Ecos De Un Amor Prohibido

SOMBRAS EN LA CORTE

Dos semanas después del encuentro en el bosque, el Palacio de los Edelweiss se encontraba sumido en un torbellino de actividad. Las sastres trabajaban día y noche en los vestidos para la boda, los jardineros preparaban los macizos de flores que adornarían la iglesia, y los sirvientes limpiaban cada rincón del palacio en preparación para las festividades que durarían tres días seguidos.

Margarita se encontraba en su cuarto, probándose el vestido de novia que había sido confeccionado especialmente para ella: una creación de seda blanca con bordados de perlas y hilos de plata, mangas de tul fino que caían hasta los muñecos, y un velo de encaje que llegaba hasta el suelo. Marta ajustaba los últimos detalles mientras la joven noble miraba su reflejo en el espejo, sintiendo cómo una sensación de opresión la invadía.

—Es el vestido más hermoso que he visto en mi vida, señorita —dijo Marta con admiración—. El príncipe Federico se quedará sin palabras cuando la vea.

Margarita forzó una sonrisa. —Es muy bonito —respondió en voz baja—. Pero no es lo que yo hubiera elegido para mí misma.

Justo en ese momento, la baronesa Amalia von Berg entró en el cuarto sin llamar, con una expresión maliciosa en el rostro. Había sido una de las primeras en difundir los rumores sobre Margarita y la “desconocida” del balcón, y parecía estar buscando cualquier excusa para seguir alimentando la chismografía de la corte.

—¡Ay, Margarita! —exclamó con una falsa alegría—. Ya veo que están terminando tu vestido de novia. Es magnífico, aunque debo decir que creo que el escote podría ser un poco más profundo. Después de todo, hay que mantener interesado al príncipe.

Margarita se tensó en su asiento, pero mantuvo la calma que le habían enseñado. —Gracias por tu opinión, baronesa —dijo con voz clara—. Pero creo que el vestido es perfecto tal como está.

La baronesa Amalia se acercó hasta el tocador, mirándose en el espejo junto a Margarita. —He oído hablar de un hombre que estaba buscando a esa costurera que conoces —dijo con una sonrisa maliciosa—. Un tal Sebastián de la Casa de Montesino. Dicen que eran muy cercanos en el pasado. ¿No te parece curioso que una mujer de su condición tenga amistades con hombres de la nobleza?

Margarita sintió cómo se le calentaban las mejillas de ira. —Sebastián es un amigo antiguo de la familia Ravenswood —respondió con firmeza—. No hay nada más en su relación que amistad.

La baronesa Amalia rió con una voz aguda. —Claro que no, querida —dijo—. Pero la gente habla, Margarita. Y cuando se habla de una mujer que ha caído en desgracia y de una noble prometida a un príncipe, las historias tienden a tomar formas muy interesantes.

Antes de que Margarita pudiera responder, la duquesa Elvira entró en el cuarto, con una expresión seria en el rostro. —Amalia, ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó con firmeza—. Margarita necesita descansar antes de la boda, no necesita que la molestes con tus chismes.

La baronesa Amalia se excusó con una reverencia fingida y se retiró del cuarto, dejando un ambiente tenso en su paso. La duquesa Elvira se acercó hasta Margarita, colocando una mano sobre su hombro con un gesto maternal.

—No debes prestar atención a lo que dice —dijo—. La baronesa Amalia siempre ha sido una mujer maliciosa que busca cualquier excusa para hablar mal de los demás. Pero tienes que tener cuidado, Margarita. Los rumores sobre ti y la costurera están empezando a crecer de nuevo, y el príncipe Federico ya ha preguntado sobre ellos.

Margarita bajó la cabeza, sintiendo cómo el miedo la invadía. —No he hecho nada malo, madre —dijo en voz baja—. Solo estoy tratando de ser amable con alguien que ha tenido mucha mala suerte.

La duquesa Elvira suspiró, mirándola con ojos llenos de tristeza. —Yo sé que eres una buena persona, hija —dijo—. Pero este mundo es cruel, y las apariencias importan más que la verdad. Si quieres que tu boda sea un éxito y que la alianza con Ostermark se concrete, deberías mantenerte alejada de esa mujer. De lo contrario, podrías perder todo lo que tenemos.

Margarita asintió, aunque sabía que no podría seguir esa recomendación. Después de que su madre se retirara, se levantó del tocador y sacó el pañuelo bordado por Elisabeth del cajón de su tocador, acariciándolo con los dedos mientras pensaba en ella. Sabía que tenían que ser más cuidadosos, que la baronesa Amalia estaba observándolos, pero también sabía que no podía dejar de verla.

Esa misma tarde, Elisabeth estaba trabajando en la casa de costura, bordando un vestido para una dama de la corte, cuando la señora Ana se acercó hasta ella con una expresión preocupada en el rostro.

—Elisabeth —dijo en voz baja—. He visto a alguien observando la tienda desde la calle. Una mujer vestida de terciopelo negro, con un velo que le cubría la cara. Creo que era la baronesa Amalia von Berg.

Elisabeth se tensó, dejando el bordado sobre la mesa. La baronesa Amalia era conocida en toda la corte por su malicia y su gusto por difundir rumores destructivos. Si ella estaba observándola, significaba que había descubierto su relación con Margarita y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para destruirlas.

—¿Qué debería hacer? —preguntó con preocupación.

—Tienes que tener cuidado —respondió la señora Ana—. No salgas sola de la tienda, y trata de evitar cualquier contacto público con la señorita Margarita. Si la baronesa Amalia tiene pruebas de vuestra relación, no dudará en mostrárselas al duque y a la duquesa, y quizás incluso al príncipe Federico.

Elisabeth asintió, pero sabía que no podría evitar ver a Margarita. Decidió enviar un mensaje a Sebastián, pidiéndole que la encontrara en el bosque del norte esa noche. Necesitaban hablar de lo que estaba pasando, necesitaban encontrar una manera de protegerse de la baronesa Amalia.

Cuando la noche cayó sobre la ciudad, Elisabeth se dirigió al bosque, encontrándose a Sebastián esperándola bajo el árbol de haya centenario. El hombre llevaba consigo una antorcha que iluminaba el claro de flores con una luz temblorosa.



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En el texto hay: historico, lgbt lesbian, lgbt+

Editado: 25.07.2026

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