La vida nos pone y nos puso a nosotros en diferentes situaciones.
Situaciones que simplemente nos dejaron en el olvido.
Se olvidaron de nosotros o es que simplemente no estábamos destinados a estar juntos.
No lo intenté ni dejé escapar un amor que en su momento no fue oportuno.
En oportunidades que dejamos pasar y la vida siempre nos dirá que lo que pasó era lo que el destino quería que ocurriera.
Tres noches me costó olvidarte, pero curiosamente aún sigo sin entender cómo en mi mente cada día ahí estás.
Me cuesta soltarte aún, pero tampoco quiero que estés a mi lado.
No te elegí y tampoco tú lo hiciste, sinceramente esperaba algo diferente al verdadero final, pero finalmente me enseñaste que el amor de verdad no tiene por qué durar toda la eternidad.
Pensándonos y queriéndonos al unísono, algo lindo para ser verdad, pero ¿cómo sé que eso es verdad, que me piensas y te pienso aunque no sepa la realidad, sabiendo que la realidad es esta y en esta realidad tú ya no estás?
Supe decirte adiós a pesar de que no lo quería, te veo sonreír y solo pienso que en algún momento nosotros estuvimos así, y te veo con alguien más y en mi corazón solo pienso en escribir lo que un día viví.
La última despedida no fue tan dura realmente, te miré a lo lejos y solo supe que no te había perdido, simplemente el destino no quería que fuésemos por ese sentido.
Y no tiene sentido ya que este mismo nos hizo encontrarnos, fue injusto para ambos, pero fue la única forma en que aprendimos que lo que fue real y lindo nunca será olvidado.