Ecos De Sangre Y Sombra

CAPITULO 13

La noche en Noche Eterna era siempre la misma: Oscura, quieta, vigilada. Pero esa noche, algo había cambiado.

Bora lo sintió antes de verlo. La runa en su muñeca comenzó a vibrar con una frecuencia baja y constante, como el zumbido de un teléfono en modo silencio. No era doloroso, pero era insistente, como un recordatorio de que el tiempo se estaba acabando.

Soojin, aún recostada sobre la losa de mármol, también lo sintió. Su runa (la de la base del cráneo) comenzó a brillar con un pulso irregular, y ella llevó una mano a la nuca con una mueca de incomodidad.

— ¿Qué está pasando? — preguntó, con la voz todavía débil.

Jin, que había estado preparando una infusión de hierbas en un rincón de la sala, dejó la taza y se acercó con pasos rápidos. Sus ojos recorrieron a Soojin con la precisión de un cirujano, y luego se elevaron hacia el techo de piedra negra, como si pudiera ver a través de él.

— Las runas están sincronizándose — dijo, y su voz tenía un tono que Bora no había escuchado antes: Urgencia.

— No solo las de Soojin y Bora. Todas. Las siete. Alguien está llamando a las llamas gemelas. Alguien con mucho poder —

— ¿El Círculo? — preguntó Bora, levantándose de la losa.

— Peor. Alguien que sabe cómo usarlas. Alguien que está forzando el despertar —

Taehyung apareció en la entrada de la sala como una aparición. Sus ojos estaban blancos de nuevo, lechosos, y su cabello se movía sin que hubiera viento. Traía las manos extendidas hacia adelante, y en cada palma había una runa brillante, diferente a las que Bora había visto antes.

— La número tres — dijo, y su voz tenía los dos tonos simultáneos.

— Park Chaeyoung. Está soñando. Pero no es un sueño normal. Es una llamada. La están arrastrando hacia una grieta que se está abriendo bajo su cama —

— ¿Dónde? — preguntó Namjoon, que apareció detrás de Taehyung con la velocidad de quien ya estaba en movimiento.

— Gangnam. Edificio residencial Ambersky. Piso veintidós. No tenemos mucho tiempo —

— Yo voy — dijo Yoongi, separándose de la pared con la fluidez de un depredador que ha estado esperando el momento exacto para atacar.

— No — lo detuvo Namjoon.

— Tú te quedas aquí con Bora y Soojin. Hoseok y Jungkook son más rápidos para este tipo de rescate. Además — hizo una pausa, y sus ojos se clavaron en Yoongi con una intensidad que no admitía discusión.

— Necesito a alguien en quien confíe protegiendo el perímetro interior. Y no confío en nadie más que en ti para eso —

Yoongi apretó la mandíbula. Bora vio cómo sus dedos se cerraban en puños y cómo los nudillos se blanqueaban. Pero no discutió. Solo asintió, una vez, y se movió hacia la puerta para ocupar su puesto.

— Traigan a Chaeyoung viva — dijo antes de desaparecer.

— Y rápida. La tormenta se acerca —

— ¿Qué tormenta? — preguntó Soojin.

Nadie respondió. Pero todos miraron hacia arriba, hacia el techo de piedra, como si pudieran ver el cielo de Seúl a través de él. Y en ese momento, Bora entendió: no era una tormenta de lluvia lo que se acercaba. Era una tormenta de sombras. Una que el Círculo estaba alimentando con cada runa que despertaba.

— Jin — dijo Namjoon.

— Prepara la sala para una nueva llegada. Soojin, Bora, quédense aquí y no se muevan. Taehyung, conmigo —

Salieron, y Bora se quedó con Soojin y Jin, en la sala de sanación iluminada por velas negras y el zumbido constante de las runas sincronizándose en algún lugar de la ciudad.

Soojin se incorporó lentamente, apoyando la espalda contra el borde de la losa de mármol. Tenía el rostro pálido, pero sus ojos estaban más enfocados que antes.

— Bora — dijo, y su voz era baja, íntima.

— ¿Crees que esto es real? ¿Crees que realmente estamos destinadas a esto? —

Bora se sentó a su lado, con las piernas colgando sobre el borde de la losa.

— No sé si creo en el destino — respondió.

— Pero creo en las elecciones. Y he elegido quedarme. No porque alguien me lo haya dicho, sino porque... — buscó las palabras.

— Porque cuando estoy cerca de él, todo tiene sentido. Incluso el caos —

— ¿Te refieres a Yoongi? —

— Sí. Aunque es un gruñón insoportable —

Soojin sonrió débilmente.

— ¿Crees que yo sentiré eso? Cuando conozca a mi guerrero, quiero decir —

— No lo sé. Pero Jin dijo que tu runa ya ha despertado. Eso significa que él ya está en camino. O que ya está aquí, esperando el momento adecuado —

Soojin guardó silencio un momento. Luego, con voz apenas audible, preguntó:

— ¿Y si no le gusto? ¿Y si soy demasiado débil, demasiado rota, demasiado... todo lo que no debería ser? —

Bora le tomó la mano.

— Entonces él tendrá que aprender a quererte como eres. Porque así funciona esto, ¿no? No es amor perfecto. Es amor real. Con cicatrices y todo —




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