora hacia la izquierda.
—Gracias.
Los niños se van. Insultando en silencio.
—Señor ¿dónde quedan los baños?.
Zang se da vuelta. Ve que es un niño. Sonríe.
—Está por allá— señala a la izquierda con su dedo pero a la derecha con su cola.
El niño comienza a mencionar palabras extrañas, las cuales hacen que se envuelva en energía y comienza a flotar.
Zang ve como esa energía ahora se convierte en una armadura y una espada de electricidad comienza a formarse.
—¿Dónde?.
Zang señala bien la dirección. Cuando el niño se va, murmura para el solo:
—La magia de invocación está prohibida en el festival, gracias por su comprensión.
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Marcos y su amigo comienzan a correr.
—¿Estamos llegando tarde?— pregunta Marcos.
Su amigo, sin responder, sigue corriendo.
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Sofia carga a Javier.
—¿Por qué Tar no nos ayudó?— se queja Sofia.
Sofía ve que ya están cerca del puesto de emergencias.
Llega al puesto. Lo atiende una señora.
—Oh ¿también sos como yo?.
—Hola… eh, mi compañero se desmayó ¿tiene algo para él?.
La señora, con una sonrisa, comienza a tararear algo, luego comienza a menear su dedo hasta que un aro de luz se forma.
El cuerpo de Javier comienza a brillar. Se despierta de manera sorpresiva.
—¡¿Qué?!— grita.
—¡¿Por qué gritas?!.
La señora sigue tarareando.
Delante de Sofía pasan dos personas corriendo. Una de esas personas es Marcos, con quien cruza miradas.
—Que raro. Tal vez está llegando tarde.
—¿Quién era?— pregunta Javier.
—Oh, eh, Marcos y… su amigo.
—¿Marcos? ¿el que te rechazó?.
Sofía lo mira. Mira a la señora.
—¿Tiene algo para borrar la memoria?.
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Por los aires del evento, vuela un dron analizando al detalle todo.
—¿Dónde estás? ¿Dónde estás?— pregunta inquieta una chica.
—Ey— la interrumpe Zang.
—No quiero tu numero.
—¿Eh? no era eso.
—No quiero tu Lizu.
—¡¿Eh?! te estaba por preguntar sobre el dron…
—No creo que sea ilegal ¿o sí?.
La chica busca en su bolso. Saca un carnet.
—“ECM”... ¡¿Eh?!.
—No hagas tanto ruido…
La chica deja ver una hilera de colmillos perfectos, esbozando una sonrisa.
—Ésto es una… misión secreta— comienza a reír en voz baja.
Zang simplemente se va lentamente.