Sarah y Gabriella estaban sentadas juntas en el salon de biologia, y Gaby esperaba que termine la clase para poder preguntarle todo lo que habia sucedido a su amiga. Porque claramente no entendia que estaba pasando entre Adrik y ella.
Sarah por otro lado, no podia dejar de sentir la mirada de el posada en ella, y es que era imposible no hacerlo.
Adrik tenia unos ojos grises de otro planeta, que cuando clavaban su mirada contandote algo que le apasionaba no podias pensar en otra cosa.
Cuando ella volteaba a verlo, el se giraba con rapidez, evitando hacer contacto fisico. Seguro era una coincidencia, debia simplemente olvidar todo lo que paso, no fue nada. Solo eran...amigos.
El timbre sono, la clase ya habia finalizado, el salon se vacio en cuestion de segundos. Cuando Sarah volteo hacia la puerta lo vio a Adrik irse casi volando de alli, pero antes de pasar por el marco de la puerta, se despidio mirandola a los ojos y esbozando una sonrisa calida.
—Necesito una explicacion urgente de que esta pasando entre ustedes dos, y no digas que nada porque te conozco desde los diez y tambien conozco la historia detras de tu ''grupo de seis''. Aqui hay algo. Dijo Gaby exaltada—.
Sarah suspiró mientras guardaba el libro de Biología, sintiendo todavía el calor de esa última sonrisa de Adrik en el pecho.
—No hay "algo", Gaby —mintió Sarah, aunque su voz sonó diferente—. Solo quiero que el grupo vuelva a ser lo que era. Adrik es... Adrik. Siempre ha sido así de intenso.
Gaby se cruzó de brazos, bloqueándole el paso en el pasillo ahora casi desierto. Sus aros dorados tintinearon mientras negaba con la cabeza.
—Sarah, por favor. Los ojos de Stevens no miran "amistad". Miran como si estuviera viendo el cometa Halley por primera vez en su vida — Agrego Gaby.
Sarah se quedo mirandola a los ojos, analizando todo lo que habia dicho. ¿Adrik podria...?.
—Ni en un millon de años, El es solo mi amigo, la cena hoy en la noche sera maravillosa, todo volvera a lo que era antes y fin—. Dijo Sarah luego de que millones de pensamientos evadieran su cabeza, intentando callarlos.
—Como tu digas Smith, solo te digo la verdad. Y por cierto,grabate lo siguiente para hoy en la noche; Sabes como son las personalidades de Adrik y Scott, 1986 no va a ser un año fácil si intentas juntarlos en una misma mesa esta noche—.
Sarah esquivó la mirada de su amiga y empezó a caminar hacia la salida.
—Solo es una cena, Gaby. Una estúpida cena con pollo asado.
—Claro —respondió Gaby con sarcasmo, siguiéndola—, y Top Gun es solo una película de aviones. Suerte con tu misión diplomática, Sarah. La vas a necesitar.
Después de despedirse de Gaby en la entrada, Sarah no se dirigió a su bicicleta. Respiró hondo y caminó hacia el sector del estacionamiento donde los atletas solían congregarse. El sol de la tarde rebotaba en los capó de los autos, y allí estaba él, sentado en el capó de su Chevy negra, rodeado de gente como si fuera el centro de una constelación.
Cuando Scott la vio acercarse, se despidió de sus amigos con un gesto y saltó del auto. Se cruzó de brazos, luciendo esa sonrisa que hacía que la mitad de las chicas de West Valley olvidaran cómo respirar.
—Smith. Sabía que no podías resistirte a no hablarme en la escuela—bromeó, aunque sus ojos buscaban una reacción en ella.
Sarah se detuvo a un metro de distancia, manteniendo su mochila apretada contra el pecho.
—Scott, necesito que me escuches. Y necesito que lo hagas en serio —su tono hizo que la sonrisa de él flaqueara un poco—. Esta noche es la cena en tu casa. Y Adrik va a ir.
El nombre de Adrik se sintio como una interferencia estática. Scott tensó la mandíbula y contesto con una mueca de disgusto.
—No estare cerca de el Sarah, lo acordamos hace años asi. Mi casa no es lugar para él.
—Tu casa era su segundo hogar, Scott. Los seis éramos una familia —Sarah dio un paso al frente, invadiendo su espacio—. Te lo pido por favor. Por los veranos en la piscina, por las veces que me ayudaste con volleyball... por mí. Compórtate. Solo por una noche, deja de lado ese orgullo de capitán y deja que las cosas vuelvan a ser como antes. Quiero que estemos todos.
Scott la miró en silencio. Por un momento, Sarah pudo ver al niño de trece años que se reía con Adrik en el jardín. La luz del sol le daba directamente en los ojos, le sentaba muy bien, haciéndolo brillar con una intensidad casi dolorosa.
—Quieres lo imposible, Sarah —susurró él, dando un paso hacia ella, acortando el espacio—. Las cosas no volveran a ser como antes. Pero... —hizo una pausa, pasando una mano por su cabello rubio—. Si es tan importante para ti, no seré yo quien empiece la pelea. Solo asegúrate de que él no me provoque.
—Gracias, Scott. De verdad. Contesto con una sonrisa radiante, la misma que tenia cuando le propuso la idea a Adrik en la tarde.
Scott volvio a su postura ambiciosa, alejandose unos pasos de ella y agregando;
—No agradezcas todavia, si el idiota de Stevens me provoca, juro que no lo pensare dos veces, no volvera a pisar mi casa.
Scott subió a su auto y encendió el motor. El rugido de su Chevy interrumpió cualquier respuesta que ella pudiera dar. Mientras él se alejaba dejando una estela de polvo, Sarah se quedó allí, dándose cuenta de que Scott todavía guardaba el mismo rencor que aquel día detrás de los arbustos.
#5983 en Novela romántica
adolescencia pura y verdades cambiadas, retro, triángulo amoroso y sentimientos fuertes
Editado: 14.01.2026