En todas partes,
Perceptible o Imperceptiblemente,
las cosas pasan, terminan o desaparecen.
Y habrá otros veranos, otros conciertos,
pero jamás será éste, nunca más,
nunca será como ahora.
El año que viene no seré la misma de ahora,
por éso me río de lo Perecedero, de lo Efímero,
me río, pero al mismo tiempo,
como una niña tonta con sus juguetes, me aferro,
abrazo tiernamente unos Cristales Rotos,
el agua que se escurre a través de mis dedos.
Por más que Escriba, que invente para tratar de Expresar, de Verbalizar, de Capturar la vida misma,
todo el truco consiste en vivirla.
Todo Desaparece: Desaparecerá
Cualquier sueño al que recurras para Anestesiar el Dolor y las Heridas.
Porque al final,
ningún analgésico detiene el tictac del reloj,
ni los versos logran congelar los inviernos.
Miramos las cicatrices de las manos,
y entendemos que sangrar por lo que se va,
es el precio de haber estado despiertos.
Mañana seremos el recuerdo de este instante,
una sombra que sonríe en el espejo del tiempo,
mientras el presente nos estalla en la cara:
frágil, ruidoso, bendito,
y bellamente destructible.
Intentamos dejar constancia en el papel,
construir monumentos con tinta y con palabras,
como si un poema pudiera ganarle el pulso al olvido,
o rescatar la magia de lo que ya fue ceniza.
Pero la poesía no salva el momento; solo lo llora,
solo lo celebra mientras se deshace en el aire.
Así que nos queda reírnos del derrumbe,
aceptar que somos testigos de una hermosa fuga,
y seguir abriendo las manos,
para mirar el vacío sin miedo,
sabiendo que la vida solo existe mientras,
seguimos vivos.
By A.V
Editado: 19.07.2026