26
Cerca de la universidad.
Demian deambula leyendo sus anotaciones.
Se frena.
—¿Nervioso?— le pregunta Zoe por el transmisor del reloj.
—No… si…
—Tranquilo, la mejor parte de mi plan es que deja espacio para improvisar.
—¿Y cómo eso es una buena notícia?— se queja Demian.
—Significa que hay muchas formas de que salga bien.
—No le veo el sentido.
—Ya lo vas a ver, ahora andá a la expo.
—Okey… ¿Vos qué vas a estar haciendo?.
—Por el momento… seré un fantasma— finaliza Zoe.
Demian guarda su libreta de notas, traga saliva y se dirige hasta la universidad.
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Altair llegó al punto de encuentro.
Suspira mientras intenta tapar su cara con la mano de los rayos del sol.
—Espero que adentro no haga tanto calor— exclama.
Mira a todos lados.
Ve a Demian.
Lo analiza desde lejos.
—¿Está hablando con su reloj?— se confunde Altair.
La mirada del chico cambia.
Una expresión fría.
Demian se acerca saludando.
—Demian.
Demian se queda congelado por lo serio que pronunció su nombre.
—Ese reloj…
Demian mira su reloj. El miedo se apodera de su cuerpo.
Altair agarra la muñeca de Demian para analizar mejor el reloj.
Demian no sabe cómo reaccionar.
—¡Si es! es el que sacó Industrias Weber ¿Dónde lo conseguiste?— la voz de Altair volvió a la normalidad.
Demian suspira.
Recuerda las palabras de Zoe.
—Tengo… em… un conocido que trabaja ahí— responde Demian.
—¿En serio? Que loco— se sorprende Altair.
Les llega un mensaje a ambos.
—Es de Marcos— menciona Demian.
—¿Qué dice?.
—Va a ayudar a su hermana un rato.
Altair suspira.
—Bueno… veamos que cosas interesantes hay.
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Unos minutos antes, cerca de la universidad.
Zoe camina con una taza de café.
Mientras escucha toda la conversación de Demian desde sus auriculares.
—Demian, Demian, Demian… no se me ocurre ninguna rima— se dice Zoe.
Toma un sorbo.
—Que lindos recuerdos la universidad… creo.
Un grupo de tres enanos camina hacia ella.
Cuando pasan a su lado ella los ve.
Ellos la ven.
—¿Qué pasa?— pregunta Rodor a Zoe.
Zoe muestra sus afilados dientes.
—Perdón, perdón… el de la izquierda me pareció lindo— responde fingiendo una risa.
Los tres hermanos se descolocan.
—¿Y… yo?— se pone nervioso.
—Si, vos.
—Mierda ¿Qué digo?... ¿Dije eso en voz alta?.
Zoe se acerca.
—¿Sabes dónde venden café?.
Rodan se pone más nervioso.
Rodor los separa.
—Tenemos cosas que hacer— responde serio.
Se lleva a sus hermanos.
Zoe termina su café.
Prende su reloj.
—Quien esté en la base, mandeme toda la información que encuentren sobre tres hermanos enanos que tengamos.
—Lo que diga señora— responde Kevin.
Luego de eso sigue caminando.
Ya está en la universidad.
Ve a Demian con Altair.
—Espero que ustedes dos no me decepcionen— sonríe Zoe.
Le llega información a sus anteojos.
—Interesante… Esa pastelería tiene buenas reseñas de su café…
Ve a los chicos entrar.
—Bueno… un café nunca está de más…
Zoe camina hacia la pastelería.
Su dron comienza a surcar los cielos de la universidad.
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Dentro de la universidad, Demian y Altair comienzan a ver los proyectos.
Se asombran con algunos.
Otros no parecen tener sentido.
Se sientan en un banco afuera.
—Me gustó lo de los monos robots— menciona Altair.
Demian se ríe.
—¿Eh? Ese proyecto no tiene sentido.
—Puede ser pero imaginate tener monos robots por la ciudad.
—Bueno, si… sería muy chistoso.
—¿Cual pensas que es tu animal espiritual?.
—Nunca lo pensé… tal vez… una tortuga— responde Demian en tono burlón.
—Interesante, interesante.
—¿El tuyo?.
—Lo tengo muy claro un brachinus— responde Altair.
Demian lo mira confundido.
Ambos se ríen.
—Espero que el otro termine rápido, en un rato ya me tengo que ir a la iglesia.
—¿La iglesia?... cierto…— el golpe de realidad cae sobre Demian.
Una alerta llega al reloj de Demian.
Él la ve.
Se confunde.
—¿Me acompañas a buscar a un profe?— pregunta Altair.
—Eh… si ¿Sabes dónde está?.
—En teoría.
Ambos se levantan y caminan.
Llegan al edificio del departamento de naturales.
Caminan entre los pequeños laboratorios y salones vacíos.
Mientras parece que están hablando de algo chistoso.
Ambos están sonriendo.
Frenan.
—Parece que llegamos al final— dice Demian entre risas.
Sin titubear Altair se abalanzó sobre Demian con un taser.
Lo electrocutó desde el cuello hasta dejarlo noqueado.
Altair le sacó su reloj.
Justo le llegó un mensaje.
—Del… ¿ECM?.
Una risa se escuchó desde los pasillos.
Tres voces.
Un ruido de chispazos eléctricos.
Altair rápidamente arrastra el cuerpo de Demian hasta un salón vacío.
—¡Ya sabemos que estás acá!.
Altair se mantiene callado mientras de rodillas se mueve hasta la puerta.
Observa el pasillo.
Los hermanos Rodel aparecen.
Aunque Rodor es el único con un arma. Una espada de electricidad.
—¡No hace falta explicarte nada! Probablemente ya lo sepas…
Altair solo los ve.
—Creo que es hora de usar el pequeño regalo.
Rodor activa un artefacto y su cuerpo comienza a generar una armadura eléctrica que también le sube el tamaño.
—¡No te escondas!— grita Rodor furioso.
Ondas eléctricas comienzan a destruir los suelos y las paredes.
Las luminarias explotan.
Demian se despierta mareado.
Ve que Altair está en la puerta.
Se escucha el fuerte rugido de una bestia.