Sarah caminaba hacia el salón de Biología, pero sus pies se sentían pesados. El silencio del casillero de Adrik la estaba volviendo loca. Justo antes de doblar la esquina, una mano firme pero cálida la tomó suavemente del antebrazo.
—Smith, detente un segundo. Vas tan rápido que pareces un cometa —era Scott. No estaba sudado ni con sus amigos; llevaba una chaqueta universitaria impecable y olía a esa mezcla de aire fresco y confianza que siempre lo rodeaba.
—Scott, no puedo, voy tarde a clase...
—Sé que estás preocupada, Sarah. Se te nota en los ojos —la interrumpió él, suavizando su mirada. No había arrogancia, solo una cercanía algo territorial—. Sé que Stevens no vino hoy. Pero no quiero que te rompas la cabeza tratando de descifrar a alguien que decide desaparecer cuando las cosas se ponen reales.
Scott metió la mano en su bolsillo y sacó dos entradas de color neón.
—Son para el concierto de The Outfield, el viernes. Sé que te encanta "Your Love". Mi padre me consiguió los pases VIP. —Él no esperó a que ella contestara, simplemente tomó la mano de Sarah y puso las entradas en su palma—. Te lo pido como el chico que solía subir contigo al tejado para ver las estrellas. Deja que por una noche yo sea el que te haga reír, como antes. Sin dramas, sin interrumpciones.
Sarah miró las entradas y luego los ojos azules de Scott. Brillaban con una honestidad casi cegadora, asi como su personalidad.
—Scott, yo... no sé si es el momento—.
—Solo piénsalo —susurró él, inclinándose tanto que ella pudo sentir el calor de su presencia—. Recuerda tan solo las horas que pasabamos escuchando esa banda—.
Scott le sonrió, y luego se alejó, dejándola en medio del pasillo. Sarah se quedó allí, sosteniendo las entradas, la cabeza dándole vueltas. Scott estaba haciendo un esfuerzo genuino por animarla y distraerla, por hacerla sentir especial.
Pero la ausencia de Adrik pesaba más en su mente que la promesa de una noche divertida con Scott. Sus palabras sobre "descifrar a alguien que decide desaparecer" resonaban en su cabeza, pero Sarah sentía que había algo más, algo que no entendía y que necesitaba descubrir.
Cuando entro al salon de clases, lo primero que noto fue el asiento de Adrik vacio y a unos metros, Gaby, retocandose su maquillaje como de costumbre. Tenia unos labios increibles, el color rojo en ellos le quedaba perfecto y su cabello negro azabache rizado eran un combo perfecto.
Cuando noto la presencia de Sarah, cerro todo su maquillaje con rapidez y se acomodo en la silla con los brazos cruzados. Significaba: ''Interrogatorio de fin de semana'''.
—Si,si lo se, no llame en todo el fin de semana pero es que no te imaginas todo lo que ha sucedido—.
Gaby tomo una respiracion profunda y justo cuando estaba por contestar, Sarah hablo con desespero;
''Cenamos con los Anderson y los Stevens, Scott dijo que estaba hermosa, pelearon con Adrik, sali al jardin con el, me dijo que el beso nunca fue un error, estuvimos muy cerca, se olvido un casette con mi nombre en el porche de los Anderson, lo escuche y era un cover de Tears for Fears, me confeso que fue un beso para alejarme de Scott y cuando estaba por finalizar la frase; ''La verdad es que, Sarah, yo siempre...'' la cinta se corto y para colmo, Scott me invito el viernes a ver a The Outfield ''.
Sarah dio una exhalacion larga y miro a Gaby agregando:
—Gaby, te lo juro por Madonna, mi cabeza va a explotar.—dijo Sarah, buscando respuesta en su mirada.
—¡Sarah, esto es una locura! —Dijo haciendo una pausa—.Tienes a la Luna (el chico misterioso que te graba canciones pero te deja con la duda) y al Sol (el capitán que te ofrece pases VIP y volver a lo que era antes). Es como una película de Molly Ringwald, pero con más peligro de que alguien termine con el corazón roto.
Sarah miró las entradas de The Outfield que aún tenía en la mano.
—No sé qué hacer, Gaby. Siento que si voy con Scott, estaré traicionando algo... aunque no sepa qué es ese "algo" de Adrik. Pero si me quedo esperando a que Adrik aparezca, puede que me quede sola en la oscuridad.
—Escúchame bien —Gaby se puso seria y le bajó el tono de voz—. No vas a poder elegir a ciegas. Si ese cassette se cortó, es por algo. El destino te está diciendo que tienes que obligarlo a terminar la frase en persona.
Gaby encontraba la forma de que cualquier situacion parezca de telenovela.
—¿Y qué pasa con Scott? Me miró de una forma... —Sarah suspiró—. Realmente parecía que le importaba.
—A Scott siempre le importas, Sarah. El problema es que quiere ser el único que te importe. Mira, la clase de Historia ya casi termina y falta para que empiece Matematicas, Stevens no va a aparecer por esa puerta mágicamente. Si quieres respuestas, vas a tener que ir a buscarlas. ¿Sabes dónde se esconde cuando no quiere que lo encuentren?—.
Sarah asintió lentamente. Su mente voló hacia el muelle del lago, el lugar donde el Club de los Seis solía ser feliz.
—Entonces ve —sentenció Gaby, dándole un empujoncito hacia la salida de la escuela—. Yo le diré al profesor que te sentiste mal y te fuiste a la enfermería. Tienes dos horas antes de que Scott salga de su entrenamiento y empiece a buscarte. ¡Corre!
—Gaby, no puedo ir a buscarlo ahora —susurró Sarah, guardando las entradas de Scott en el bolsillo como si quemaran—. Si falto a clase hoy, Scott se dará cuenta y vendrá detrás de mí. Y Adrik... él necesita espacio. Si desapareció es porque se siente expuesto.
Gaby asintió, entendiendo la lógica de su amiga.
—Está bien. Pero no puedes quedarte con ese "Yo siempre..." dándote vueltas en la cabeza toda la semana. Te va a consumir, Sarah.
—Lo sé. Por eso voy a esperar —afirmo Sarah con una determinación que no sentía del todo—. Voy a ver si aparece mañana o el miércoles. Le daré unos días para que se recomponga. Pero si para el jueves no lo veo, iré al muelle. No me importa quién me vea.
#5983 en Novela romántica
adolescencia pura y verdades cambiadas, retro, triángulo amoroso y sentimientos fuertes
Editado: 14.01.2026