Ecos de lo que fuimos

Capítulo 5

¿Feliz año nuevo?

Querido Danilo:

Probablemente jamás envíe esta carta. Aun así… ¿cómo estás? ¿Has comido bien? ¿Estás manteniéndote saludable?
Te extraño.
Espero que tus días no hayan sido tan difíciles. Que las cosas que te hayan pasado sean buenas. Que estés construyendo una vida linda, o al menos soportable.

Por mi parte, lastimosamente no puedo decir lo mismo. Me ha costado demasiado dejarte atrás.

Escribirte, tal vez, sea mi forma de intentarlo. De soltar. De cerrar.
Quisiera creer que con esto podré dejarte ir. Pero no es así.

Lucho constantemente con las ganas de buscarte, de llamarte. Dios, cómo extraño tu voz. No sabés cuánto te he necesitado. Más de lo que podrías imaginar.

Me resulta raro llegar a casa y no contarte cómo fue mi día. Caminar por los lugares que planeamos visitar. Escuchar nuestras canciones, que ahora solo duelen. Y sí, me duele incluso ver un gato… Aunque suene tonto. Porque amabas a los gatos. Y cada uno que aparece me recuerda a vos.

No he podido pasar página.
Tal vez no pueda hacerlo nunca.

Siempre pensé que eras mi primer amor.
Todavía lo creo. Y quizás por eso… Es tan difícil dejarte ir.

Ojalá algún día pueda verte sin girarme para mirar cómo te alejás. Ojalá, algún día, pueda simplemente sonreír… y seguir caminando.

Sinceramente deseo que tengas una buena vida. Y, si no es así, que puedas sobrevivir a los momentos en que todo parezca derrumbarse.
Porque aunque vos no lo veías, yo siempre creí que eras más fuerte de lo que te permitías creer.

Te amo, Danilo. Siempre lo haré.
Con cariño,
Cielo.

˖˖˖˖˖˖˖˖˖˖—》✧《—˖˖˖˖˖˖˖˖˖˖˖

Revisé mis cartas.
Cada una con su propio peso, con palabras que aún me aprietan el pecho. Doblé la última —la que escribí el mes pasado— con cuidado, como si guardarla me protegiera de lo que sentía.

Ya era 31 de diciembre. El 2023 se iba, y con él… creí que también se iría mi amor. O eso quería creer.
Ni siquiera sabía si iba a aguantar las ganas de escribirle un "feliz año nuevo". Pero iba a hacer mi mayor esfuerzo.

Pasaron las horas. Me preparé para recibir el 2024. Tenía esperanzas. Iba a entrar a la universidad, a un mundo nuevo. Deseaba que me fuera bien. Que al menos ese año… no doliera tanto.

Pero no fui capaz de olvidarlo. Y, en medio de mis deseos para mí, también pedí por él. Que su vida fuera buena. Que no la pasara mal. Que pudiera ser feliz, aunque no fuera conmigo.

A las dos de la madrugada, con las luces apagadas y la música de fondo, me atreví a mirar el teléfono.

Con las manos temblorosas, escribí su nombre. Y ahí estaba.

La pantalla brilló con su nueva foto de perfil.
Él…
Tomado de la mano con otra chica.

Mi corazón parecía romperse más. Tragué saliva. Asentí, como si eso ayudará a aceptar lo que veía.

Respiré hondo. Cerré los ojos, intentando contener el dolor que, sin aviso, se instaló en mi pecho.

¿Qué esperaba?
¿Que me esperara también?
¿Que me extrañara como yo a él?

Y lloré. En silencio. Como quien se da cuenta, de golpe, que nunca más volverá a existir un "nosotros".

—Ojalá tan solo no le rompan el corazón… Ni él a alguien más.

Me aferré a la almohada, buscando consuelo donde no lo había. Y en ese momento entendí algo que no quería aceptar:

Tal vez… el 2024 no sería tan amistoso conmigo como lo había imaginado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.