Ecos del Alma: Frecuencia de lo Íntimo

Pedazos de Cristal

Qué ironía la nuestra.

Nos rompemos por dentro,

nos deshacemos en silencio,

y aún así seguimos.

Seguimos como si nada,

como si no doliera,

como si esos pedazos de cristal que somos,

pudieran sostener el mundo.

Pero no es que no duela.

Es que aprendimos a caminar

con las grietas escondidas,

a hablar con la voz temblando,

a sonreír mientras algo dentro se quiebra.

Somos frágiles.

No por falta de fuerza,

sino por exceso de historia.

Por todo lo que callamos,

por todo lo que sentimos sin decir.

Y aún así,

nos presentamos al mundo,

como si estuviéramos completos.

Como si no se notara,

que cada paso es una reconstrucción,

que cada gesto es una forma de sostenernos,

sin rompernos del todo.

Nos miran y ven la transparencia,

la ilusión de la calma redonda,

sin sospechar que la luz que refractamos,

viene de los bordes afilados que llevamos dentro,

escondidos en la penumbra de la rutina.

Aprendimos a pulir las aristas,

para no herir a quien se acerque,

volviendo arte el arte de estar rotos,

sabiendo que un espejo astillado,

todavía guarda la memoria de la forma

y sigue multiplicando la vista.

No hay redención en esto.

Solo el hecho de seguir.

De sostener.

De resistir.

De ser pedazos de cristal,

que no han terminado de caer.

Que se sostienen suspendidos en el aire,

retando a la gravedad y al olvido,

demostrando que hasta el vidrio fragmentado,

mantiene la belleza de estar de pie,

ardiendo en su propio resplandor.

By A.V




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