En el mar siempre mencionan lo fuerte y ruidoso que puede llegar a ser; sinceramente es verdad dentro de todo lo que se puede ver, y es mentira por la tranquilidad que este puede tener.
Tener un silencio tan profundo en el corazón o en la mente.
Un silencio tan fuerte que hace que te hundas emocionalmente.
Un texto de agua, azul y transparente como las escrituras que hacen los que no están presentes.
Presencialmente ausentes, sientes la profundidad y las ganas de soltar todo eso que tú tienes.
Un mar en mi rostro quiero que veas, pero un mar en el corazón es lo que quiero que entiendas.
Ocasionalmente fui tan rápido como una ola llegando a la costa, fui tan rápido que simplemente no supe qué hacer.
Hacer lo bien o lo bien que quise ser, bueno y malo a la vez, y a la vez fui malo también.
Una profundidad que menciona que algún día quise igualarme a mí, igual a mi soledad e igual a mi sentir.
Pero quise ser yo, y ser yo es lo que más detesto para encontrarme, con la pena de este mar que me hace muy difícil mirarme.
Tal vez fui el causante de todo este desastre, de toda la inundación y todo lo que ocurrió después.
Después de seguir intentando sacar toda el agua con un simple balde.
Con un simple cubo que lo único que ocasionó fue ahogarme.
Yo intentando ser yo, yo mismo me niego ante mi propia personalidad, porque el error más grande fue salvar a alguien que solo me quería ahogar.