Pov Aurora
No podía creer lo que había visto la noche anterior; me encontraba yendo a mi trabajo muerta de miedo.
"Solo quiero pasar mi cartel de renuncia al final de la jornada, recoger mis cosas e irme de esa oficina..."
—Aurora, solo tienes que actuar normal —dije para mí— terminar la jornada y pasar tu carta.
"Ay, porque a mí siempre me pasa esto…"
Había encontrado un gran trabajo; definitivamente era demasiado fácil.
"Solo renunciaré y seguiré mi vida como si nunca hubiera visto lo de ayer"
"Borraré lo de ayer de mi mente, no diré nada y me alejaré de mi jefe, solo no quiero morir por mi familia "
Sin darme cuenta, el tiempo pasó muy rápido. Me bajé del autobús y entré a la empresa tratando de actuar de manera normal.
—Hola, Aurora —dijo el portero. Se llamaba Gregory; aunque tenía su edad, era un gran hombre. Durante el tiempo que llevaba trabajando aquí, era costumbre que él me saludara todas las mañanas.
—Hola, Gregory, que tengas un buen día —saludé de la manera más natural, ocultando mi nerviosismo.
Llegué a la oficina y me senté en mi escritorio como todos los días. Podía ver que mi jefe no había llegado, debido a que él siempre llegaba a las 8:15 a.m. No sé cómo actuaría cuando él llegara.
Como si lo hubiera invocado, escuché el sonido del elevador.
Mierda, respira Aurora...
—Buenos días, señorita Valencia —dijo con su voz un poco ronca.
Mi jefe era muy guapo; podía decir que cumplía el estándar de una lectora.
O mejor, Massimiliano.
La primera vez que lo vi, quedé sorprendida; parecía creado por los dioses. Tenía un parecido con mi amiga, pero ahora lo miraba: seguía siendo igual de guapo.
Entonces recordé lo que vi y escuché la noche anterior.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Tranquila.. inhala... exhala..
—Buenos días —dije—, señor De Luca.
Respondí lo más tranquila posible.
—Necesito hablar con usted en mi oficina —dijo.
—Claro, señor —respondí.
Estaba muerta de miedo; no quería estar sola en una habitación con el.
Me levanté de mi escritorio y nos dirigimos a su oficina. Él abrió la puerta y me dio paso. Luego él entró, se sentó en su escritorio; seguí su misma acción y me senté en una de las sillas de enfrente.
Puso sus manos en el escritorio, cogió su tableta y miró algo con cara seria.
—¿Qué haremos Aurora? —dijo.
—Disculpe… —No me dejó terminar de hablar cuando dijo.
—¿Cuánto vio y escuchó anoche? —dijo.
—¿Qué? —dije, haciéndome la tonta. No quería morir.
—No soy idiota, señorita Valencia —respondió en un tono muy brusco.
Manteniendo su distancia y compostura.
Ay, me di cuenta de que realmente no lo conocía.
Decidí quedarme callada y hacerme la tonta.
—No sé, de que me habla, Señor —dije tratando de sonar lo más segura posible.
Cuando de repente giro su Tablet y me mostro el video de seguridad donde me veía en la oficina a noche.
Mierda, estoy muerta....
—Señorita Valencia, puedo decir que sabe mentir bien —dijo con un poco de sarcasmo— sino hubiera sido por el video de seguridad, no he hubiera dado cuenta de su mentira.
—...
—Ahora la pregunta es qué haremos con usted, Aurora —dijo con un tono suave, pero que ocultaba algo por detrás.
Creo que debí haberme desmayado porque no recuerdo nada más.
-----------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------
HOLIS AMORES!!!
Es la primera vez que escribo así que espero que me tengan paciencia.
Espero que les guste.
Nos vemos.
K.