Ecos De Luz Y Sombras

Capítulo 20

Preparación para la prueba final

El amanecer llegó con destellos dorados que iluminaban los pasillos de la academia. Aria, aunque aún consciente de su falta de fuerza comparada con los demás, sentía un cosquilleo distinto, un llamado interior que parecía despertar algo dormido en su interior. Ese día no solo se prepararía para el baile de integración y graduación, sino también para el entrenamiento espiritual final, una prueba donde todos los alumnos debían conectarse con su esencia y demostrar control absoluto sobre sus energías.

El doctor Hope la esperaba en la sala de entrenamiento, un espacio donde la luz y la oscuridad bailaban entre columnas flotantes y charcos de energía pura.

—Hoy vamos a llevar tu espíritu al límite —dijo Hope, con una sonrisa que mezclaba intensidad y paciencia—. Necesitas aprender a purificar esencias demoníacas y neutralizar cualquier veneno que puedas encontrar. Y tú serás la primera en intentarlo.

Aria asintió, sintiendo un vértigo extraño al entrar en el espacio. Sin que ella misma lo notara, cada movimiento de purificación, cada canalización de energía, la empujaba al límite de su resistencia física y espiritual. Su respiración se aceleraba, su corazón latía con fuerza, pero continuaba, impulsada por un instinto inexplicable.

—¡Para! —ordenó Hope al notar su agotamiento—. Si sigues así, te vas a lastimar.

Pero Aria no escuchaba, demasiado concentrada en su entrenamiento, en sentir la energía alrededor, en purificar cada fragmento oscuro que detectaba. Hasta que una presencia imponente se hizo sentir.

—¡Basta! —la voz de Demyan resonó, autoritaria, y al instante Aria sintió que debía obedecer—. Te prohíbo seguir hasta que descanses.

Ella se detuvo, jadeante, consciente de que no tenía fuerzas para discutir. El rey estaba allí, su mirada implacable y penetrante, pero también protectora, percibiendo cada estremecimiento de agotamiento que su cuerpo soportaba sin remedio.

—Vas a descansar, Aria —dijo Demyan—. Nadie más tocará tu entrenamiento hasta que te recuperes.

Mientras ella caía en un sueño profundo, envuelta en la seguridad que el rey le brindaba, Demyan se apartó hacia la sala de los informes. Allí se reunieron los anfitriones encargados de transformar a los humanos, quienes debían entregar un informe detallado del progreso de cada alumno.

—Cuatro de los transformados presentan fuerza feroz —informó uno de ellos—. Son aptos para nuestros soldados más poderosos.

Le entregaron los informes uno por uno. Cuando llegó el de Aria, hubo un silencio breve pero tenso.

—Su fuerza física es… limitada —explicó el anfitrión—. No posee dominio absoluto, por lo que no se considera apta para el combate directo. Sin embargo… espiritualmente es la primera en controlar cada maniobra, cada canalización de energía. No sabemos cómo clasificarla.

Demyan permaneció inmóvil, su mirada fija en el papel, pero su semblante no mostraba sorpresa ni duda.

—Apruébenla —ordenó con voz helada—. No importa su fuerza. Ella recibirá todo como los demás graduados. No habrá excepciones.

Los anfitriones intercambiaron miradas, sorprendidos por la determinación del rey. Aria, aún dormida a su lado, no entendía la magnitud de lo que estaba ocurriendo, pero él no necesitaba explicarle. Su presencia, firme y posesiva, era suficiente.

Demyan cerró los ojos por un instante, respirando hondo, sintiendo la inmensidad de lo que estaba por despertar en ella. Una fuerza diferente, única, que no podía medir ni controlar del todo, pero que, sin duda, cambiaría todo lo que conocía hasta ese momento.

Mientras se retiraba de la sala de informes, su mente estaba llena de intriga y un abrumador sentido de responsabilidad: Aria no solo era su protegida, sino que algo extraordinario estaba a punto de manifestarse, y él debía estar listo para lo que vendría.

Y en la penumbra de la academia, un poder dormido, inconsciente de sí mismo, comenzaba a moverse, preparado para cambiar el destino de todos.




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