Los dias pasaron mas rapido de lo que se esperaba. Pero el jueves llego, el dia en el que Sarah debia buscar a Adrik y afrontar la situacion que la tenia descolocada.
Sarah se alisto para ir a la escuela con la esperanza de encontrar a Adrik alli. Estuvo toda la semana con la mente en el, aunque para distraerse un poco accedio a ir con su hermano Steve a la playa, ya que anunciaban lluvias fuertes y era perfecto para surfear, una de las actividades favoritas de los Smiths. Aunque para su mala fortuna, en la playa se encontro a Scott, quien claramente se acerco a ella, acribillandola con preguntas.
Queria saber si lo acompañaria al recital o no.
Sarah en su cuarto, mientras ponia sus libros dentro de su mochila encontro las entradas y recordo textualmente las palabras de el. Y el flashback ocurrio..
El cielo de la playa estaba gris, preparándose para la tormenta. Sarah estaba sentada en la arena, observando a Steve pelear con las olas, cuando una sombra se poso delante de ella. No tuvo que levantar la vista para saber quién era; el aroma a oro y perfume caro que Scott usaba desde los doce años lo delató.
Él no llegó con su actitud de capitán. Se sentó a su lado, hundiendo los talones en la arena, y por un momento solo hubo silencio y el rugido del mar.
—Sabes, la mayoría de la gente viene a la playa a ver el mar —dijo Scott suavemente, mirándola de perfil—. Pero tú siempre vienes a buscar algo que se perdió en el horizonte.
Sarah lo miró, sorprendida. A veces olvidaba que Scott la conocía desde que eran tecnicamente bebes.
—Solo estoy pensando, Scott.
—Piensas demasiado, Smith. Ese es tu problema —él le dedicó una sonrisa, pero no era la sonrisa arrogante de los pasillos, era una sonrisa calida—. Sé que esta salida, los dos, te pone nerviosa. Y sé que crees que te las di para presumir o para marcar territorio.
Sarah bajó la mirada, apenada por lo cerca que estaba de la verdad. Scott suspiró y buscó la mano de ella en la arena, cubriéndola con la suya. Su mano era cálida, grande y sólida.
—Las compré porque cuando salió esa canción en la radio el mes pasado, estábamos en el auto de tu padre regresando de aquel partido de basket, ¿recuerdas? Te quedaste dormida contra la ventanilla, pero estabas tarareando el estribillo entre sueños. Pensé: "Tengo que llevarla a verlos". Solo quería que tuvieras una noche donde no tuvieras que buscar nada en el horizonte. Solo música y nosotros. Como antes de que todo se volviera tan... gris.
Scott se inclinó y le dio un beso fugaz en la sien, un gesto tan tierno y familiar que al recordarlo a Sarah se le llenaron los ojos de lágrimas.
Sarah sacudió la cabeza, saliendo del recuerdo. Guardo las entradas de Scott en un bolsillo y el cassette de Adrik en el otro.
Se puso la mochila y salió de su cuarto. Hoy era el día de encontrar a Adrik, pero el peso del cariño de Scott ahora la hacía sentir mucho más culpable.
Sarah dobló a la esquina de casilleros y su corazón se hundió. El casillero de Adrik seguía cerrado, con una pequeña capa de polvo que demostraba su ausencia. No había vuelto. La Luna seguía oculta.
—Te dije que no vendría, Smith.
La voz de Scott fue como un estallido de luz en medio de sus pensamientos tristes. Estaba allí, apoyado en su propio casillero, con la chaqueta de los Eagles reluciendo. Se acercó a ella con ese paso seguro que solía calmarla, pero que hoy solo la ponía nerviosa.
—Scott, hola —murmuró ella, tratando de no parecer desanimada.
Scott se detuvo frente a ella y le dedicó esa sonrisa cálida que recordaba de la playa el martes. Puso una mano suave sobre el hombro de Sarah, un gesto protector que hizo que varias personas en el pasillo se detuvieran a mirar.
—No dejes que el mal humor de otros te arruine el día —le dijo en voz baja, con una sinceridad que le dolió a Sarah—. El recital de mañana va a estar increible, todo va a estar bien, ¿sí?.
Sarah asintió, forzando una sonrisa. Scott le dio un apretón cariñoso en el hombro y se fue hacia el gimnasio con sus amigos. Él estaba allí, presente y sólido, ofreciéndole distarerse y divertirse, mientras que Adrik solo le ofrecía un cassette cortado y un vacío en el pasillo.
Las horas de clase pasaron como un borrón. En cuanto sonó el timbre de salida, Sarah no esperó a Gaby. Pedaleó con todas sus fuerzas hacia las afueras, donde el asfalto se convertía en tierra mojada y el olor a pino llenaba el aire.
El viejo muelle de madera crujió bajo sus pies. El lago estaba en calma. Y allí, al final del camino, estaba él.
Adrik estaba sentado con las piernas colgando hacia el agua, con su chaqueta de cuero puesta y los hombros encorvados. No se giró cuando ella llegó, pero Sarah supo que sabía que estaba ahí. El humo de su cigarrillo se elevaba en espiral.
—El cassette se terminó, Adrik —dijo ella, con la voz entrecortada por el esfuerzo del viaje—. Se cortó justo cuando ibas a decir algo importante.
Fue al grano, no podia hacer una introduccion ni dar muchas vueltas, espero dias y dias, al final solo exploto. Abriendose sin filtro ante el.
Adrik se giro, se quedo por un tiempo en silencio, pensando bien que decir. la miró fijamente y, por un instante, Sarah creyó ver una grieta en su armadura. Pero entonces, él desvió la vista hacia el lago y soltó una risa seca, despojada de cualquier calidez. El chico que susurraba en el cassette se había esfumado.
—Dije que siempre estuve ahí para cuidarte, Sarah. Eso es todo —soltó él, endureciendo la mandíbula—. No te hagas ideas raras. Éramos un grupo, ¿no? Alguien tenía que vigilar que Anderson no te usara como otro de sus trofeos de baloncesto.
Sarah retrocedió un paso, desconcertada por el cambio de tono.
—¿Solo por eso? Adrik, la cinta sonaba... diferente. Me dijiste que te estabas cansando de mirar de lejos.
—Me refería a la rivalidad, Smith —mintió él, aunque sus nudillos se pusieron blancos al apretar la barandilla del muelle—. Me cansa que él siempre gane, que siempre tenga que ser el centro de atención. No quiero que te haga daño porque, si tú sufres, el resto de nosotros también. Es... lealtad al grupo. O a lo que queda de él.
#6309 en Novela romántica
adolescencia pura y verdades cambiadas, retro, triángulo amoroso y sentimientos fuertes
Editado: 19.02.2026