El sol comenzaba a inclinarse sobre los rascacielos de Manhattan, tiñendo de dorado los ventanales y alargando las sombras sobre las aceras. Las calles bullían con su ritmo habitual: taxis amarillos que se abrían paso entre coches particulares, bicicletas zigzagueando, peatones apresurados saliendo de oficinas y cafés, mientras el aroma del café recién hecho se mezclaba con la luz parpadeante de los carteles de Times Square y Herald Square.
El murmullo constante de la ciudad -sirenas lejanas, cláxones, pasos y voces- formaba un telón de fondo familiar, casi reconfortante. Pero en la sala de control de VXN News en Nueva York, la normalidad estaba a punto de romperse.
Pantallas de video, monitores de redes sociales y decenas de feeds parpadeaban al unísono, mientras Marcus Flynn, jefe de sala, recorría cada imagen con ojos entrenados. De repente, un stream de GloboLive captó su atención; frunció el ceño y se acercó a la pantalla.
Rapid City en llamas. Explosiones iluminaban la noche, humo negro se elevaba como un monstruo sobre la ciudad. Marcus sintió un nudo en el estómago.
-¿Qué demonios...? -murmuró, incrédulo.
Al principio pensó que era un truco cinematográfico de bajo presupuesto. Hasta que lo vio: un ser reptiliano de más de dos metros despedazaba a una persona en tiempo real. Cada movimiento, cada destello de sus escamas gritaba que no era ficción. Era real.
Con manos temblorosas, Marcus marcó a un periodista. El teléfono sonó varias veces antes de que alguien contestara.
-¿Diga...? -exclamó una voz algo nerviosa.
-Hola, soy Marcus Flynn de VXN News Nueva York -dijo él, mientras una explosión resonaba al fondo-. ¿Es cierto lo que estoy viendo?
-Sí -respondió la voz-. Hace media hora, unos seres alienígenas de aspecto reptiliano atacaron a la presidenta. Una militar con uniforme futurista logró salvarla.
Marcus quedó en silencio unos segundos.
-¿Nos da permiso para transmitirlo?
-Sí. La gente tiene que saberlo.
-¿Puedo saber su nombre?
-Calep Licht -contestó el periodista.
-Gracias... manténgase en línea. -Marcus colgó, respirando con fuerza.
Llamó a su jefa, Evelyn Torres:
-Evelyn, prepara todo para una transmisión de urgencia.
-¿Qué pasa? -preguntó ella, con el corazón acelerado.
-Tenemos la noticia del siglo.
-Prepara el estudio para emitir en diez minutos -ordenó Marcus, mientras un pensamiento lo atravesaba: Esto cambiará todo.
En el estudio, la tensión era casi palpable. Evelyn daba órdenes rápidas y precisas: sincronizar la señal internacional, verificar los feeds remotos, coordinar al equipo. Lena Ramírez, la presentadora, ajustaba su micrófono y respiraba hondo. Cada segundo contaba. Nina Patel, coordinadora de comunicaciones, gestionaba la difusión a medios y plataformas globales.
El caos controlado cobraba vida en cada pantalla. Marcus llegó corriendo al estudio.
-¿Todo listo? -preguntó.
-Sí, solo falta la noticia. ¿Cuál es?
Marcus sonrió y le entregó a Lena el papel con la información. Ella lo leyó y su expresión se congeló; los hombros se le encogieron, como preguntando ¿qué es esto?. Marcus miró a Evelyn y le indicó que conectara con el live de YouTube cuando Lena comenzara. Evelyn dudó, pero no tuvo tiempo de más:
-¡Quince segundos para entrar en directo! -gritó alguien.
-Cinco, cuatro, tres, dos, uno... adelante -ordenó Evelyn, apretando los dientes.
Lena comenzó a hablar con voz firme, aunque temblorosa:
-Interrumpimos nuestra programación habitual para informarles de una noticia urgente. En Rapid City, Dakota del Sur, se están produciendo hechos alarmantes. Según nuestro corresponsal, Calep Licht, la ciudad está sufriendo un ataque...
Se detuvo un instante, como si el peso de lo que iba a decir le comprimiera el pecho.
-Un ataque alienígena.
En el estudio, el silencio fue absoluto. Nina se llevó las manos a la boca; un técnico dejó caer el lápiz que sostenía. Evelyn miró a Marcus, sin poder creerlo. Él asintió apenas y señaló que entrara el live.
La pantalla cambió y apareció Calep.
-¿Hola? ¿Alguien me escucha?
-Adelante, Calep -respondió una voz desde un móvil. Evelyn reconoció la voz de Marcus.
-¿Marcus? ¿Eres tú? ¿Estamos en directo?
-Sí, amigo, adelante.
-Gracias -dijo Calep-. Hace menos de una hora, fuerzas alienígenas intentaron asesinar a la presidenta. Su plan falló y ahora la ciudad de Rapid City está inmersa en una batalla galáctica.
Calep alzó su cámara por encima del muro que lo protegía. Lo que apareció en pantalla dejó a todos sin aliento. Disparos de energía iluminaban la noche, mientras enormes seres reptilianos combatían contra soldados humanos con trajes futuristas.
En el estudio, Lena casi se derrumba; Nina se aferraba a la mesa; Evelyn apenas podía respirar. Marcus, con la mirada fija en la pantalla, permanecía frío, aunque su corazón latía a mil por hora.
-¡Calep, agáchate! -ordenó una voz femenina.
-¿Quién te habla? -preguntó Marcus.
-Es Mara -respondió Calep-. Ella es una de las soldados enfrentándose a los alienígenas y fue quien salvó a la presidenta.
Calep apuntó la cámara hacia Mara. Medía 1,65 metros, vestía un traje de batalla futurista y tenía los ojos llenos de determinación.
Mara pulsó un brazalete y comenzó a hablar:
-Viktor, ¿me escuchas? ¿Cómo está la situación de tu lado?
-Por ahora bien -respondió una voz masculina con acento ruso-. Hemos abatido a cinco draconarii.
-Nosotros a otros cinco -contestó Mara-. Lo que me preocupa es que han pedido refuerzos.
-¿Cuándo llegarán?
-En unos diez minutos.
-Mierda -exclamó Mara-. Tendremos que aguantar cinco minutos; los nuestros llegarán en quince.
-Tranquila -dijo Viktor-. Hemos estado en situaciones peores. Por cierto, Mara, necesito que vayas a la intersección de Highway 44 y Radar Hill Road. Una de nuestras unidades de reconocimiento ha detectado a tropas americanas en la zona. Están enfrentándose a una unidad draconarii y no creo que con sus armas duren mucho.