Ecos de Amor

Five : Unexpected invitation

El anuncio de nuestra alineación oficial había convertido nuestros dormitorios en un polvorín de alta tensión.

Diana, Hana, Emely y yo pasábamos noches en vela, sentadas en el suelo de nuestra habitación con la espalda pegada a las literas.

Devorábamos las pautas de comportamiento que el mánager Kim nos había entregado en una carpeta negra satinada.

Nuestra vida entera se estaba desmantelando y reconstruyendo en tiempo récord.

Los horarios de gimnasio se duplicaron.

Las evaluaciones de peso pasaron a ser una tortura semanal.

La prohibición de salir del edificio se volvió un decreto absoluto.

La noche de escape en Hongdae se sentía ahora como un sueño lejano y peligroso.

Una última bocanada de aire antes de sumergirnos en el fondo del océano de la industria.

—No puedo creer que seamos solo nosotras cuatro —comentó Emely una noche.

Rompió el silencio sepulcral del cuarto mientras se masajeaba los pies adoloridos

—En los pasillos se decía que meterían a dos aprendices del equipo de Japón.

—Que nos dejaran juntas se siente como un milagro, pero también da pánico.

—Es porque nuestra simetría en el escenario es impecable —respondió Diana.

Tenía la mirada fija en la tableta donde repasaba los conceptos visuales preliminares que los estilistas nos habían enviado

—Un cuarteto no perdona errores. Si una de nosotras se descoordina un milímetro, el vacío se nota de inmediato.

—Nos van a exigir la perfección absoluta, chicas.

—Lo sabemos —intervino Hana. Apretaba una taza de té verde entre sus manos temblorosas

—Pero Juliette ya firmó. El contrato de nosotras entra a revisión legal mañana.

—En cuanto tengamos esa línea dorada en la credencial, nuestras vidas dejarán de pertenecernos.

Miraba el techo desde mi cama.

Escuchaba el eco de sus voces, pero mi mente estaba atrapada en otro lugar.

Específicamente, entre las paredes acústicas del Estudio 4.

Revivía la voz de Jungkook vibrando a través de los monitores.

La forma tan intensa en la que sus ojos oscuros me habían fijado a través del cristal.

Sus palabras de aliento "aprende a bailar con el miedo"se habían convertido en un fuego que me quemaba el pecho cada vez que mis piernas flaqueaban en las extenuantes clases de coreografía.

A la mañana siguiente

El engranaje de YG nos arrastró sin piedad.

A las dos de la tarde, justo después de una sesión de fotos de perfil que nos dejó los ojos secos por culpa de los flashes, el mánager Kim me interceptó en el pasillo del quinto piso.

—Silva, muévete —ordenó. Revisó su reloj de pulsera con impaciencia

—Tienes una sesión de corrección de dicción en el bloque de producción. El productor principal quiere asegurarse de que tu acento extranjero no interfiera con las notas altas del demo principal. No tenemos tiempo que perder.

—Sí, mánager —respondí de inmediato.

Sentí un nudo en la garganta mientras apresuraba el paso a su lado.

El pasillo de los estudios principales era un hervidero de actividad.

El staff de HYBE y YG corría de un lado a otro portando carpetas y equipos de grabación de última tecnología.

La colaboración global tenía al edificio entero en un estado de histeria colectiva.

Justo al pasar cerca del ala de descanso de los artistas principales, el teléfono del mánager Kim sonó con la melodía de alta prioridad de la dirección general.

Se detuvo en seco y me hizo una seña enérgica con la mano para que continuara caminando sola hacia el final del corredor.

Caminé a paso rápido.

Sentía la presión del silencio del pasillo.

Pero justo al pasar frente a la puerta de madera oscura de la sala de espera ejecutiva, el pomo giró.

Una mano firme y cálida me tomó de la muñeca por encima de la tela de mi sudadera.

Con un movimiento rápido y certero, me jaló hacia el interior de la habitación.

El aire se me escapó de los pulmones.

Ahogué un grito de puro terror.

Pensé que la seguridad del edificio me había atrapado en una falta, mientras la pesada puerta se cerraba a mis espaldas con un sutil y sentencioso clic del pestillo digital.

Al girarme con el corazón martilleándome las costillas, me encontré de frente con Jeon Jungkook.

Esta vez no llevaba el cubrebocas.

Su cabello oscuro caía desordenado sobre sus cejas.

La intensidad de su mirada me inmovilizó por completo.

Traía puesta una chaqueta deportiva ligera y sostenía un termo de café.

Pero toda su atención estaba fija en mí.

La distancia entre nosotros era tan corta que podía percibir el calor que emanaba de su cuerpo tras la sesión de grabación.

—Lo siento, no quería asustarte —dijo en un susurro rápido. Tenía una sonrisa pequeña que me heló la sangre

—Te vi pasar por el reflejo del vidrio. El pasillo está inundado de mánagers. Si salía a hablarte a la vista de todos, tu mánager te metería en problemas por romper el protocolo.

—..... Jungkook —atiné a articular. Mi voz temblaba y mi pulso se desbocó

—Esto es una locura. Mi mánager está a solo unos metros. Si descubre que estoy aquí, en una sala privada con usted... mi debut se acaba antes de empezar.

—El mánager Kim está discutiendo los horarios de los ensayos en el piso de arriba —explicó él con calma

—No bajará en los próximos cinco minutos. Confía en mí.

—Solo quería saber si estaba bien. Ayer, cuando me presentaron al resto de mi grupo, parecía estar a punto de colapsar por la presión.

El nudo de pánico en mi estómago comenzó a transformarse en algo mucho más abrumador.

Una electricidad que recorría cada fibra de mi ser.

Su preocupación se sentía tan real, tan ajena a las frías dinámicas corporativas a las que estaba acostumbrada, que me desarmó.

—Estoy bien... es solo que todo va demasiado rápido —confesé.



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En el texto hay: intriga, amor, seguridad

Editado: 18.06.2026

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