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22---Arco: Dioses y Magia

22

Iglesia de Galen. Está anocheciendo.

Las personas están saliendo luego de terminar la misa del día.

En contra de la multitud, camina con el celular en el oído, Valentino.

—Ya te dije que te voy a pagar lo que me comí… nos vemos en casa.

Cuelga la llamada y se dirige a las grandes puertas de la iglesia tarareando una canción.

Dentro, la vocera de Galen llamada Aris lo está esperando en su habitual proyección de humo azul.

Valentino la saluda haciendo un saludo militar pero con el meñique levantado.

—¿Otra vez vos?— la pregunta de Aris resuena con eco.

Valentino sigue tarareando la canción mientras hace un meneo con su cabeza.

Se para frente a la vocera.

Hace una reverencia.

—Pido disculpas, pero me gusta aprovechar el acuerdo que tenemos con Galen— dice con una sonrisa.

Aris lo mira cruzada de brazos.

—¿Qué vas a preguntarme hoy?.

Valentino saca un cubo dorado no más grande que un cubo rubik.

—Me gustaría saber como puedo convertir éste simple objeto en uno mágico lo más rápido posible.

Aris mira a Valentino por encima.

—No es un conocimiento secreto, simplemente vos y tu familia necesitan recitar el mismo rezo sobre el cubo hasta que funcione.

—Digamos que eso es imposible en mí caso— dice Valentino en tono triste.

Aris se confunde.

—¿Por qué?— pregunta la vocera, mostrando extrañeza.

Valentino guarda el cubo.

—Me gustaría que sea un objeto protector para la única familia que tengo actualmente…

—Tu hermana— menciona Aris.

—Sí… yo no tendría problemas de hacer el mismo ritual todos los días pero no soy inmortal.

—Que los artefactos divinos funcionen por la voluntad de varias generaciones es lo que salva al mundo de que no se creen por individuos en situaciones tan específicas.

—Ya sé— Valentino mira al suelo.

Los ojos de Aris brillan y analizan a Valentino.

—Tu vida se está acortando… ¿Qué hiciste?— pregunta con tonada seria.

Valentino la ve y suelta una risa nerviosa.

—Jugar tanto con magia antigua para crear mi tecnología… deja un par de secuelas.

—Envenenamiento por magia pura… es raro que suceda en éstos tiempos.

—Supongo que soy alguien especial— se burla Valentino.

—Alguién muy estúpido diría yo.

—No sabía que las deidades podían insultar…

Aris se acerca en una nube de humo hacia Valentino.

—Tenías que haber usado tus esfuerzos en conocer más a los dioses y no tanto a su magia.

Valentino se asombra con esa respuesta.

Se pone a pensar.

Aris lo mira confundida.

—¡Ya sé!— exclama Valentino.

—¿Qué sabes?.

Valentino camina hasta estar enfrente del altar a Galen. Se arrodilla. Apoya su cabeza contra el aterciopelado suelo.

—Señor Galen, príncipe de todos los dioses.

Aris lo mira confundida.

—Por los servicios que le presta Baltazar Weber.

—No estás intentando extorsionar a un dios ¿No?.

—Quiero que deje que su vocera me acompañe hasta poder crear mi mejor invento.

—¿Eh?.

—Ofrezco todo lo que quede de mi vida a cambio de éste gran favor— finaliza Valentino.

El lugar queda en completo silencio.

Aris comienza a reírse.

—¡Entiendo que estás desesperado, pero eso fue demasiado estúpido!— se burla Aris.

Valentino se queda mirando el altar.

Aris de fondo se sigue riendo.

Valentino recuerda algo. Comienza a reírse.

—¿Qué?— pregunta Aris.

—Galen…— todo lo demás que dijo en su oración fue enmudecido por cantos angelicales.

Aris lo miró con miedo.

—¿Ese fue… el nombre completo del príncipe?.

Valentino sonríe de forma macabra. Exhala una pequeña llamarada desde su nariz.

—No… no importa, no significa que él te va a hacer caso… no…— balbucea Aris.

De pronto el aura azul que desprende la vocera comienza a atenuarse hasta desaparecer.

Aris se ve las manos. Cae arrodillada al suelo.

Valentino se acerca lentamente, mostrando una sonrisa afilada.

—Te dije que soy especial…— se burla mientras se saca su bata blanca y se la ofrece a la vocera.

Aris lo mira, sin entender nada.

—¿Qué acabas de hacer?— pregunta sin expresión.

Valentino deja su bata sobre Aris y se da vuelta.

—Ponete eso, así nadie se escandaliza por verte desnuda.

Aris aún está en shock.

—Tranquila… vas a divertirte mucho en mi laboratorio— se burla Valentino.

—¡Qué emoción!— retumban las palabras por toda la iglesia.

Un tornado de humo azul brillante se manifiesta encima del altar.

Del tornado se genera una nueva figura femenina.

—¡Hola! Me llamo Deris y voy a ser la vocera suplente hasta que mi hermana complete su aventura— se presenta de forma alegre.

Valentino le hace un saludo militar con el meñique levantado.

Aris mira al suelo. Comienza a reírse. Perdió su cordura.

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Peatonal. Centro de Costa Dorada, más cerca de la playa que de la plaza central.

Javier persigue a un ladrón, esquivando como puede a los civiles sin perder velocidad.

—¡No sabía que la policía era tan lenta!.

Javier se enoja, pero ni corriendo con todas sus fuerzas recorta distancia.

—¡Nadie puede atrapar al tipo más rápido que existe en la tierra… o sea a mi!.

El ladrón cada vez se aleja más.

—¡Nos vemos, oficial!.

Parecía que se iba a escapar pero una onda sónica lo golpea de la nada, haciendo que se choque contra un árbol.

Sofía se acerca al ladrón.

Javier llega.

—¿Esta vez si es una sola persona?— pregunta Javier mientras recobra el aliento.

—¿Tenía que entender esa referencia?— responde Sofía confundida.

Javier no responde.

Ambos esposan al ladrón.

—Ladrones comunes… mis favoritos— suspira Javier.



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En el texto hay: magia, comedia situacional, drama ligero

Editado: 25.03.2026

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