Ecos De Sangre Y Sombra

CAPITULO 61

La floración del cerezo fue un espectáculo que ninguno de los presentes olvidaría.

Los pétalos rosados cubrían las ramas como una nube de algodón de azúcar, y cuando el viento soplaba, caían en una lluvia suave que parecía teñir el jardín de un resplandor eterno. El aroma de las flores se mezclaba con el de la lavanda, el romero y la menta, creando una fragancia que era a la vez dulce y reconfortante.

Las siete parejas pasaban cada vez más tiempo en el jardín, como si el cerezo hubiera creado un imán invisible que los atraía a todos. No era solo la belleza del árbol lo que los reunía, sino la sensación de que algo importante estaba sucediendo, algo que iba más allá de las flores y los recuerdos.

— El cerezo está creciendo más rápido de lo que debería — dijo Soyeon una tarde, mientras examinaba las ramas con atención.

— Las flores son más grandes, más brillantes. Y las raíces... las raíces se están extendiendo más de lo que la tierra debería permitir —

— ¿Es eso malo? — preguntó Yuna, que estaba sentada cerca con Jungkook.

— No necesariamente — respondió Taehyung, que estaba de pie junto a Soyeon.

— Pero es inusual. Las runas dormidas están respondiendo al árbol. Es como si estuvieran alimentando su crecimiento —

— ¿Las runas dormidas? — preguntó Bora.

— ¿Las que tenemos en la cámara del altar? —

— Sí. Pero no solo ellas. También las que plantamos en el jardín. Las que dedicamos a las guerreras. Todas están enviando energía al cerezo —

— ¿Y qué significa eso? — preguntó Namjoon, con la voz seria.

— Significa que el cerezo no es solo un símbolo — respondió Taehyung.

— Es un conducto. Un puente entre nuestro mundo y el de las guerreras olvidadas. A través de él, podemos comunicarnos con ellas. No con palabras, sino con intención —

— ¿Cómo? — preguntó Soojin.

— Poniendo nuestras manos sobre el tronco y concentrándonos en un nombre. En un recuerdo. En una intención. El árbol transmitirá esa energía a las runas, y ellas responderán —

El grupo se quedó en silencio, procesando las palabras de Taehyung.

— ¿Y si lo intentamos? — propuso Hana.

— ¿Ahora? —

— Podemos intentarlo — respondió Taehyung.

— Pero tenemos que hacerlo juntos. Siete parejas, catorce manos, una intención compartida —

Se acercaron al cerezo. Las siete parejas formaron un círculo alrededor del tronco, y cada uno colocó sus manos sobre la corteza rugosa. Las runas en sus cuerpos comenzaron a brillar en sincronía, y por un momento, el jardín se llenó de un silencio profundo, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración.

— Concéntrense en un nombre — dijo Taehyung.

— En uno de los nombres del pergamino. Piensen en ella. En su historia. En su sacrificio —

Soojin cerró los ojos y pensó en Haewon. En la guerrera olvidada cuyo nombre había encontrado en la grieta original. Imaginó su rostro, su túnica, su sonrisa. Sintió que la energía fluía desde sus manos hacia el árbol, y desde el árbol hacia algún lugar más profundo, más antiguo.

Un destello de luz violeta recorrió las ramas del cerezo, y por un momento, todos vieron una figura en el centro del jardín. No era sólida, sino translúcida, como un reflejo en el agua. Era una mujer de cabello oscuro y túnica antigua, con una sonrisa suave en los labios.

— Haewon — susurró Soojin.

La figura asintió lentamente, y luego se desvaneció, como si se hubiera fundido con la luz del atardecer.

— Lo logramos —dijo Bora, con la voz temblorosa.

— La vimos —

— La vimos — confirmó Taehyung.

— El cerezo funciona. Es un puente —

— ¿Podemos hacerlo de nuevo? — preguntó Yeri.

— Sí — respondió Taehyung.

— Pero no todos los días. El árbol necesita tiempo para recuperar la energía. Una vez al mes, tal vez. O cuando sea necesario —

El grupo se separó del árbol lentamente, con una sensación de asombro y gratitud. El cerezo seguía ahí, con sus pétalos rosados brillando bajo la luz del atardecer, como un recordatorio de que los recuerdos pueden ser más que palabras.

— No están solas — dijo Soojin, repitiendo las palabras que había escuchado en su sueño.

— Nunca lo estarán —

Y en el jardín, el cerezo se meció con la brisa, como si estuviera de acuerdo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.