Ecos de un cuarto a oscuras

SobreVigilia

Es de noche, es mi noche, tantas noches para ser exacto, el momento perfecto dónde todo está apagado, pero mi mente y pensamientos aún siguen trabajando.

Ese insomnio y sueño profundo que por las noches inunda como tsunami todo tipo de mentes, pero a mí esa agua simplemente no me hunde; me hace beber ese sentimiento de tener que buscar o tener que entender.
Quizá simplemente no es que sobrepienso todo, sobre todo por las cosas que me pregunto y las respuestas que mi misma mente me da.

Es de noche y me pongo a mirar la luna, las estrellas y ese cielo azul oscuro que inunda todo el planeta; muchos están de fiesta, otros están durmiendo, y otros estamos empezando a pensar.
Saco esa libreta, esas notas dónde todo apunto, esa luz azul que mi cuarto tiene, esas letras chuecas que solo yo entiendo; es un mundo puro y puramente es mío, así como el cielo hace de las estrellas su show sin sentido.

Ayer vi un cometa pasar, me di cuenta de lo rápido que fue en realidad, así como un día despiertas, usas una máscara social y por la noche es donde más empiezas a brillar.
No es parte de algo que no es de la humanidad, es un premio obtenido por el sacrificio de no actuar como los demás, no seguir consejos vacíos sin más; es tu recompensa por mirar ese espacio que nadie se atreve a observar.

Es de noche, el aire es más fresco, la luz de la estrella está a otro lado, pero de igual forma se ve reflejada en la estela blanca de una luna tan basta.

Un paraíso lunar, perfectamente equilibrado, una relación hermosa, un mundo donde todos escriben y piensan un modo de rosas; luz azul, luz blanca por momentos, invade mi mente y deja que escape del mundo entero.




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