Viendo cómo el pañuelo desaparecía de mis manos, tomé el teléfono y marqué tres veces; nunca contestaron, nunca me hablaron, y en realidad siempre me ignoraron.
Un número impar en todo lo que llevo de vida, un mes noveno y un accidente al tercer día fue lo que cambió mi vida, porque un tres del mes tres y justamente casi a las tres, fue el momento donde mi vida cambió por primera vez.
Es personal diré, no es nada para compartir, una historia propia que propiamente me hace sentir feliz, fue un primer cambio en 2017, en 2020 ocurrió el segundo y en 2023 ocurrió el tercero, tres veces, casi siempre es el tres; quizá como siempre, la tercera en mi vida sí que es realidad, la tercera es mi botón de cambiar.
Por ahora ese número me acompaña, y en términos de vida también ha sido partícipe, tercera opción, aunque aquí difiero de este número, porque en ocasiones ni a la tercera llego.
No es un número perfecto, así como la vida, es impar, es feo al redactar, es bajo, pero si sumo tres veces tres termino en el momento donde la vida me dio de su luz.
Tercera opción, mes nueve, y ese número me trae recuerdos muy presentes; quizá esperas un poema o un escrito hacia alguien, pero no, solo hablo de ese dígito, de ese número, que sin darme cuenta siempre está presente, para bien y para mal, será mi número de la suerte.
Se lo ha ganado, esta escritura es para ti, número pequeño, número impar, número imperfecto, pero que curiosamente en mi vida ahí presente siempre estarás.