Ecos del Alma: Frecuencia de lo Íntimo

DEDICATORIA

Les dedico esta historia a quienes han sido ecos antes que palabra.

A los silencios que me enseñaron a escucharme.

A las miradas que me sostuvieron cuando no encontraba la voz.

A las presencias que, incluso en la distancia, me habitan.

A las manos que me acompañaron sin pedir explicación.

A los abrazos que no necesitaron palabras.

A los hilos invisibles que me recuerdan que no escribo sola.

A quienes leen esto con el corazón abierto: Gracias por prestarme su frecuencia. Qué estas palabras les abracen como a mí me abrazaron al nacer.




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