Los días pasaron y el cerezo siguió creciendo, sus ramas extendiéndose como brazos que abrazaban el jardín.
Las siete parejas habían descubierto que podían comunicarse con las guerreras olvidadas a través del árbol, pero no siempre era un proceso fácil. A veces, las figuras aparecían nítidas y claras, como si estuvieran justo al otro lado de un velo invisible. Otras veces, solo eran destellos de luz, sombras que se desvanecían antes de que pudieran ser reconocidas.
Una tarde, mientras el sol se ponía detrás del cerezo y los pétalos caían como una lluvia rosa, Soojin sintió que algo cambiaba en el aire. No era una presencia física, sino una vibración, como si alguien estuviera llamando desde muy lejos.
— ¿Lo sientes? — preguntó Dohyun, que estaba sentado a su lado.
— Sí — respondió Soojin.
— Es como si alguien estuviera intentando hablar, pero no pudiera encontrar las palabras —
— Tal vez es una de las guerreras — dijo Hana, que estaba cerca con Namjoon.
— Tal vez necesita que la escuchemos —
Soojin se levantó y caminó hacia el cerezo. Colocó sus manos sobre el tronco y cerró los ojos, concentrándose en la vibración que sentía.
— ¿Quién eres? — susurró.
— ¿Qué necesitas? —
El viento se levantó de repente, haciendo bailar los pétalos alrededor del jardín. Y en el susurro del viento, Soojin escuchó una voz. No era clara, sino fragmentada, como si estuviera llegando a través de una distancia inmensa.
— ...ayuda... — decía la voz.
— ...atrapada... no puedo... salir... —
— ¿Dónde estás? — preguntó Soojin, con el corazón latiendo con fuerza.
— ...en el lugar... donde todo comenzó... la primera grieta... no la que... sellaron... la que... olvidaron... —
La voz se desvaneció, y el viento se calmó. Soojin abrió los ojos y miró a los demás, que la observaban con expectación.
— Hay alguien atrapado en la primera grieta — dijo.
— La que olvidaron. No la que selló Hyejin, sino la que vino antes. La que abrió la primera guerrera antes de que existiera la Hermandad —
— ¿La primera guerrera? — preguntó Namjoon, con la frente fruncida.
— ¿Te refieres a Ara? —
— No — respondió Soojin.
— Ara fue la primera en proteger el velo, pero no fue la que abrió la grieta. Alguien más lo hizo. Alguien que quedó atrapada ahí. Y ahora está llamando —
— ¿Quién es? — preguntó Bora.
— No lo sé. Pero dijo que necesitaba ayuda. Que no podía salir —
Taehyung dio un paso adelante, con la runa en su frente brillando intensamente.
— Si hay alguien atrapado en esa grieta, tenemos que sacarla. No podemos dejar a una guerrera olvidada esperando —
— Pero no sabemos dónde está la grieta original — dijo Jungkook.
— Sí lo sabemos — intervino Soyeon, que había estado en silencio hasta entonces.
— Está bajo el bosque de Bukhansan. En el lugar donde el agua se encuentra con la piedra. No el estanque del loto, sino otro lugar. Un manantial subterráneo que se alimenta de las raíces del cerezo —
— ¿Cómo lo sabes? — preguntó Yeri.
— Porque el cerezo me lo contó. Sus raíces han llegado hasta ahí. Y han sentido el eco de una voz que no puede salir —
Namjoon guardó silencio un momento, procesando la información.
— Entonces iremos — dijo finalmente.
— Mañana, al amanecer. Llevaremos a un equipo pequeño. Soojin, Dohyun, Taehyung, Soyeon, Yoongi y Bora. Los demás se quedarán para vigilar Noche Eterna —
— Y la llave de luz — dijo Bora.
— Puede que la necesitemos para abrir el camino —
— Buena idea — respondió Namjoon.
— Prepárense. Mañana iremos a buscar a la guerrera olvidada —
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A la mañana siguiente, el grupo partió hacia el bosque de Bukhansan.
El cielo estaba despejado, pero el aire tenía un peso extraño, como si el bosque mismo estuviera conteniendo la respiración. Caminaron en silencio, siguiendo a Soyeon, que guiaba el camino con la seguridad de quien conoce cada árbol y cada piedra.
Finalmente, llegaron a un claro donde un manantial de agua cristalina brotaba de entre las rocas. El agua era tan clara que reflejaba el cielo como un espejo, y en su superficie, apenas visible, había una runa brillando con luz violeta.
— Aquí es — dijo Soyeon.
— El lugar donde el agua se encuentra con la piedra —
— ¿Y dónde está la grieta? — preguntó Bora.
— Debajo del agua — respondió Taehyung, arrodillándose junto al manantial.
— La grieta está en el fondo. Pero no es un agujero físico. Es un umbral. Un lugar entre dos mundos —
— ¿Cómo llegamos a ella? — preguntó Soojin.