Eclipse de medianoche

Prólogo

Prólogo

Algo me está siguiendo. No sé qué es. Solo corro. Sin mirar demasiado atrás. Hay sombras por todas partes. Se mueven entre los árboles como si respiraran conmigo. Escucho mi nombre, una y otra vez, mezclado con la lluvia que golpea el suelo sin descanso. Me detengo. No hay nadie. Ni huellas. Ni pasos. Solo el sonido del agua… y algo corriendo detrás de mí. Muy rápido. Demasiado. No suena humano. Sigo corriendo lo más rápido que mis piernas pueden. El aire me quema la garganta, el corazón me golpea el pecho como si quisiera salir. No me detengo hasta que el silencio es total. Demasiado total. Y es justo ahí cuando me doy cuenta de que ya no está detrás de mí. Levanto la vista. Está delante de mí. No sé cuándo apareció. No sé cómo. Solo está ahí, sosteniendo mis manos como si siempre hubiera estado haciéndolo. Me quedo paralizada. El mundo parece haberse detenido conmigo. La lluvia sigue cayendo, pero no importa. Nada importa excepto él. Sus ojos no parpadean. Me observan con una calma que me desarma, como si yo fuera la que está fuera de lugar. Trago saliva. —Tú… —mi voz apenas sale— me has estado siguiendo todo este tiempo. Él sonríe de medio lado. Una sonrisa tranquila, extrañamente serena. —¿No lo sabes? No respondo. Porque no sé nada. Absolutamente nada. El aire entre nosotros se siente pesado, como si el bosque entero estuviera escuchando. —Soy un vampiro —dice entonces. Y esas dos palabras no explican nada. Rompen todo. Siento cómo el suelo desaparece bajo mis pies. Caigo. Pero no llego al suelo. Me sostiene. Con una facilidad imposible, como si mi peso no significara nada. Como si yo no significara nada… o demasiado. Mi mente intenta buscar una explicación, una salida, algo que lo convierta en una mentira, en una pesadilla, en cualquier cosa menos esto. Pero no. Es real. Lo sé. Siempre lo he sabido. Y de golpe, todo encaja de la peor forma posible. Las veces que apareció sin hacer ruido. Las veces que me observaba demasiado tiempo. Las veces que sentí que nunca estaba realmente sola. Me recorre un escalofrío. He estado corriendo… de alguien que nunca me dejó de sujetar. He llegado a pensar que era el amor de mi vida. He dudado todos los días si debía quedarme o irme. Y ahora la pregunta es otra, más peligrosa, más absurda, más inevitable. ¿Significa eso que me he enamorado de un vampiro?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.