El nombre de Ara se extendió por Noche Eterna como una semilla llevada por el viento.
Soyeon se lo contó a Taehyung esa misma noche, y al día siguiente, ambos se lo comunicaron a los demás durante el desayuno en la sala principal. Las reacciones fueron variadas: Sorpresa, asombro, curiosidad. Pero sobre todo, hubo un sentimiento compartido de que algo importante estaba sucediendo.
— ¿La primera guerrera? — preguntó Namjoon, con la frente fruncida.
— ¿La que protegió el velo antes de que existiera la Hermandad? —
— Ella misma lo dijo — respondió Soyeon.
— Su nombre es Ara. Y su recuerdo ha estado esperando en la tierra durante mil años.
— ¿Cómo es posible que no supiéramos nada de ella? — preguntó Jin.
— Porque su nombre se perdió — respondió Taehyung.
— Pero no su esencia. La tierra lo guardó, y Soyeon lo escuchó —
— Entonces tenemos que honrarla — dijo Bora.
— Plantar algo en su memoria. Como hicimos con las otras —
— Ya está plantada — dijo Soyeon, con una sonrisa.
— En el centro del jardín, junto al estanque. Planté una semilla de loto anoche, después de que Ara desapareciera. Cuando florezca, su nombre florecerá con ella.
— Un loto — murmuró Soojin.
— Es perfecto. El loto crece en el barro, pero florece limpio y hermoso. Como ella. Como todas ellas —
Las siete mujeres se miraron entre sí, y en sus ojos brillaba la misma determinación.
— Entonces, cuando el loto florezca, haremos una ceremonia — propuso Hana.
— Para honrar a Ara y a todas las guerreras cuyo nombre hemos recuperado —
— Y para recordar que su legado vive en nosotras — añadió Chaeyoung.
— Suena perfecto — dijo Yeri, con una sonrisa.
Yuna asintió, con Jungkook a su lado.
— Lo haremos — dijo.
— Juntas —
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Las semanas siguientes, el jardín se convirtió en el corazón de Noche Eterna.
Las siete parejas pasaban tiempo allí, cuidando las plantas, hablando en voz baja, compartiendo historias. El loto de Ara crecía lentamente, con sus hojas verdes extendiéndose sobre la superficie del estanque, esperando el momento de florecer.
Bora y Yoongi solían sentarse en el banco de piedra junto a los nomeolvides, y aunque Yoongi seguía siendo un hombre de pocas palabras, Bora notaba que su silencio era diferente. Era un silencio compartido, no un silencio vacío.
— ¿Crees que Ara estaría contenta de ver esto? — preguntó Bora un día, señalando el jardín.
— Creo que estaría contenta de que alguien la recuerde — respondió Yoongi.
— Eso es lo único que importa al final —
— ¿Y tú? — preguntó Bora.
— ¿Qué quieres que recuerden de ti? —
Yoongi guardó silencio un momento. Luego, con una voz que era apenas un susurro:
— Que aprendí a querer —
Bora sintió que el corazón le daba un vuelco. No dijo nada, pero su mano encontró la de él y la apretó suavemente.
En la parcela de los girasoles, Hana y Namjoon estaban arrancando las malas hierbas que crecían alrededor de los tallos. Era un trabajo tedioso, pero Hana lo hacía con una paciencia que Namjoon admiraba.
— Nunca pensé que disfrutaría tanto de esto — dijo Namjoon, con el rostro manchado de tierra.
— ¿El qué? ¿Cuidar un jardín? —
— Trabajar junto a alguien. Compartir algo que no es una batalla —
Hana lo miró, con una sonrisa.
— Hay más cosas en la vida que las batallas, Namjoon —
— Lo sé — respondió él.
— Estoy aprendiendo a verlas —
En la parcela de las campanillas, Yeri estaba tocando una melodía suave para las flores. Jimin estaba sentado a su lado, con los ojos cerrados, escuchando.
— Nunca había tocado para flores antes — dijo Yeri, bajando el violín.
— Las flores también escuchan — respondió Jimin.
— Solo que no pueden aplaudir —
Yeri rió. Fue una risa ligera, genuina, que se mezcló con el tintineo de las campanillas.
En la parcela de la menta, Yuna y Jungkook estaban recogiendo hojas para preparar una infusión. Jungkook estaba concentrado, arrancando las hojas con cuidado, y Yuna lo observaba con una sonrisa.
— Eres bueno en esto — dijo.
— Es solo menta — respondió él.
— No es tan difícil —
— No es la menta. Es la atención. La forma en que haces las cosas —
Jungkook levantó la vista y la miró. En sus ojos, Yuna vio algo que no había visto antes: Sorpresa.
— ¿De verdad? —