★ Gerardo ★
Para nadie es un secreto que lo que siento por Galilea, es algo muy bonito y más grande que mi pequeño corazón, que a pesar de todo lo que ella me ha dicho, yo la sigo pensando y amando más que a mí vida, pero creo que eso a ella ya no le está importando.
Ya que ni los mensajes me responde ni una llamada por equivocación me ha hecho, y eso me frustra porque entre más la quiero más la extraño y esto para mí no es normal, amarla y saber que no va estar conmigo me duele y mucho más, sé que por lo menos tengo el consuelo de haberla hecho feliz en poco tiempo, en besarla, abrazarla y poder decirle que la amo más de lo que ella se imagina aún que mayormente ella siempre andaba pensando que yo tenía a otra chica y que algún día la dejaría.
«Algo que en mi mente nunca pasó»
La verdad estos últimos días para mí no han sido muy fáciles por más que trabaje hasta tarde para distraerme y no pensar en muchas cosas, lo primero que pienso es en ella, he llorado como nunca lo he hecho pensado que pudimos estar juntos y al final no pudimos solo Dios sabe lo mucho que yo la amo, aunque ella ahorita me ignore.
Libi por lo menos está acompañándome siempre que me ve triste trata de sacarme una sonrisa, o dice que debemos conversar para que yo drene esto poco a poco, ella sabe lo mucho que me ha costado contarle como me siento, pero después de tanto insistir siempre termina por sacarme como me siento.
A veces hemos llorado juntos, no por nada somos mejores amigo ella para mí es una persona muy importante ya que es mi apoyo en estos momentos, además de ser la única persona que me ha dado la mano cuando lo he necesitado.
Por los momentos estoy viviendo con ella porque dice que se siente triste estando sola, y no es para nada bueno estar sola con dos cachorros que requieren tiempo y paciencia, ya que Peluche anda rompiendo todo lo que ve y ella lo quiere rapar y Matteo bueno él no se mete en tantos problemas como su pequeño compañero.
Ayer en la mañana estaba terminando de entregar los pedidos cuando me siento en la barra a reposar, cuando una chica de tez blanca, ojos color miel y cabello castaño oscuro, me sonríe y me dice que como me llamo, yo pensando en tantas cosas solo la mire pero la ignore en el momento, cuando se repente la chica me estira su mano y me dice que ella se llama Vera como el verano pero sin él no, y es algo muy chistoso, la verdad quien en este tiempo le pone nombres de las estaciones a sus hijos, pues yo solo le di la mano y me presenté.
—Mucho gusto Vera, yo soy Gerardo.
—Así que eres Gerardo tu nombre es hermoso.
«esta chica deletreo mi nombre sílaba por sílaba»
—Ah pues gracias, no me habían dicho eso, pero gracias por ser sincera.
—Sabes he... Te quiero invitar... Hmm no se quizá... ¿Querrás tomar un café conmigo mañana?
—¿Quieres tomar un café conmigo?
—Si no veo a alguien más hablando conmigo aquí, claro si tú quieres.
—¿Bueno no es que no quiera, pero como verás yo trabajo en un café, no es algo raro eso?
—No bueno si quieres nos tomamos el café aquí no tengo problema además desde que te vi, he querido hablar contigo me pareces un chico muy lindo e, interesante.
—Ah pues la verdad gracias por la invitación para tomar café, si quieres mañana a esta hora nos lo tomamos aquí, además así te presento a la dueña.
—Bueno está bien, pero ¿Para qué me quieres presentar a la dueña?
—Bueno porque a ella le tengo que decir que voy hacer a esta hora mañana y si me ve tomando café contigo me descuentan el día.
«esta chica no me conoce y tampoco debo darle mucha confianza»
—¡Ah bueno en caso, está bien!
La chica se va y yo sigo con mis labores.
En la tarde le cuento a Libi lo ocurrido con la chica, pero ella no le gusta mucho esa idea quizás porque piensa en Galilea y no querrá decirle que me ha visto con ninguna chica, pero como dice ella, debería de ser consciente de lo que me dijo antes de irse y si ella está realizando su vida por allá significa que yo puedo tratar de encontrar a una persona que me quiera por lo menos...
Llegado el día y la hora y sigo con mis labores en el café mi jefa me ha dicho que irá a comprar unas cositas para preparar unas galletas, ya casi es la hora para que Vera aparezca así que voy a preparar unos cafés con leche y bastante espuma y una pizca de vainilla lo que lo hace ver cómo una obra maestra.
No es mi especialidad, pero me gusta hacerlo, escucho mi nombre, y la veo hay parada con una sonrisa, yo solo la guío hasta una de las mesas y le doy el café, y comienza a hablar.
—Gerardo de verdad te agradezco el a ver aceptado tomarte un café conmigo.
—No hay de que, y bueno cuéntame, ¿Que te gusta hacer? ¿O de qué quisieras, hablar conmigo?
—Oye que directo eres.
—Pues sí que lo soy, pero eso no es lo que importa, sabes si de verdad tienes tiempo viniendo al café es raro que nunca intentaras conversar conmigo...
—Que te digo, la verdad si he venido bastante a este café, pero siempre me atendían las chicas y pues pensé que en algún momento te fijarías en mi existencia, pero veo que no es así.
—La verdad... Si te había visto algunas veces, pero nunca te vi en con otra intensión.
—Ah, pues mira tú yo pensé que no me veías.
—Para qué negarlo eres linda.
—¿Ósea que te gustó?
—Eh no, solo he dicho que eres linda, solo eso, además en ese momento tenía novia y pues mis ojos son solo para ella.
—Así que, si tienes novia, pero explica eso de que tenías, ¿Tienes o no?
—Lastimosamente, ahorita no tengo.
—Y eso porque, si eres guapo y muy encantador, ella no te valoro o te puso los cuernos, es eso.
—Oye no digas cosas que no sabes, solo te diré que no estamos juntos y ya así lo entenderás, por cierto, ya llegó la chica que te quería presentar...
—Discúlpame si me entrometí, en lo que no debía Gerardo.
—Tranquila solo no lo vuelvas a mencionar ok.