Capítulo 1
El aire en el estadio Jamsil vibraba con los últimos ecos del concierto del duodécimo aniversario de 1004 entertainment. El festival "Remember", el evento bianual donde leyendas retiradas y nuevos talentos compartían escenario para revivir la historia de la agencia y su trabajo, reencuentros con sus fans e invitados sorpresas, había terminado con un éxito rotundo. Entre bambalinas, la adrenalina comenzaba a disiparse, solo nos quedaba el rastro del agotamiento.
El corazón me latía desbocado, sentía que todos a mi alrededor podían escucharlo, no era solo la emoción del espectáculo, sino por alivio… Había cumplido con mi hermano. No recuerdo la última vez que utilice ese seudónimo, “H", un nombre que miles de personas habían escuchado al lado de Axel.
Él se había convertido hace 2 años en un Idols reconocido a nivel mundial, parte de una de las discográficas más importantes de corea, de la agrupación que retumbo el corazón de las personas del mundo y puso en alto el nombre de nuestro país, 1004, nosotros fuimos convocados para hacer audiciones con ellos. Pero hay un pequeño detalle, un secreto que nadie en la industria debía descubrir: la verdadera mente creativa detrás del fenómeno musical era una mujer. Una mujer que llevaba años ocultando su identidad bajo ropas holgadas, una faja opresiva en el pecho y el miedo constante a que el mundo real la devorara. Esa mujer era yo.
Aprovechando que el bullicio se trasladaba hacia la zona de prensa y los camerinos principales, me escabullí buscando refugio. Necesitaba quitarme el sudor, el maquillaje y, sobre todo, la tensión en los hombros, me sentía expuesta. Sin pensar empujó una puerta que encontré entreabierta en lo más alejado del escenario, buscaba un baño, necesitaba con urgencia donde calmar mis pulmones.
El lugar era un camerino exclusivo, se veía limpio, tal vez extremadamente limpio y un con sutil aroma a sándalo. Me quede un poco embobada observando todo, me apresuro a colocar el seguro a la puerta para empezar por quitarme esta sudadera, estaba empapada en sudor, los pechos me dolían, tenía mucho tiempo que no usaba esta faja, suspiro profundamente al sentir cómo el aire volvía a llenar mis pulmones con rapidez. Abro la ducha, espero un poco que el agua corra y poco a poco empiezo metiendo mi cuerpo adolorido. Entre las gotas calientes que borraban el cansancio de mi cuello, solo podía pensar en reclamarle a Axel que esta sería la última colaboración que haria, la presión es insostenible, asfixiante, no quería estar toda la vida, ni más tiempo escabulléndome como delincuente solo para que no me vieran.
PUM.
Un ligero sonido me hizo sobresaltar, cerré con velocidad la ducha para apresurarme a vestirme. Un escalofrío me recorrió completamente, no podía ser, sentí que la respiración se me bloqueo. El sonido de unos pasos apresurados por el baño hizo que mi ansiedad creciera. Asomó la cabeza con el cabello mojado goteando, cubriéndome con torpeza con una pequeña toalla que apenas rozaba su piel.
Fuera de la ducha, de pie en medio de la penumbra del camerino, se encontraba la persona que menos quería ver en ese momento. Seo Tae Yoon, el excantante principal, y actual CEO de 1004 entertainment, me estaba observando con un shock evidente en su rostro. Su expresión era fría, con una seriedad que me hizo temblar, pero había algo oscuro y destellante en sus pupilas. Tae Yoon, conocido por su aversión visceral a los escándalos y el jefe de mi hermano, me ha visto...
El tiempo se detuvo. Tae Yoon me escaneó de arriba a abajo, procesando la imagen de la mujer que había entrado a escondidas invadiendo completamente su espacio. Mis instintos se dispararon, no sabía que expresaban sus ojos oscuros ¿molestia?, sí, seguro.
Con una rapidez, antes de que pudiera dar un paso hacia atrás, Tae Yoon cruzó la distancia que nos separaba, acorralándome contra la pared fría del baño, para bloquear cualquier salida de escape. Su aliento, chocó contra el rostro mi rostro, era fresco, su aroma también se me era perceptible, sándalo, justo el olor que tenía el ambiente de su espacio cuando llegue.
Las manos de él se apoyaron firmemente a los lados de mi cabeza, mis piernas temblaban, mi respiración temblaba, estaba a punto de desfallecer en ese momento.
¿Cómo diablos se supone que iba explicar esto?
—¿Cómo es posible? —susurró Tae Yoon, su voz un eco grave y profundo que vibró peligrosamente cerca de mí —. ¿Quién demonios eres tú?
Sentí que el mundo daba vueltas, de repente todo se volvió negro.