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Comisaría central de Costa Dorada.
—Che, ésto está muy rico— dice Tar con una hamburguesa en la mano.
—¿Viste? El local es nuevo… o lo descubrí hace poco— responde Javier.
—Veinte sobre diez— dice Jinsen.
Los dos lo miran.
—A veces parece que tu personalidad varía mucho, amiguito— le dice Tar con preocupación.
—Si, lo hace… es que pruebo diferentes combinaciones del nivel de mis emociones hasta encontrar una que sea perfecta— responde Jinsen mientras come su hamburguesa.
—¿Qué?— se preocupa aún más Tar.
—Mi creador me dió la libertad de poder configurar mis emociones para poder ser más eficiente.
Jinsen abre su panel maestro en su frente y muestra los distintos tipos de emociones y su porcentaje.
Los chicos se asombran.
—Así que si uno de ustedes muere, puedo ponerme triste— finaliza Jinsen mientras sigue comiendo.
—Bien… creo— responde Tar.
Sofía llega a su escritorio.
Javier se acerca con su caja de hamburguesa.
—Probala… ah, no tiene queso, me acordé de que no te gusta— dice Javier.
Sofía agarra la caja y se sienta.
—No es que no me guste… me hace mal.
—Ah, era eso…
Sofia come la hamburguesa.
—Ésto está muy rico.
—Si que le sabes maldita rosadita— exclama Jinsen.
Sofía lo mira confundida.
—¡Perdón! Estaba probando lo de personalizar su personalidad— se disculpa Tar.
—Bueno… voy a hacer como que entiendo— responde Sofía.
Mira a Javier fijo.
—¿Qué pasa?— pregunta Javier.
—¿Quieren acompañarme a la exposición de un proyecto de una amiga?.
—Ésta semana trabajo todos los días horas extras… quiero ahorrar para mis vacaciones— responde Tar.
—No gracias, suena aburrido— responde cortante Jinsen.
—Lo que dijo el maldito robot— responde Javier.
—Pero… podrías llevar a Zang para que no te aburras tanto…— dice Sofía de forma casual.
—¿Querés ver a Zang?.
—¡No dije eso!.
—Se ve que hablaron mucho… ¿Caíste en sus encantos?— se burla Javier.
—¡No es eso!... de hecho nunca me… respondió— menciona en voz baja Sofia.
Javier la mira de forma burlona.
Saca su celular.
Envía un mensaje.
Se pone el celular cerca de su boca.
—Ese es el número de Sofía, dice que te mandó mensaje y la estás ignorando, eso no se hace— manda el audio.
Sofía se ríe de manera inquieta. Saca su arma sónica.
El celular de Sofía vibra. Ella se fija.
—Número desconocido… pará… es Zang.
Sofía se ríe.
—Me pasaste el número equivocado ¡Tarado!— se enoja Sofía.
Jinsen se comienza a reír.
Tar y Javier se aguantan la risa.
—¿De qué se ríen? ¿Eh?— pregunta cortésmente Sofía.
Los tres se atemorizan.
—De nada, de nada… pero bueno, ahora ya podes invitarlo ¿No?— intenta calmarla Javier.
Sofía lo piensa.
—Creo que… es una buena idea…
Le manda mensaje.
Suena el celular de Javier. Lo revisa.
—Es Zang… me preguntó… no importa— se ríe inquieto Javier.
Sofía le saca el celular. Ve el mensaje.
Le devuelve el celular lentamente.
—Javier…
—¿Fue una pregunta rara? Tranquila, no se que tan en serio lo haya escrito.
—Decile… que sí.
—¿Eh?.
—Solamente… decile que sí— murmura Sofía mientras come su hamburguesa.
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Universidad de Costa Dorada.
Demian está sentado en la cafetería de la universidad.
Comunicándose con su reloj mientras anota cosas en su libreta.
—Es raro… es como si fuese un fantasma, nadie ve cuando entra a clases ni cuando sale.
—Un fantasma con la habilidad de manipular cámaras de seguridad… como la película que vimos— menciona Yesica.
—Te acordaste— murmura Demian.
—Y si amor, fue hace pocas semanas… aunque no puedo recordar bien la película ¿Por qué será?...
—¡Basta! ¡No quería escuchar eso!— grita Nikolao.
—Es como esos fanfics raros…— se lamenta Kevin.
—Demian ¿Pudiste ver que tipo de artefacto utiliza?— pregunta Zoe completamente ajena a lo que escuchó.
Demian busca en su libreta.
—No pero… es tal vez medio estupido lo que voy a decir…
—Todo sirve— responde Zoe.
—Bueno, básicamente ví que siempre está tomando unas pastillas.
—¿Y lo raro?— pregunta Zoe.
—La caja en donde guarda las pastillas… tiene marcas extrañas… creo que son runas.
Nadie responde.
—¿Hola? ¿Se fue la señal?— Demian se extraña.
—¡Demian!— Altair entra con Marcos.
Ambos amigos se sientan con Demian.
—¿Otra vez recorriendo?.
—¿Estás haciendo una aclimatación o algo así?.
—Se podría decir que sí— Demian responde nervioso.
Rápidamente se saca su reloj y lo guarda en su riñonera.
—Mañana van a hacer una exposición de proyectos para mejorar la ciudad, vení con nosotros— propone Marcos.
Demian lo mira. Mira su libreta. Mira otra vez a Marcos.
—Me parece… una buena idea…
—¿Qué estás escribiendo?— pregunta Altair.
Demian guarda la libreta.
—Es… em…
—Tranqui, yo también anoto mis pensamientos, no es necesario que lo muestres— menciona Marcos.
—Últimamente decís cosas con mucha madurez— se burla Altair.
Demian se ríe.
—Me estás dejando mal frente a nuestro nuevo amigo— dice Marcos.
—Se ve que ustedes se conocen muy bien.
—Es todo para acercarme a su hermana— se burla Altair.
—Que chistoso, primero vas a tener que dejar de ir a ese culto raro— se burla Marcos.
—¿Culto?— pregunta Demian serio.
Los chicos lo ven.
—Él le dice culto para faltarme el respeto… pasa que como Patrix no tiene una iglesia como Yailin.
—¿Sos parte de la iglesia del dios de la muerte?— pregunta Demian.
Altair lo mira confundido.