14
Llévate mi cuerpo
Noah Darlington
—¿Ha dejado entrar a un vampiro en casa?
Me coloco el dedo índice en los labios, pidiendo que hable más bajo si no quiere que descubran nuestro secreto. Después asiento lentamente.
—Si quieres protegerla, tienes que descubrir quién ha sido. Eso acaba con la cabeza separada de su cuerpo, sangrando por todas partes. —Describo lo que ronda por mi cabeza ahora mismo, y a mi parecer no suena nada mal. Es decir, estaría bien no tener que protegerla más. De esta forma acabaríamos con todo. No sé qué le vio Thomhas de especial, porque no tiene nada de eso. Es como un diablo. O incluso peor.
—Ya…, gracias por el consejo.
—Tú ve con ella y yo voy con Theo —planifico sin preguntarle a él, aunque sé que no la dejaría en mi cargo. Jay se podría sacrificar por ella si hiciera falta. Yo no. ¿Para qué? No merece la pena hacerlo. Es una niñata.
—Eh —me llama la atención cuando ve que doy un paso para delante—. Ve con cuidado —advierte—. No sabes si son más fuertes que tú.
Acepto su advertencia antes de salir de la habitación. Me encuentro con Ruby nada más cerrar la puerta, y esta no clava su mirada en mí. Solo se digna a atravesar el pasillo hasta llegar donde yo acabo de salir. Nada nuevo.
Cuando llego al final del pasillo, abro la puerta para entrar al baño y echarme agua en la cara.
—¡Perdón!
No debería de haberlo hecho. Tendría que haber tocado antes.
Mierda.
Theo.
Theo estaba en el baño con una chica. No. Dime que no es otra de nosotros. Por favor. Solo la he visto por menos de un segundo. No la he identificado. Tengo que hablar con él, pero no puedo interrumpir de nuevo. Y si digo algo, voy a cargarme su cita o lo que quiera que sea eso.
Veo mi teléfono en una pequeña mesilla, y lo cojo para mandarle un mensaje a Theo diciendo que tenemos que hablar luego. Necesito que me explique lo que está pasando urgentemente.
—Tengo que irme —consigo escuchar que dice una chica al otro lado de la puerta.
—¿Nos vemos mañana en la uni? —pregunta este, y puedo imaginarme esa pequeña sonrisa tonta que le aparece cuando está con chicas. Ella se queda callada, pero imagino que asiente, porque, de lo contrario, algo hubiera salido de su boca.
Me escondo en una habitación, solo para que ninguno de los dos me vean. Me asomo cuando por fin escucho unos pasos lejanos. Los escucho ya en la puerta despidiéndose, y cuando veo que Theo pasa por delante de mí, le empujo hacia mí y lo encierro en el baño.
—¿Quién era esa? —Coloco una de mis manos en su cuello, pero no le presiono. Solo quiero que sienta tensión. Aunque él se lo toma a juego y suelta una carcajada ante mi pregunta.
—Una amiga nueva —responde cuando me aparta el brazo, y ahora es él el que coloca su mano en mi garganta. Pero, en cambio, él la aprieta un poco.
—Una amiga nueva —repito con el mismo tono que él, dándole énfasis en la palabra «amiga».
Continuará...