Ecd

17---Mini-Arco: Hay que hablar

17

Un rayo de sol se asoma por la ventana del departamento de Sofía.

Directo a su cara. Ella mira su ventana.

—¿Ya amaneció?.

Camina hasta su baño para cepillarse los dientes.

Se ve directamente al espejo.

—Son.

Se acerca al espejo.

—Completamente normales.

Se cambia.

Se prepara un mate cocido.

Camina hasta su sillón, su juego de estrategia holográfica está prendido.

Deja su taza en un porta vasos.

Mira directo al juego.

El mapa es un bosque. El grupo al que está comandando es de cinco, solo se ven iluminados los diez recuadros alrededor de su grupo.

Comienza a mover a los personajes. Logra ver a uno del equipo rival.

Lo rodea.

El enemigo se da cuenta, se pone de rodillas y se rinde.

—Buh. Pero no tengo comida suficiente para mantener un rehén.

Sofia ordena a sus personajes que maten al enemigo.

Le llega un mensaje del contrario:

—¿De verdad mataste a alguien que se rindió?.

Ella toma un sorbo de su taza y le responde:

—Es un juego.

Continúa moviendo a sus personajes hasta que llega al campamento rival.

Rápidamente los distribuye para que prendan fuego alrededor.

Comienzan a tirar granadas de fuego en cada rincón vacío.

Los personajes que intentan escapar sufren daño por el fuego y son rematados apenas salen.

Su contrincante se rinde.

Ella toma otro sorbo.

Le llega un mensaje:

—Me das miedo.

—Es un juego— vuelve a responder.

Comienza a tomar su mate cocido.

—Ni que en la vida real fuese así de despiadada— pensó.

Se acordó de algo.

—¡Ahg!— se ahogó al recordar.

Estuvo un rato en silencio mientras terminaba de alistarse para salir a trabajar.

—Creo que si le tengo que pedir perdón…— murmuró antes de cerrar la puerta de su casa.

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Javier está entrando a la comisaría.

Se acerca a la recepción.

—Hola Lira— saluda Javier con una sonrisa.

—Hola.

Javier se queda un rato en silencio. Se acomoda sus lentes de sol.

—¿No te sorprendió que haya llegado temprano?.

—Si ¿No parezco sorprendida?— lo mira con sus cuatro ojos negros.

—Creo que sí.

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—¡Tar!.

—¡Javier!.

Javier camina hasta su escritorio.

—¿Cómo está tu brazo?.

—Sanando— responde levantando su brazo enyesado.

Javier se recuesta sobre su silla.

—¿Y tu compañero?.

—En un rato voy a buscarlo al laboratorio donde fue creado.

—¿Qué?.

—Es un robot de verdad.

—¿Qué?.

—¿Me acompañas a buscarlo? no queda muy lejos y tu turno empieza en una hora.

—Si…— Javier se sienta en una pose pensativa.

—¿Qué pasó?.

—Es que… a nadie parece importarle que haya llegado temprano.

Tar lo mira confundido.

—Supuse que… ya dirías la razón.

---

Sofía entra a la comisaría.

Se dirige a la recepción.

—Hola Lira— saluda.

—Hola.

—¡Ah!— Javier grita.

Sofía se da vuelta. Los mira a Javier y Tar.

—¿Dónde… van ustedes?— pregunta Sofía confundida.

—Es… una misión— responde Javier.

—De hecho solo vamos a buscar a Jinsen— responde Tar.

—Ah…

Sofía piensa. Se da cuenta.

—¡¿Qué haces vos tan temprano acá?!— se exalta Sofía.

—Es que… quería hablarte de algo.

Sofía lo mira confundida.

—¿Pero no te estás yendo ahora?.

Javier no responde. Mira al suelo.

—¿Por qué será que Javier es tan raro? Lira— Sofia les da la espalda a los dos.

—Por favor, no vuelvan incómodo estar en mi recepción— responde contundentemente Lira.

Tar agarra del hombro a ambos.

—Ya, ya. Vamos a buscar a Jinsen todos.

Lleva a ambos hasta la salida.

Sofia mira a Javier.

—También hay algo que te quiero preguntar.

—¿Qué cosa?.

—¿Me pasarías el número de Zang?.

Tar los sube al patrullero.

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Laboratorio asociado a Industrias Weber, a veinte cuadras de la plaza central.

—¡Ahora!.

Jinsen comienza una rafaga de disparos sónicos que salen de su mano.

Un hombre de bata blanca se acerca a él, feliz.

—¿Es lo que estabas buscando?.

—Si… aunque siento que tal vez deberían de ser disparos con más potencia— responde Jinsen.

—¿Para qué? no sos un robot de guerra, amiguito.

—Lo sé, señor Valentino… ¿Pero si se presenta otra situación como la última?.

Valentino lo mira extrañado. Suspira.

—Entiendo a lo que te referís, pero ¿vos querés ser un arma de matar?.

Jinsen no responde.

—Valentino, llegaron visitas.

—¿Eh? ¿mi hermana?.

—No… ah, vienen a buscar a Jinsen.

Jinsen camina hasta la salida.

—Si ser un arma me ayuda a salvar vidas… no tendré otra opción.

—¡Pfft!— se aguanta la risa Valentino.

—¡¿Qué?!.

Valentino se acerca con un artefacto. Lo apoya sobre Jinsen.

Sale un menú holográfico.

—Perdón, quería ver si funcionaba…

Valentino busca la opción de “sentimientos”. Le baja más sus puntos de “drama”.

Jinsen se va caminando.

Valentino lo ve.

—Suerte.

Una chica en bata blanca se pone a su lado.

—Señor.

—¿Si?.

—Está saliendo tarde para ir a la iglesia.

—... Gracias.



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En el texto hay: magia, comedia situacional, drama ligero

Editado: 15.03.2026

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