Ecos De Sangre Y Sombra

CAPITULO 47

El entrenamiento para dominar la llave de luz comenzó al amanecer del día siguiente.

Taehyung había elegido la cámara del altar como lugar de enseñanza, no solo por su atmósfera de quietud y respeto, sino porque las runas dormidas que descansaban en las piedras del círculo actuarían como un ancla de energía, un punto de referencia que ayudaría a Bora a concentrar su intención.

Bora llegó puntual, vestida con ropa cómoda y sin joyas ni adornos que pudieran interferir con el flujo de energía. Llevaba el libro de la llave de luz bajo el brazo, y en su pecho, su runa latía con una mezcla de emoción y nerviosismo.

— ¿Lista? — preguntó Taehyung, que ya estaba sentado en el suelo en el centro del círculo de piedras.

— Tan lista como pueda estarlo — respondió Bora, sentándose frente a él.

— La llave de luz no se aprende con la mente — comenzó Taehyung, y su voz era grave y pausada.

— Se aprende con la intención. Con la voluntad de transformar un recuerdo en energía. Eso es lo más difícil de dominar: Dejar ir un recuerdo para crear algo nuevo —

— ¿Cómo empiezo? —

— Cerrando los ojos. Y pensando en un recuerdo. No uno cualquiera, sino uno que sea importante para ti. Uno que tenga peso emocional —

Bora cerró los ojos. Su mente buscó entre los recuerdos acumulados durante años: su infancia en la biblioteca de su pueblo, el olor a papel viejo y a café, la primera vez que vio la tormenta de sombras desde la ventana de su apartamento. Pero ninguno de esos recuerdos parecía adecuado.

— Tiene que ser uno que te duela — dijo Taehyung, como si hubiera escuchado sus dudas.

— O uno que te haga feliz. Pero tiene que ser intenso. La energía de la llave de luz se alimenta de la intensidad —

Bora respiró hondo. Y entonces, un recuerdo surgió en su mente: El momento en que Yoongi la había encontrado en el callejón de Hongdae, con la lluvia cayendo a su alrededor y la marca en su muñeca ardiendo. No era un recuerdo doloroso, pero era intenso. Era el momento en que su vida había cambiado para siempre.

— Eso — dijo Taehyung.

— Mantén ese recuerdo en tu mente. Ahora, imagina que puedes verlo como una luz. Una luz que brilla en tu interior —

Bora se concentró. El recuerdo de Yoongi en el callejón se materializó en su mente como una imagen brillante, y al mismo tiempo, sintió que un calor se extendía desde su pecho hasta sus manos.

— Ahora, lleva esa luz a tus manos — continuó Taehyung.

— Como si estuvieras sosteniendo una lágrima de luz. No la aprietes. Solo la sostienes —

Bora extendió sus manos frente a ella, con las palmas hacia arriba. El calor se concentró en sus dedos, y cuando abrió los ojos, vio que una pequeña esfera de luz violeta flotaba sobre sus palmas, temblando suavemente.

— Lo estás haciendo — dijo Taehyung, y su voz era apenas un susurro.

— No la dejes caer —

Bora mantuvo la mirada fija en la esfera de luz. Era frágil, como una burbuja a punto de estallar, pero también era hermosa. Y en su interior, Bora podía ver el reflejo del recuerdo: Yoongi en el callejón, con la lluvia en el cabello y los ojos dorados brillando en la penumbra.

— Ahora — dijo Taehyung.

— Enfoca esa luz en un punto. Imagina que estás sellando una grieta. Concéntrate en la intención de cerrar, de proteger, de sanar —

Bora apretó los dedos ligeramente, y la esfera de luz se comprimió, volviéndose más densa, más brillante. Sintió que un recuerdo (una pequeña parte del recuerdo, apenas un detalle) se desprendía de su mente y se fundía con la luz. No era una pérdida dolorosa. Era como soltar una hoja al viento.

— Ahora, suéltala — dijo Taehyung.

— Déjala ir —

Bora abrió las manos, y la esfera de luz se elevó en el aire, flotando sobre el círculo de piedras, y luego se disolvió lentamente, como un suspiro que se pierde en la brisa.

El silencio que siguió fue denso, lleno de presencia.

— Lo lograste — dijo Taehyung, y su voz tenía un dejo de asombro.

— En el primer intento. Eso es... raro —

— ¿Raro? — preguntó Bora, con la voz aún temblorosa por la emoción.

— Muy raro. La mayoría de los guerreros necesitan semanas para crear su primera esfera de luz. Tú lo hiciste en minutos —

— Tal vez es porque el recuerdo que usé era muy intenso —

— Tal vez — respondió Taehyung.

— O tal vez eres más fuerte de lo que crees —

Bora sonrió. No era una sonrisa de orgullo, sino de gratitud.

— Gracias, Taehyung —

— No me des las gracias. Esto es solo el principio. La llave de luz tiene muchos niveles, y cada nivel requiere un recuerdo más profundo, más intenso. Pero hoy, has dado el primer paso —

— ¿Y el siguiente? —

— Mañana — respondió Taehyung.

— Por ahora, descansa. Tu mente necesita procesar lo que has hecho —




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